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YOGA INTEGRAL CIENTIFICA

LA CRÍTICA Y LA DESCONFIANZA COMO FACTORES NEGATIVOS

 


La YOGA INTEGRAL CIENTIFICA es ante todo un hondo interés en el sentido de conocer debidamente la naturaleza humana y las leyes que la dinamizan y hacen funcionar, aprovechar lo más ampliamente posible su mecanismo, y en fin desarrollar aplicadamente una técnica que permita controlar sus procesos y sus proyecciones de manera consciente y a voluntad. Es, por ende, mucho más un asunto de actitud mental, y entonces el conjunto biofisiológico viene a ser tan sólo una consecuencia o, mejor dicho, un reflejo de la mente.

El cuerpo humano es, por ende, un vehículo de expresión a la vez que un medio en extremo útil para llevar a cabo las tareas de la vida o para cumplir la misión que ésta implica. La vitalidad es engendrada en y por la Mente.

Ahora bien, a fin de aprovechar la investigación, el estudio y la práctica de la YOGA INTEGRAL CIENTIFICA, conviene abordarla con un espíritu de observación y análisis racional, sin prejuicios ni desconfianza, ni dudas, ni temores debidos a una actitud mental negativa. Por el contrario, aprenda a controlar sus ideas y emociones, y a no ser nunca negativo en sus aspiraciones y empeños. Haga que su mente funcione siempre de manera positiva y constructiva. 

Si pretende utilizar la YOGA INTEGRAL CIENTIFICA sobre una base de desconfianza, no logrará muchos beneficiosos efectos prácticos con ella, porque su actitud mental de duda, temor, escepticismo y crítica han de obstaculizar el libre funcionamiento de su mente, y así obstruirán toda posibilidad de desenvolvimiento, actividad y expresión edificante o creadora.

Si se le recomienda ciertos ejercicios físicos y de fijación mental, no olvide que es con una finalidad bien definida, y el resultado de largos años de estudio de genuinos sabios, desde remotas edades, tanto de oriente como de occidente. Nada viene al acaso en este método científico que es la YOGA INTEGRAL, y que es por añadidura enseñado académicamente por idóneos educadores.

También, si se da cierta preferencia al cuerpo para comenzar, y a la mente después, o si se habla de “pensamiento activo” y de “ordenes mentales” para determinados esfuerzos netamente físicos o funciones exclusivamente fisiológicas y hasta de carácter constitucional, es por algún motivo serio, pues aquí no se hace nada por ilusión o únicamente para divertirnos. Estamos aquí para los más serios propósitos concebibles, por cuanto nos ocupamos de la conservación y del mejoramiento de la naturaleza vital (bios) así como de la propia personalidad humana. De ahí que procedamos metódicamente, y no recurrimos a poses espectaculares ni contorsionismos y acrobacias de circo. No se trata aquí de ninguna forma de atletismo ni de un deporte, como tampoco, mucho menos, de un culto místico ancestral o de alguna de esas chifladuras desorbitadas de “jóvenes inhibidos e inadaptables”. 

Hablando de inhibiciones, digamos de una vez que la YOGA INTEGRAL atiende en modo muy particular la liberación de todo complejo, traumatismo, inhibición, desquiciamiento, angustia, temor, confusión, melancolía, ansiedad, hipocondría, desvío, desesperación, bloqueo y parálisis del delicadísimo mecanismo de la mente o psyché. Por ello, empieza con ciertos ejercicios para desarrollar la capacidad de atención, concentración, volición, coordinación, discernimiento, equilibrio y ritmo, condicionamiento energético determinante, imaginación y más penetrante (acuciosa) y amplia percepción. A la par que se desintoxica y desarrolla el cuerpo para asegurar su mejor salud y vigor, se higieniza, libera, amplifica, dignifica, cronometriza, sintoniza y energetiza a la mente con presteza. Este método, es preciso respetarlo, pues es nuestra mejor garantía de éxito. El futuro del individuo humano depende de esta PREPARACION para la vida. De nada sirven los subterfugios como talismanes, pentáculos, ofrendas votivas, súplicas y pactos con las fuerzas invisibles, pues la ley de causa y efecto es indestructible e insustituible, en todos los planos de la vida, y quien siembra recoge en conformidad. Tampoco es posible aprovechar las fuerzas ni las circunstancias de la vida cuando no corresponden a la realidad, y un cuerpo intoxicado, putrefacto, enfermo, enclenque, lisiado por las pasiones, amputado por la lujuria o desesperadamente adolorido, no puede expresar una mente sana, digna, libre, ilimitada, con conciencia creadora y con facultades portentosamente divinales. Para concluir, digamos, asimismo, que una mente limitada, desvencijada por la lujuria, envenenada por el odio, intoxicada por pasiones y pensamientos negativos, cohibida por la ignorancia, amputada por los tabúes, acobardada por sus propias impericias, atemorizada por tótems y divinidades despiadadamente crueles, no puede ni mucho menos normar una vida digna o condicionar y afectar favorablemente al cuerpo humano, por mucho que éste sea robusto y aparentemente bien en cuanto a lo funcional.

Pr. OM Lind-Schernrezig