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Editorial

Revista ARIEL reedita, a manera de editorial, este magnifico escrito del Pr. OM Lind Schernrezig publicado en Lóndres, el 3 de mayo de 1966 y publicado en Octubre del mismo año en ARIEL No.83, Vol 10, Octbre de 1966 (Edición Escrita). Pocos avances se han logrado desde entonces en materia de CONCIENCIA HUMANA, se conservan las ansias hegemónicas y el afán de prevalencia del derecho que otorga la fuerza y el poder, pero al mismo se tiempo se evidencia el alboreo de un nuevo amanecer, una nueva era, matizada precisamente por la Conciencia Humana

 

EL  ESPÍRITU  DE  LA  NUEVA  ERA

 

Apenas había comenzado la ERA ATÓMICA con la abominable destrucción de Hiroshima y Nagasaki con un saldo de más de 200.000 muertos y otros tantos heridos o seriamente afectados..., tanto más odiosa por cuanto era innecesaria puesto que ya el Japón se había declarado vencido y solicitaba rendirse incondicionalmente, y por tanto se convertía en el más atroz, repugnante y vil asesinato en masa (genocidio) de todos los tiempos, por más que haya sido en nombre de la Cristiandad y por el triunfo de la democracia así como para acabar por siempre jamás todas las guerras. Las naciones triunfantes (!) constituyeron una organización que se ha dado en llamar "NACIONES UNIDAS". Su finalidad, se dijo y garantizó ampliamente entonces, era la de organizar la Victoria, reconstruir el mundo sobre una paz de firme PAZ, rescatar los pueblos sojuzgados, ayudar a los REFUGIADOS Y EXILADOS O APÀTRIDAS, en fin instaurar la ERA DE LA DEMOCRACIA.

Esto acaecía en 1945. Pero en los años que se sucedieron la humanidad demostró no haber aprendido gran cosa de las monstruosidades diabólicas de los cuatro años de carnestolendas de destrucción y asesinatos en serie y en masa. O a lo mejor ocurrió que le tomó gusto a lo de la Ley de la jungla y al excelente refinamiento en la negación y contradicción de todos los preceptos morales, espirituales y divinales habidos y por haber. El hecho es que el COLONIALISMO, esa lacra ominosa del cristianismo, y en fin todo lo pavoneado por las Naciones Unidas siguió muy igual, aunque con distintos ropajes ideológicos y diferentes técnicas psicológicas. Los propios aliados de la famosa victoria se han empeñado en desvencijarse y vencerse mutuamente de linda manera, y en fin el mundo en 1966 está como si nunca hubiese habido tantas guerras y espíritus guerreros más sutiles y pertinaces en toda la historia del mundo.

En fin, por más que se diga, hay hoy en día cada vez más REFUGIADOS, EXILADOS Y APÀTRIDAS que mucho desdicen del espíritu civilizado o democrático y cristiano de los eternos contendientes por una supremacía o hegemonía que es de lo más antidemocrático y antirreligioso imaginable. Con todo eso, por si no fuera suficiente, los fabricantes de artefactos bélicos aumentan en número y se desafían cada día más y con mayor efectividad, puesto que ya Francia ignora los insignes servicios de la USA y se proclama por igual de los mayores, con una superlatividad digna de la más consumada megalomanía, de igual manera ya China esmera sus técnicas con Bombas Hidrógenos y Nucleónicas, y en fin Egipto, India, Indonesia, Israel, Italia, Alemania, Argentina, Brasil, etc. etc., no se quedan a la zaga en sus secretas ansias de poder esgrimir ante la vista atónita de sus vecinos (tan amados) una generosa dosis de poderío aniquilador y genocida. Así se piensa y aquilata los tan decantados DERECHOS DEL HOMBRE hoy en día. Los absolutismos se han reafirmado con sentido incontrovertible, acordándose de pasadas hazañas colonialistas o de expansión cultural (sic!); ya parece que ninguna nación por muy grande o simbólica que sea, y con ínfulas imperiales o de simple carácter bíblico, quiere negarse el privilegio de adueñarse del mundo o de amaestrar, sujetar, conducir, redimir, esclarecer y glorificar a la especie humana.

Desde luego, nadie se preocupa por la CONCIENCIA HUMANA. Lo importante es dominar, expandir los propios dominios, demostrar una proclamada superioridad, institucionalizar internacionalmente y hasta Planetariamente los Diktats, las Dichtomías, los Dogmas, los Ukases o las Duras Leyes con debido rigor a todas las anchas de los esforzados "mejoradores materiales, morales y espirituales" de la humanidad, sea en nombre de Dios, de la "revolución triunfante", o como quien dice "por mis pistolas". ES, sin la menor duda, la ERA DEL CACIQUISMO ENSOBERBECIDO, AUTOGLORIFICADO E IRREVERSIBLEMENTE ENTRONIZADO.  No son solamente las naciones las que se han vuelto así tras de las harto infames lecciones de la historia, sino hasta algunas organizaciones y muchos individuos que se han metido en los meollos morbosos la idea de que son indispensables o que representan a DIOS. Quién a fuer de incapaz necesita de gentecillas impávidas y hasta monstruosas a veces quienes le sustituyan, aleccionen y en fin glorifiquen mejor que lo que haya hecho nunca EL MISMO.

Echémosle un vistazo a RHODESIA para convencernos un poco. Allí "se lucha para la supervivencia de los beneficios del colonialismo, por la supremacía de la raza blanca en África y para la plena gloria del cristianismo que debe perdurar". Las Naciones Unidas han rozado tímidamente el problema, mas no hace nada práctico para que dos millones y medio de autóctonos negros africanos puedan ser tratados con dignidad por unos 200.000 blancos cristianos colonizadores que se creen vivir todavía en el siglo XVII. Tampoco se ha oído la menor voz cristiana, democrática o humanista, condenatoria o por lo menos acusatoria (salvo la nuestra).

Luego hay los problemitas de ISRAEL (ex-PALESTINA), COREA, INDOCHINA, CACHEMIRA, CUBA, SANTO DOMINGO, etc.  En cada caso se ha hecho hablar el DERECHO DE LA FUERZA, no la democrática, humanitaria y religiosa FUERZA DEL DERECHO. Los intereses bastardos y convencionales cobran preeminencia sobre los imperativos de la CONCIENCIA HUMANA. Ciertamente, se habla mucho de Dignidad Humana, de Amor Divino para la Humanidad, en fin de "culto-respeto" a la personalidad humana... pera la pobre especie humana sigue siendo presa predilecta y fácil de todos los busca pleitos y redentores autodidactos imaginables.  El hombre moderno es muy científico en sus logros para facilitar la existencia, mas la propia vida humana carece de significación debida en cuanto los caprichos, las ilusiones y los egoísmos se entrometen. Cada cual invoca derechos naturales o Divinos a su antojo, y cuando las buenas o malas razones dejan de surtir adecuados o esperados efectos, se recurre a medios más expeditos, como la guerra de nervios, los saqueos, las andanzas o cruzadas “aniquiladoras de herejes, paganos, satánicos enemigos", y las matanzas, los programas o los "patagoniamientos" y las "congoladas" de última cuña.  A falta de CONCIENCIA se utiliza la ciencia para dirimir satisfactoriamente todos los diferendos, aunque sea al precio de reventar el planeta con artefactos técnicos y suprema perfección. No olvidemos que ya los rusos y los americanos poseen bombas "perfectas" de 20 millones de toneladas de TNT de fuerza. Con eso, ya pueden las razas humanas tomar aviso si no se dejan subyugar, conducir, salvar y glorificar por los poderosos con ciertas ínfulas bien definidas.

Para estas ignominiosas crudezas de indiscutible temperamento INHUMANO, o dígase más bien ANTIDEMOCRÁTICO, ANTICRISTIANO, ANTIESPIRITUAL Y ANTINATURAL, el devenir de la CONCIENCIA HUMANA no debe ser aniquilado, ni cabe concebir que vaya a ser destruido tan fácilmente. Tras de dos millones de años de existencia, la especie humana ha aprendido a conservarse pese a todos los absolutismos que hayan surgido bien sea en las tribus, en los reductos secretos de las mafias prehistóricas, en los piélagos místicos o idolátricos, o en sectas supersticiosas más o menos progresistas uniteístas, multiteistas, triniteistas o simplemente agnósticas. En los estados e imperios que prevalecieron durante el último millón de años, las cosas han ido de mal en peor por lo de "A SANGRE Y FUEGO", o sea mediante la filosofía del "Quítate tu para que me ponga yo", que viene a ser algo así como "Vuestros Dioses, vuestras culturas y vuestras ciencias, son para patraña; permítanme que les instruya, guíe, salve y glorifique con mi propio Dios que es único, mi propia cultura que es superior y con mi saber que es inmejorable". Ni la moral, ni la ética, ni tampoco la filosofía han prosperado y progresado entre tanto, desde luego, mas la CONCIENCIA HUMANA en exilio, retraída en sí misma o en la clásica clandestinidad ha sabido perdurar y eso sin dejar de ennoblecerse. Hoy día, en resumen de cuentas históricas, el mundo se halla en un impase, pues los imperios se disgregan, las naciones ultra potentes se desintegran por falta de genuina moral y espiritualidad, y en fin todos los despliegues de poderío y sentido hegemonista o absolutista ideológicos, imaginarios o simplemente sentimentales se ven ampliamente juzgados y completamente condenados a una retirada inevitable, si no a una destitución natural por simple inoperatividad. En efecto, la CONCIENCIA HUMANA se fortalece cada día, y surge cual Ave Fénix legendaria, de las cenizas de todas las infamias, traiciones e ignominias que han enriquecido a la historia humana de manera harto espeluznante pero bastante aleccionador.

Hechos como los de CUBA, SANTO DOMINGO, VIETNAM, CONGO, PALESTINA, CACHEMIRA y RODHESIA no deben ser considerados como simples incidentes locales o esporádicos carentes de relevancia racional. En realidad, son otros tantos distintos casos de ventilamiento de una liquidación de hechos o contumacias históricas que ya pueden ser tolerados por la CONCIENCIA HUMANA. Son problemas aparentemente insolubles, en efecto, mas no debemos cultivar ni la impaciencia ni la desesperación, ni mucho menos esgrimir unas iras Divinas que hacen reír o imponer castigos que sólo demuestran tanto la razón como la fuerza, y que son utilizadas indignamente por quienes más se vanaglorian de poseer Códigos, Escrituras Sagradas, Cartas Magnas y Declaraciones santísimas o suprasuperlativas.

De hecho, el mundo progresa en un sentido más humanitario. Pero no es todavía todo lo humano que debiera ser. Grandes civilizaciones han surgido durante 12.000 años, empero pese a sus respetables grandezas y virtudes, el humanismo ha quedado en entredicho, o por lo menos no ha logrado prosperar sobreponiéndose a todos los sofistas y marrulleros armados de las avanzadas históricas. Esto incluye las majestuosas civilidades de Egipto, de la India, Grecia, sin duda alguna la refulgente de Sumaria y Caldea, de los Maya y en fin de los Vedantas o Védicos. El Verbo Espiritual no ha logrado nunca resplandecer con toda su magnificencia. La magnífica Grecia y los Maya, que fueron contemporáneos, coincidieron con su humanismo práctico, tal vez por lo totalmente desligados de las preocupaciones teológicas de la época. En esto siguieron indudablemente las soberbias lecciones de los Huighurs de Asia Central, que existían desde muchos milenios antes y eran a su vez emigrantes del desaparecido continente Mu. Las grandes civilizaciones se han sucedido, históricamente, mas no se han copiado ni superado del todo. Se han influido mutuamente tan sólo. Sin embargo, la historia humana habría sido muy otra si se hubiera ignorado los expedientes de la brutalidad o de los dominios por la barbarie. Es un hecho que la humanidad progresa en bestialidad y en endemoniadas exacciones antihumanas, antirreligiosas y antidemocráticas a medida que avanzan los tiempos. La irrupción de los Hebreos cristianos dieron los hechos de la latinidad ensoberbecida y variantes de la cultura de los fenicios, que echaron al traste al Helenismo, así como a las inmarcesibles magnificencias de la civilización egipcia, que nunca fueron ni respetados ni tampoco superados y menos aún imitados.

En el Extremo Oriente, los descendientes de MU preservaban las tradiciones Sagradas de MU, que vemos aún hoy día muy celosamente mantenidas en ciertas Islas del Pacífico así como en las selvas indómitas del Sur Asiático. En la propia India lo mismo que en Vietnam y las islas de la Sonda estas Tradiciones persisten, con singulares semejanzas con el universo Maya y pre-Inca de las Américas y el de los más remotos tiempos del mundo mesopotámico y Ario.

De todos modos, en materia de Tradiciones Sagradas o simplemente humanistas, si no sublimemente Espirituales, la especie humana no tiene nada que achacarse, ni los de hace centenares de milenios tendrían motivos para sentirse superados, han sido desplazados, descartados, vencidos tal vez, momentáneamente, mas no han sido jamás ni mejorados ni desacreditados. Los incidentes históricos les han sido desfavorables, empero la CONCIENCIA HUMANA ha seguido con sus valores indiscutibles e indestructibles. El desplazar a un Dios o destruir una civilización no implica necesariamente que se ha abierto cauces de progreso humanista ni vergeles de genuina Espiritualidad. Ni los Incas del Perú fueron nunca superiores moral y espiritualmente a los Chimus y Chibchas que conquistaron, ni tampoco los cristianos que vencieron a los Incas demostraron ser más dignos y respetables que sus propias víctimas y vencidos o conquistados. Y la historia se repite en todas las latitudes del mundo. Si se pudiera siempre admirar, amar y glorificar a los conquistadores el mundo sería magnífico.

De hecho, la historia nos demuestra fehacientemente que las civilizaciones que se han sucedido o súper impuesto se han copiado en ciertos aspectos. En la alfarería así como en las cosmogonías y los conceptos Divinos ha habido una simple adopción y transposición, con muy ligeras variantes como para disimular los plagios o las reediciones con adiciones. Lo que no ha variado con el fruto de las conquistas es la CONCIENCIA HUMANA, pues los nuevos amos, tal vez, por ser los más fuertes, no se han preocupado en lo más mínimo del bienestar de los vencidos o conquistados, que eran más bien esclavos y obligados contribuyentes a la riqueza y gloria de los nuevos amos. Cabe extrañarse ante tales disyuntivas si los autóctonos vencidos o colonizados sufren del mal de la añoranza y el ostracismo, y si sueñan con melancolía en recuperar sus perdidas culturas, Divinidades y naturales modos de vivir.  Estos hechos se prestan para serías meditaciones. Es que la CONCIENCIA HUMANA viene por leyes naturales a recuperar sus perdidas dignidades y sus derechos Espirituales natos. Esto, lo hemos analizado con mayor amplitud en nuestro TESTAMENTO ESPIRITUAL PARA LA HUMANIDAD DE LA NUEVA EDAD.

Los acontecimientos con sentido de rebeldía, como la juventud insatisfecha que se da a las excentricidades y los extremos del YéYéismo, lo mismo que esas equivocadas tendencias a escapar de la tragedia de un vivir con rigores de desaciertos o de inadaptabilidad sendereados con ilegalidades e impunidades o vicios atolondradores y auto-aniquiladores (alcoholismo, tabaquismo, drogas, bacanales, sectas sagradas, etc.) son también indicios de grandes cambios en la condición humana. Lo son también las actitudes de desafío ante las costumbres establecidas y los intereses creados, aunque indican métodos de almas ineptas y de antemano vencidas o que no saben respetarse a sí propias.

La humanidad está gravemente enferma. Mas estos son dolores de parto de una nueva civilización. Alborea, en efecto, la NUEVA EDAD, que ha de ser ingénitamente humanista. Diríase que como movida bajo el signo cósmico de la Divinidad eterna la humanidad se despertase, y arrojase de lado todos sus mitos y desmentidas instituciones, y sobre los fracasos de las ilusiones y creencias del pasado se dispusiera a humanizarse en sentido superlativo o por lo menos excelente, con reavivamientos de la ya demasiado tiempo postergada  CONCIENCIA HUMANA. ¿Un Einstein, un Gandhi, un Anatole France, un Forester, un Oppenheimer, acaso no valen más con sus nobles virtudes que todos los mandamás que la humanidad ha tenido que soportar hasta este preciso día?  No es que no haya habido otros espíritus luminarios ni genuinos Valmikis, Pitágoras, Manes, Mithras, Budhas y Laot Sets, sino que, precisamente, los más humanistas mentores de la humanidad no han sido los que han escrito las páginas reprobables de la historia.

Pero la hora de recapacitar, de revisar y de revalorar ha llegado. La NUEVA EDAD que ha de finiquitar todas las eras de dudosos valores o de incidental primacía forzada no necesita de defensores ni de representantes, pues se promueve con las expresiones natas de la CONCIENCIA HUMANA, que se basta a sí misma. Las turbulencias y las turpitudes violadoras del momento no han de prosperar tanto como para aniquilar a la CONCIENCIA HUMANA, o como para evitar su resurgimiento y su final preeminencia.

Pr. OM Lind-Schernrezig