bodha cisne3 


Universidad Mundial


                    Científico Espiritual


Sección Educativa:
ALIANZA UNIVERSAL
         
Centro de Conciencia Espiritual
ESCUELA DE ALTA SABIDURÍA (BODHA)


 

La Habana, el 22 de enero, 1951.

 

Queridos Discípulos míos,

 

Cultiven buenas relaciones con el Espíritu.

Debemos elevarnos a las alturas de la vida para alcanzar las mejores condiciones que nos ofrece el Universo.

Para lograr vivir mejor, es indispensable ser capaz de hacer contacto con las fuerzas superiores, mientras rompe con las fuerzas inferiores. En otras palabras, es imprescindible elevarnos hacia los planos superiores, rompiendo al mismo tiempo las cadenas que nos hacen esclavos de los planos inferiores.

Por “plano” queremos decir estado de conciencia y condición de vitalidad. Sabemos que la vitalidad responde a los imperativos y estimulantes de la conciencia.

VIVIR es vibrar en armonía con los Valores y Principios de la vida en el sentido más amplio, más bello, en fin, el más significativo.

El Iniciado debe aprender a elevarse por encima de las contingencias del mundo material, sin por ello negar los lazos que le pertenecen por derecho natural. En pocas palabras, hay que remontarse a las alturas de lo perfecto, sin perder contacto con la tierra, para poder sentir y vivir la Vida en el sentido más ideal, pero  manteniendo un firme control sobre el plano real de las cosas. No ganamos nada deambulando por las esferas fantasiosas de la metafísica o remontándonos en en las nubes sacrosantas de algún misticismo.

Ni la pasividad mental, ni el rechazo de lo material, ni el refugio en los dogmas o ilusiones pueden representar un estándar de vida puro y ennoblecedor. No es negando la acción, ni rechazando las dificultades de la vida, que uno logra alcanza  a mejorarse a sí mismo, crear u obtener conquistas sobre sí mismo, y sobre el mundo. Todas las formas de abstracción y pasividad son nocivas para el alma, porque la verdadera Vida es una Dinámica, un proceso positivo, una proyección creadora.

La conquista de sí propio es la base para la conquista del mundo y del más allá. No saber dominarse en todas las circunstancias de la vida, es equivalente a vivir como parasito o como esclavo de las fuerzas y gentes con las cuales uno entra en contacto en el trascurso de la existencia diaria.

Tal como la concebimos y practicamos, la Espiritualidad es entonces una vida sana y dinámica, incluso creadora, en una medida de comportamiento armonioso, inspirado en la Sabiduría. Cualquier otra fórmula o proyección fundada sobre doctrinas ambiguas o teología trascendental, queda sin valor, salvo para las almas que se contentan con ilusiones, promesas incumplidas o hipótesis superlativas, sin trascendencia real.

Estudien bien estas condiciones, y traten de comprender bien que estas recomendaciones son de un orden efectivo y fundado en certidumbres, que quedan para siempre, incontestables.

La actitud mental tiene su importancia, como ustedes lo saben, sin ella, es imposible vivir en profundidad o tomar conciencia de lo fundamental de las realidades de la vida. Sin embargo, sería lamentable ignorar el cuerpo, pues todo nuestro ser, es decir el espíritu, la mente y el cuerpo físico, constituyen un compuesto vital que conviene no menospreciar en ninguno de sus elementos constitutivos o fase de actividad. VIVIR es SER y proyectarse; vibrar al mismo tiempo que se está creando; actuar mientras se eleva, o pronunciarse integralmente mientras se perfecciona.

Para comprender bien el sentido de esta Enseñanza, es preciso pues cultivar nuestras posibilidades utilizando, mientras tanto, el potencial vital. El silencio, la relajación y la proyección de sí, mismo son recomendables aquí.

Se debe cultivar el silencio de sus propias pasiones a fin de contener todo exceso en el fondo de nuestra alma. Es preciso también establecer el silencio en el seno de la conciencia a fin de no ser atormentado por unos motivos sin trascendencia, o por errores del pasado, o por ilusiones engañosas. Saber dominar sus propios pensamientos, o nuestro mecanismo mental, es ya el principio del dominio de las pasiones y de las ideas, así como de la conquista de uno mismo.

Hagan pues el silencio dentro de ustedes mismos, y busquen el silencio alrededor de ustedes mismos cada vez que se sientan mal, o sufriendo el asalto de fuerzas y de ideas que no aprueban.

Busquen por todos los medios el silencio del alma y del cuerpo, cuando quieran apaciguar las malas influencias, aniquilar las malas ideas o destruir las condiciones negativas. Traten de vivir en potencia, siempre de una manera dinámica y no como emasculado o eunuco del alma o autómata sin espíritu.

Tengan en su hogar un lugar especial dedicado al silencio, que cultivarán exteriormente, así como al interior de ustedes mismos.

La relajación del cuerpo y del alma, es la calma el sosiego que precede al triunfo sobre las fuerzas y las ideas que nos encadenan y vuelvan esclavos. La relajación debe ser mental, nerviosa y muscular, a fin de que las influencias del exterior pierdan su poder sobre nosotros, permitiéndonos así vivir libremente en consonancia con nuestra conciencia y, en fin, en armonía con las fuerzas superiores del Universo.

La relajación es el dominio integral de uno mismo, y gracias a ella se aprende a proyectarse en los planos superiores de la vida.

El silencio nos enseña a beneficiarnos mejor de nuestro propio potencial vital, y ensanchar los horizontes de nuestro campo de acción en la vida. Pero la relajación nos permite desarrollar nuestras fuerzas y nuestras facultades. En fin, nos hace tomar mejor conciencia de los planos superiores de la vida.

La proyección de sí mismo consiste en ensanchar nuestros horizontes de acción mediante una conciencia desarrollada, energizada y amplificada en sus propias aspiraciones.

Es aconsejable, bajo todos los puntos de vista, desarrollar la capacidad de proyección de uno mismo, pero, sin embargo, sin dejarse sorprender y desviar por la imaginación exaltada o por unas ilusiones exageradas y defectuosas. No olvidemos jamás que la vida es un gran aprendizaje, así como una dinámica que nos permite establecer nuestro propio porvenir mediante la utilización de nuestras propias facultades y energías.

Es nuestro deber, por consiguiente, cultivarnos integralmente, inspirándonos en conceptos ennoblecedores y Principios verdaderamente Universales. El relleno de cabeza doctrinario y la hipnosis de los dogmas no son más que formas de esclavitud o emasculación del alma y del entero ser, mientras que la auténtica espiritualidad implica una libertad completa, una espontaneidad permanente, una proyección de uno mismo en todos los planos de la vida en un ímpetu imperioso de realizaciones nuevas y de expansión perfectiva.

Les Bendigo a todos integralmente.

    

              Maha Chohan

KUT HUMI LAL SINGH