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EL COMPROMISO DEL CIUDADANO DEL MUNDO

Reedición. Publicado en Revista ARIEL No. 3, Vol. 5 de 1944 (Edición Escrita)

Por profunda convicción de que la vida sobre la tierra y en todas partes fue concebida primordialmente en los Principios Universales de Armonía y Orden a fin de fomentar la prosperidad, el bienestar y la felicidad de todos los seres vivientes, y que todos los seres existentes están igualmente dotados de energías, facultades, derechos y poderes para cumplir los designios de la vida; y como persigo un pleno enaltecimiento, en pos del anhelo y la realización de mi propia superación y el mejoramiento de los demás;

ME COMPROMETO a esmerarme en fomentar estos principios, en pensamiento, de palabra, y con hechos y a reconocer el supremo derecho del Hombre a la Ciudadanía Universal de una Humanidad Libre y reintegrada a la Naturaleza.

ME COMPROMETO en esforzarme en viabilizar el bienestar de todos los vivientes, sin distinción de raza, credo, sexo o condición social, procurando siempre guardar fielmente contra todo abuso por mis intereses personales o cualquier otro motivo.

ME COMPROMETO a prevenir y destruir toda sumisión a partidos o poderes, o personas, reales o simbólicos, que pudieran limitar mis derechos cívicos, mis necesidades naturales y mis Valores Espirituales, o que pudieran forzarme a actuar en contra de mi voluntad y conciencia.

ME COMPROMETO a no imputar nunca motivos indignos a aquellos cuya conciencia considero equivocada o que yo pueda sentirme en la obligación de oponerme, sino a pelear por el derecho ajeno a su preferencia, credo y concepción en torno a la vida.

ME COMPROMETO a hacer todo lo posible para menguar el odio, la ambición y el poder dogmático en todas partes y siempre que los descubra, porque son terriblemente detrimentosos a las finalidades de la solidaridad y de la fraternidad entre todos los pueblos.

ME COMPROMETO a vivir en constante esfuerzo para mejorarme a mi mismo y a mi comunidad, evitando toda clase de incomprensión y prejuicios raciales, religiosos o sociales por ser los peores deteriorantes de la dignidad y la moral del hombre.

ME COMPROMETO a defender a toda la gente contra la maldición del temor, sea que fuere causado por la ignorancia, la enfermedad, la miseria o las persecuciones, y también de remediar dentro de mis posibilidades a los necesitados y a las víctimas de la injusticia.