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EL ASTRAL

 

Tomado de la Revista Renacimiento Espiritual
Vol. 4 Enero, Febrero y Marzo, Nos. 34, 35, 36 de 1939.
Órgano oficial de la GRAN FRATERNIDAD UNIVERSAL (BLANCA)
NUMERO ESPECIAL

Los sistemas exotéricos se caracterizan con sus actividades de carácter psíquicas. Sus rituales, sus plegarias, sus escapularios y amuletos, sus fórmulas de consubstanciación mística, son como los Sacramentos y la Santa Comunión, son otras tantas fórmulas más o menos eficaces de apelar a la Conciencia interna del individuo y de poner en acción las diversas fuerzas emocionales. Muchas veces tienen por objeto excitar la voluntad y despertar un sentido superior, preparando para mejores actuaciones en la vida.

Las Órdenes religiosas, los Capítulos Místicos de los Masones y de los sistemas religiosos, las Cofradías, son también empeños para establecer una más íntima relación entre los interesados. Antiguamente estas prácticas se hacían solamente en presencia de grandes multitudes, y se llamaba la “relación” una Eclesis (Iglesia), o mejor dicho, una Comunión egregórica. Entre los judíos se llama Egrégora a la entidad oculta, en el Astral, formada por los pensamientos de toda una comunidad o de un grupo determinado de individuos que piensan, creen y viven de la misma manera, al unísono. Tales Egrégoras las tienen todos los sistemas religiosos.

El plano Astral, o sea el plano natural en que se fija y concentra la fuerza de todas las emociones, de todos los deseos y de todas las ideaciones mentales (manas inferior), es el dominio por excelencia de las creencias y fe exotéricas. En él se penetran todas las maravillas de los rituales ceremoniosos de los cultos, y también en él se operan todas las transformaciones de carácter psíquico.

Los sistemas religiosos culturales y litúrgicos, sacramentosos en sus credos y devocionales en sus doctrinas, obran en el plano Astral más que en el físico. No se diga ya nada del plano Espiritual, pues  estos no trascienden a él ni en concepto ni en realizaciones efectivas.

El Astral ocupa las condiciones físicas por debajo del plano de la energía, Prana, o sea Linga Sharira, que comprende lo fluídico de la categoría de las emociones, los deseos insatisfechos y las emanaciones psíquicas de todas las pasiones y el instinto. Por eso se llama plano de los Deseos o Antro invisible de las Pasiones.

El psiquismo que vemos imperar en todas las prácticas y creencias inclusive de las religiones humanas, es una evidencia del hecho de que pertenece al dominio Astral.

El Umbral del Misterio es la Conciencia que se refleja en el Astral, asumiendo las figuras más grotescas, porque en ese Plano no hallaría nunca elementos para mejor cosa. Todos los residuos de la vida y los desechos de la mente se cristalizan en el Astral; de ahí que las visiones Astrales sean siempre engañosas, burdas e inspiradoras de criminales designios. La vida en el Astral es de tormentos pasionales y de ilusiones desorientadoras; por eso mismo podemos decir que es un infierno, puesto que en él, los deseos no logran jamás ser satisfechos y tropezamos constantemente con mirajes que son fuente y motivos de mayores torturas mentales.

Muchos individuos creen que la Comunión Astral es indispensable. Es decir, se figuran que es una necesidad imprescindible pertenecer a una Egrégora o baluarte oculto, de poderes psíquicos, para poder triunfar de las malas fuerzas, de las desventuras y de un mal sino en el curso de la vida. Nada más erróneo.

En este principio de los “resguardos ocultos”, lo mismo que en los “círculos mágicos” de los ocultistas y las “cadenas magnéticas” de las logias exotéricas, hay la consagración de la debilidad del carácter, de la falta de confianza y de control mental, y en fin, la manifiesta incapacidad cultural y Espiritual en el individuo. Esto equivale en realidad a consagrar los “refugios” para DEBILES, para quienes aceptan su derrota, en fin, para quienes confían más en poderes salvadores ajenos, extraños, inverosímiles, fantásticos, que en sus propias aspiraciones. Esto es diplomacia o filosofía derrotista, pasiva, anuladora de los fueros internos, a la vez que negadora de los imperativos kármicos y biológicos y de la fuerza inmanente capaz de modificar los destinos, en una palabra, el curso de la existencia.

Además, el individuo debe aprender a ser íntegro, a superarse a si propio, a ser lo mejor posible. Para esto, ha de trascender tanto lo Astral como lo físico, pues ambas son condiciones “materiales”, de planos inferiores. Lo psíquico resulta dañino, como motivo de excitaciones, para toda expresión de la Conciencia o vivencia sublime del Espíritu.

No condenamos las Comuniones Psíquicas, los poderes del Astral, que tienen sus funciones para los seres débiles e inferiores, más si le negamos toda indispensabilidad o supremacía en el sentido genuinamente Espiritual. Lo Astral es demoniaco. Hay que aniquilarlo

Si nos interesamos en lo ESPIRITUAL, desliguémonos del fenomenalismo deprimente y engañoso, ilusorio, del Astral.

En la GRAN FRATERNIDAD ESPIRITUAL UNIVERSAL, otras veces llamada BLANCA, o AMARILLA, o SOLAR, el Dominio Espiritual cuenta con una Comunión infinitamente más poderosa, desarrollada y diseminada, que todas las Comuniones religiosas, místicas y mágicas del campo exotérico juntas.

Esta COMUNIÓN ESPIRITUAL comprende todos los Maestros de Sabiduría y sus discípulos. Esta integrada, por lo tanto, por todos los individuos más avanzados en evolución.

PRECAVEOS de los mirajes del ASTRAL.