ENTREVISTA AL GRAN MAESTRO Y PRINCIPE AUNG MAUNG CHERENZI

El Incognito Mensajero de la India y el Tíbet

Página EDITORIAL de la Revista MUJER

Los Ángeles. Cal. U.S.A.

aung maung cherenzi

Este incógnito embajador Espiritual, mensajero de sabiduría, armonía y de amor, sembrador de cultura en las mentes ansiosas del saber que como bendición las hemos recibido. Ideas sanas y nobles que reparte a su paso dejando en embrión la simiente sagrada que no muy tarde levantará su fruto sintiendo la satisfacción inmensa del bien a sus semejantes, no importándole raza y color, teniendo por patria el mundo entero, amable bondadoso como hombre culto, es el Maestro Aung Maung Cherenzi.

¿Cuál es el motivo de su viaje, Maestro? Le preguntamos al entrevistarlo el 23 de noviembre próximo pasado.

El motivo de mi viaje es darme cuenta del Estado de fermento espiritual de la humanidad Y cuáles son sus principales preocupaciones ya en el orden puramente ético, ya social o de trascendentales ansias místicas, y al propio tiempo quiero corregir ciertos erróneos conceptos que se tienen en el mundo académico y en la mente civilizada en general, respecto a los problemas espirituales y de los alcances filosóficos de los Santuarios del Asia. El otro motivo objeto de mi viaje alrededor del mundo es iniciar un empeño de depuración de actividades de aspectos religioso y filosófico que ponen en peligro la estabilidad moral del mundo entero Por una mala interpretación y falsa representación de las enseñanzas de los máximos centros culturales de la India y el Tíbet. Viajo como embajador en los centros espirituales del Tíbet y como máximo jefe del mundo Budhista.

¿Qué conceptos se ha formado de los mexicanos? Residentes aquí en Los Ángeles Maestro

Yo no podría formarme un juicio completo, puesto que he tomado contacto apenas con un centenar entre los 200000 de la colonia de aquí; pero puedo decir que juzgando por algunas personas que he tratado hay verdaderos exponentes de alta cultura que honran a su país y a su raza. Lo único que echo de menos es la cohesión entre esos valores culturales de manera que pueda servir de fuerza directora tan necesaria a la enorme colonia aquí en los Ángeles como en la parte sur de los Estados Unidos; quizás un poco de buena voluntad y algo de olvido de amor propio y una pequeña preocupación por los verdaderos valores de la vida haría el milagro de cohesión y traería beneficios que no se harían esperar, pues entonces se podría demostrar una vez más que una colonia extranjera no tienen necesariamente que estar viviendo condenada a un ostracismo cultural y moral peor que el de la expatriación.

¿Piensa usted formar algunos centros de estudio aquí en Los Ángeles?

Estoy interesándome en formar aquí un centro de ondas preocupaciones culturales cuyo fin es la investigación de los valores fundamentales de la vida y en fin despertar el mayor interés hacia los más trascendentales problemas espirituales.

¿Ha obtenido Ud. algún fruto de sus actividades culturales?

Sí; estoy satisfecho de mis actividades y debo decir también que la colonia mexicana ha dado una nota sumamente alta con su profundo interés cultural superando aquel manifestado por los americanos.

¿Y cree usted que sus labores desarrolladas dejen algún fruto permanente en su ausencia?

Positivamente seguro, porque considero este terreno bien abonado y el ansia tanto espiritual como por un mejoramiento y una mejor comprensión de los profundos misterios de la vida muy grande entre las gentes que Se empeñan por seguir los derroteros que les estoy indicando, tan nobles y tan inmenso interés, no puede quedar infructuoso.

cómo se que tiene que salir de esta ciudad en breve, le pregunto y ¿piensa usted regresar maestro?

El mundo es mi hogar. Nunca me preocupa por estar en un sitio o en otro. Me encuentro perfectamente bien en todas partes y nunca sé dónde he de ir a parar el día siguiente, como tampoco me acuerdo siquiera dónde he estado la víspera; así que no sería del todo extraño que algún buen día vuelva a batir los polvos de estos caminos y encontrarme por estos lares con los amigos y discípulos de ahora.

Es trascendental para mí esta entrevista concedida de buena voluntad por el príncipe gran maestro Aun Maung Cherenzi, Embajador Espiritual del mundo Budhista, ya que es la primera como actividad del quincenario “Mujer” que tan bondadosamente aceptó, concediéndome el honor y quedando profundamente grabado  los recuerdos de buena intención del Maestro, como lo es el Príncipe Cherenzi en lo más íntimo de su alma. Estamos sumamente agradecidas Por su amabilidad y fineza. Bien sabido es que su cultura no le hubiera permitido negarse a mí deseos de entrevistarle para solaz de nuestros lectores que tanto lo estiman y que en tan corto tiempo que tiene de permanecer entre nosotros se ha captado las simpatías de todos los que lo hemos tratado y escuchado, teniendo en gran valor el tesoro de la sabiduría y todas las bondades de este gran Maestro Mensajero de Armonía Espiritual del mundo entero.

Amparo Ruelas (Directora).