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YOGA INTEGRAL CIENTIFICA

LA ESCLAVITUD OMINOSA
DE LOS PREMATURAMENTE LIBERTOS

Del interés puramente instintivo y el impulso  automático o irracional a la Inteligencia racional, creadora y dignificante

 Sí, se puede ser esclavo desprovisto del derecho a la libertad, particularmente cuando los individuos carecen de conciencia suficientemente desarrollada para apreciar las Divinas virtudes de la libertad. Los inconscientes o infraconscientes no saben porque no pueden justipreciar o valorar los derechos que concede la libertad, de ahí que no les es dable percatarse de que donde hay derechos existen igualmente obligaciones, condiciones, en fin, que al ser debidamente observadas y respetadas nos garantizan todos los derechos que la libertad implica. La libertad, en fin, se vuelve libertinaje, expresiones abusivas sin reparo ni límites, ya que todo se vuelve absurdamente realizable, ominosamente, por gracia de la fuerza brutal.

La libertad es fuente de derecho, siempre que los derechos se conviertan en obligaciones de respeto y dignidad. Los carentes  de conciencia debidamente cultivada y desenvuelta no tienen, por tanto, plenamente derecho a la libertad ya que no saben comportarse en sociedad ni controlar sus impulsos, como tampoco tienen dignidad personal: son entes subdesarrollados, esclavos morales, que no tienen categoría humanitaria ni compostura condigna de la personalidad humana racional, idealista, susceptible de actitudes y gestos éticos. No son individuos honorables, respetables, admirables y merecedores de ser amados como “hermanos hombres”. Son infrahumanos que gozan con su propio subdesarrollo, su incultura, sus brutales groserías, sus impávidas infamias y su esclavitud nata.

Individuos así, deben ser sujetos a medidas restrictivas, y sometidos  a procesos educacionales adecuados antes de ser libertados, ya que solamente así podrían merecer, aprovechar y honrar a la libertad.

Estas nociones básicas constituyen auténticos principios democráticos, ya que sin ellos no hay genuina democracia posible. Es más, son aplicables, así mismo, a la vida filosófica así como a la religiosa tanto como a la verdadera espiritualidad.

Ciertamente. No deja de ser sorprendente, en efecto, que mucha gente se figura que con solo “creer” en una doctrina, en un tabú o en un culto místico, van a tener todos lo Derechos Divinos y acceso a todas las potencialidades y fuerzas de la vida, para satisfacer todos sus deseos, impulsos y vicios, inclusive para torcer el majestuoso curso del destino que es todo equidad y base de la armonía universal.

Con relación a la Yoga, comúnmente, es fácil notar como la mayoría de la gente recurre a ella como si fuera una panacea universal, a la cual se tiene acceso tan sólo con hacer piruetas, genuflexiones, estiramientos de la lengua, dando gritos estridentes y asumiendo exóticas posturas semipiadosas. A decir de los “yoguis” improvisados, semidioses de la charlatanería ignara y de la impostura mística nacida de la superstición, tal “yoga” indostánica cura todas las enfermedades, da luenga vida, y permite tratarse de tu a tu con la suprema Divinidad en pocas semanas o casi inmediatamente. Estas exageraciones explican el hecho de que la “yoga” sea una panacea de la superchería, de la estafa y de la ilusión explotada, y demuestra por qué la obsesión mercantilizada constituye un maravilloso negocio para los “swamis”, “gnanis”, “hathas”,  y “fakires” que abundan cada día más, bajo la capa del Yoguismo estrafalario, expoliador e imbecilizador.

La genuina YOGA, empero, es lo inverso de todo esto.  En modo alguno tiene semejanza con ello y por tanto ni puede ser comparada ni equivocada con éstos subproductos de la más supina ignorancia y de la más ridícula superstición. La verdadera YOGA es científica, y se promueve integralmente en todo el individuo humano.

Como característica básica, la YOGA INTEGRAL es un asunto de gente culta y en cierto modo consciente de sus derechos y responsabilidades, ya que lo fundamental aquí es la actitud mental creadora, elevada, dinámica y dignificante. La YOGA INTEGRAL es una sublime expresión de la libertad en los planos de lo humano, lo  mental y lo espiritual; de ahí que sea preciso gozar de cierta capacidad de conciencia para abordarla, estudiarla y practicarla con definidas posibilidades de éxito. En cuanto a lo esencial, aquí, digámoslo de una vez, es la sinceridad de propósito en el más alto sentido moral y según ideales de positivas características de dignificación del ser humano inteligente.

La YOGA INTEGRAL reviste condiciones de la más alta y refinada cultura, pero también es preciso reconocer que se fundamenta en un proceso metódico, positivo  y persistente de auto cultivo del ser humano, permitiendo las máximas posibilidades de desarrollo y de expresividad excelsa de la personalidad humana. Es, por excelencia, la ciencia de la liberación y el arte-filosofía de la vida plena, soberana y ennoblecedora.

Es obvio, la YOGA INTEGRAL libera, en primer término, de las toxinas, las tensiones nerviosas y musculares y las disfunciones orgánicas productoras de enfermedades, y luego de los malos hábitos y los vicios, a fin de que se pueda vivir plenamente, vigorosamente, equilibradamente, armoniosamente y feliz; y libera así mismo a la mente de pensamientos venenosos, negativos y destructivos, de tendencias inmorales y nocivas, de tensiones y ansiedades, de inhibiciones, complejos, temores, timideces y angustias, de impulsos bestiales o brutales, de turpitudes y de indignas fantasías, de los excesos libidinosos, de las nociones estrafalarias y antiracionales, de los hábitos embrutecedores, de los odios y rencores, de la capacidad de herir o matar. De las ansias irreverentes e irresponsables, de la idea cruel o de la aspiración inmerecida, de toda proposición irrespetuosa o infamante, de la actitud grotesca o  del gesto grosero. Del miedo y de la cobardía, del sarcasmo irritante, de las impurezas e ignominias del corazón (sentimientos corruptos o perversos), de la actitud insolente u orgullosa, de la maldad calculada, de la capacidad de desprecio malsano o de criminal posesión, de toda ambición bestial y egocéntrica, del egoísmo que satisface a los sentidos a la vez que idiotiza y embrutece, del pesimismo o de la crítica mortificante y destructora, de la ineptitud profesional, de las limitaciones biosicoesprituales, de la carencia de ideales dignificantes y de honor, de la esterilidad e impotencia en asuntos de conciencia creadora, de la confusión de lo espiritual con lo ilusorio y sensorial, de los engaños a otros y a sí mismo, de las obsesiones y alucinaciones, de las humilladoras claudicaciones y debilidades que deshonran a la personalidad, de las dobleces y vanidades que desvirtúan a la propia conciencia, de las torpezas que revelan la antítesis de lo que debe ser la voluntad, de las grotescas actitudes promovidas por el fetichismo y la superstición en forma de renunciación, servilismo y esclavitud, de la existencia sedentaria, improductiva y parasitaria, de la villana explotación de otras personas, de la pervivencia a base de charlatanería e impostura, del hastío y de la vana contemplación mística, de la enemistad hacia otras personas, de la cretinoide mirada al firmamento sin empeños rehabilitadores, de la incomprensión que impide la sublimación, de la incapacidad de meditar a fin de disfrutar de la magia y las maravillosas majestuosidades de la conciencia creadora, de la indiferencia ante las magnificencias de la vida que bulle y vibra en todas partes, de la falta de realización de los eternos esplendores del universo en medio del cual vivimos todos, y en fin, de la ignorancia y toda actitud que signifique abandono de ideales dignificantes y sublimes realizaciones espirituales.

La gama de las posibilidades de LIBERTAD por medio de la YOGA INTEGRAL  es infinita, y permite a cada cual escoger de acuerdo con sus mejores criterios y según la medida de sus intereses de conciencia.

Pr. OM Lind-Schernrezig