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COSMOCRACIA

Por Franz Hartman
Londres 23/7/33

 

La palabra COSMOCRACIA dista de ser una simple alusión o una etiqueta más para una novedosa secta o un clan místico, o aún una empresa mercantil de última hora que pretende ser “Divinamente inspirada y dirigida” y destinada únicamente a enriquecer a sus fundadores y dirigentes. Desdichadamente, hay tantas organizaciones nuevas que surgen a diario con titulares estrafalarios y que presumen de únicos, supremos, eternos, o antiquísimos, aunque en realidad sean el producto de sólo una persona, y su impresionante inmensidad no pase de ser un grupito de familia o un consorcio de tránsfugas exaltados o expulsados de otras sectas místicas o Iglesias fracasadas.

Por COSMOCRACIA se entiende ante todo una Ciencia de la Conciencia, y una agrupación de almas emancipadas que tienen al Cosmos menor así como al Kosmos mayor como viviente ejemplo, ya que la vida es sobre todo una ciencia de la conciencia o si se prefiere una Ciencia con Conciencia, o una Conciencia con Ciencia. Desde luego es un modo de vida acorde con las Leyes Divinas que como Esencia o Espíritu justifican la existencia y dan un sentido vital superlativo a todos los ideales así como a todos los empeños del hombre inteligente o racional.

La COSMOCRACIA es la vida racional por excelencia, por cuanto constituye el pleno despliegue de la conciencia con ciencia en todos los ámbitos del universo con sentido eterno o de sublimadora perenialidad.

Fue por los años 1919 y l922 que Su Alteza el Príncipe OM Lind Schernrezig se decidió a pregonar la estructura así como los asientos de un Plan de Vida para la Nueva Edad (Aquarius). Había participado ya a la creación de la Alianza Religiosa Universal y a la Unión Espiritual Universal, y a medida que pasara el tiempo había de percatarse de la terrible necesidad de coordinar los esfuerzos de todos los hombres de Buena Voluntad y de capacidad Espiritual. Empero, no bastaba enseñar con sentido trascendental el despertar de la conciencia, la regeneración vital, la rehabilitación mental y la comunión Espiritual, tal como lo hiciera él de manera esplendente y sin precedente. Era preciso también coordinar los conocimientos y viabilizar la evolución humana en un sentido netamente fundamentalista, o sea en pleno acuerdo con las Leyes básicas del universo así como según las necesidades primordiales y ulteriores del Espíritu. Así nació, de hecho, la Ciencia de la Conciencia, o COSMOCRACIA.

Desde entonces ha corrido mucha agua debajo los puentes del mundo, y muchas “nuevas eras” de imitación así como “yogas” ersatz e “iglesias” charlatanescas han surgido y a veces prosperado materialmente. Empero no han sido muchos los sistemas religiosos fraternales y filosóficos afortunados en el sentido moral, ético y espiritual, ya que en su mayoría estos sistemas no han pasado de ser simples recursos oportunistas o para enriquecer a sus audaces creadores. La mejor prueba de que todos estos sistemas e iglesias carecen de sentido universalista y de dignidad Espiritual reside en el hecho de que para ellos la moral es algo superficial y netamente aparente, y no pasan de ser imitaciones de las Escuelas Esotéricas de los Misterios Sagrados. De ahí que sólo trabajen para sí y se consideren “únicas”, “supremas”, “superlativas”, o “expresiones Divinas”. De hecho, su suprema Ley reside en sus beneficios y en sus egoístas presunciones y jamás tienen la menor expresión de cooperativismo universal o de solidaridad moral humana y comunión Espiritual.