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Un Nuevo Milenio y Una Nueva Era

 

Iniciamos el nuevo milenio teniendo como escenario un sorprendente y formidable avance en los terrenos de la ciencia y la tecnología en casi todos los campos de la actividad humana. No obstante, y a la par con tales logros, en forma proporcional, el hombre crece en desdicha y en ignorancia respecto de sí mismo, dígase lo que se diga y a pesar de las apariencias. Cada día sabe más y más de lo que le rodea, escudriñando los espacios siderales al mismo tiempo que el mundo subatómico, con todo, cada vez sabe menos y menos de su universo interior. Se desvela y angustia por la obra de arte a plasmar, postrando, postergando y eclipsando al artista, dando como resultado una obra saturada de dificiencias. No hay la menor duda, el hombre que aborda el nuevo milenio es un descomunal analfabeto de sí mismo, de su ancestro natural, de su identidad universal, de la textura de sus fuerzas íntimas, de sus potencialidades e innatas posibilidades, de los resortes íntimos que dan sentido y valor a la vida, de los Principios Universales que le sirven de guía e inspiración y de su parentesco con la Conciencia Cósmica.

Toda la estructura académica está emparapetada y orientada a maquinizar al hombre, a robotizarlo, al conjuro de las leyes de consumo y demanda. Los nuevos paradigmas se cifran sobre estándares de competencia y poder, a cualquier costo y sin importar los medios. En asuntos de creencias estas compiten por lo antojadizas, supersticiosas y esclavizantes, al amparo de divinidades antropomorfizadas y esquizofrénicas, cuando no por dogmas religiosos o políticas totalitarias, absolutistas, que coartan el libre albedrío y castran al individuo en sus posibilidades y desarrollos en procura de un mejoramiento consciente e integral. El hombre civilizado CREE mucho pero no SABE nada, por ello ridiculiza aquello que no puede combatir inteligentemente.

Iniciado el segundo milenio, el hombre conoce más acerca de su reloj, de un computador, del mecanismo de un automóvil, o de las luminarias del fútbol o de la TV... que de sí mismo. Su desdicha proviene de su desconexión con la Conciencia y los Planos Superiores de la Vida. No se reconocen y consecuentemente no se atienden las genuinas necesidades del ser humano, aquellas que le permiten precisamente convertirse en humano, por ello su vacío, desconcierto y ansiedad crecientes, y su urgencia en acudir a los tósigos y extravagancias de todo tipo para reunir fuerzas que le permitan afrontar un medio que le es extraño y hostil, que no corresponde a su potestad magnífica y recóndita, pero que le sirve para emborrachar su alma y ahogar sus penas, sin lograr sosiego.

En tal orden de cosas, se procura la higiene del cuerpo y su medio ambiente, pero no la de la mente. Se alimenta solícitamente al cuerpo, atosigándolo en ocasiones, y se formulan recetas para un adecuado equilibrio bioquímico, pero no se le da alimento apropiado a la mente, que poco a poco muere por inanición. Hay gran esmero por la belleza externa, pero no por la interna, quedando a expensas de la fealdad inexorable que traerán los años postreros. En los conglomerados económicos se ejecutan minuciosos balances, inventarios y estado de pérdidas y ganancias en forma periódica y rigurosa, pero no se hace un balance, un inventario y un P y G de la persona humana. La agenda del hombre actual, desde el alba hasta el anochecer, está saturada de actividades que no incluyen para nada un programa consigo mismo. No atina a agregarle juventud a los años y años a la juventud, sin necesidad de drogas ni cirugías, en tal suerte que su vida transcurre y fenece en total oscuridad.

Entramos a una Nueva Era, ACUARIO, en la cual se vaticina un retorno a los valores humanos y su reintegración en el seno universal. Con todo, ya abundan también las fórmulas facilistas e inmediatistas de los comerciantes de toda clase de arcanos, los vendedores de mantrams y esencias de diferente tipo y para todas las necesidades y circunstancias, aquellos que se tutean con los ángeles, arcángeles y serafines, que juegan tenis en el astral y se codean con la mismísima divinidad, que leen el Tarot y la Cábala y formulan sobre la carta astral, los manipuladores de los chakras y de kundalini, los gurús y mahatmas, etc., etc. Y a todos estos hábiles mercaderes acuden en tropel los incautos, los compradores de ilusiones, de fórmulas milagreras, talismanes o pócimas mágicas o píldoras rejuvenecedoras, a manera de elixir de vida, todo aquello que no les implique incurrir en esfuerzos y disciplinas rehabilitadoras. Así, las doctrinas fantasiosas cobran adeptos entre las masas de ilusos que se aglutinan reverentemente y con suma fe.

Pero en medio de tal caos y desconcierto surgirá una nueva y mejor humanidad, más humana, más exaltada y compenetrada con los valores superiores de la vida, complementando ciencia y conciencia, razón y fe, ciencia y religión, una "filosofía de la ciencia y una ciencia de la filosofía", el Hombre Cósmico en gestación. Las orientaciones rehabilitadoras llegarán a las mentes atentas y sagaces, a las almas sinceras, a los librepensadores y amantes de lo bueno, lo bello y lo dignificante en cualquier parte en que se encuentre. A ellos dedicamos nuestros esfuerzos.

Fraternalmente,

Luis Eduardo Sierra S.
Instructor Titular
Universidad Espiritual en Colombia.