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Editorial

Tomado de: Revista Ariel Nº 46, Vol.5, Agosto - Septiembre de 1945
Artículo reeditado el 21 de Diciembre de 2002 en el libro “PAZ”,
Selección de Artículos del Pr. OM Lind Schernrezig

El mundo democrático está de pláceme. Celebra su bien merecida y bien ganada VICTORIA. Nosotros nos unimos a este júbilo Universal, pues también hemos contribuido a tales logros, como humildes y anónimos soldados del Bien y con la Mente y todas las Potencias del Alma, sí bien no con armas ni en los campos de batalla.

¡Pero no cantemos Victoria todavía!

Estemos todo lo jubilosos que queramos estar, pero no nos olvidemos de que en nuestro apresuramiento por ganar la guerra, nos hemos olvidado de muchas cosas muy importantes, como lo son las necesidades del Alma, los derechos de la Conciencia, y en fin los Poderes del Espíritu. No cometamos el error de creer, en fin, que la Victoria en los campos de batalla y en las mesas redondas ha de librarnos de los males del pasado, ni de los peligros que corre el entero mundo en esta hora crucial de la historia. Comprendamos, si, que la victoria lograda hasta ahora no es más que el primer paso, un tanto furtivo, hacia las grandes conquistas que nos incumbe alcanzar en esta cruenta hora de grandes decisiones en que la civilización materialista y sentimental se hunde para dejar paso a una civilización de cultura y nobleza de alma, una Civilización Espiritual, carente de EFECTISMOS y de engaños morales.

La Victoria lograda hasta ahora carecería de importancia y se convertiría en un mero simbolismo execrable y superfluo, si dejase a la humanidad con los mismos males del pasado; y toda esta cruel carnicería, toda la infamia de tantísimos años de guerra no tendrían justificación alguna, sino la de ser la mejor exhibición de todos los tiempos del mejor deporte de la cretina y salvaje humanidad civilizada a base de MATERIALISMOS y SENTIMENTALISMOS.

Ya lo hemos dicho en anteriores editoriales aquí mismo, lo que importa en realidad es lograr el TRIUNFO DEL ESPÍRITU, además de la VICTORIA DEMOCRÁTICA. Pero entiéndasenos bien. EL TRIUNFO DEL ESPÍRITU es indispensable, y sin él la VICTORIA DEMOCRÁTICA carecerá de sentido, de dignidad, de prestigio y de trascendencias. Si el mundo ha de quedar como estaba antes de 1931, con sus totalitarismos políticos más o menos bien disfrazados, y sus execrables totalitarismos religiosos, que son mucho peores que los anteriores, entonces más valdría que la humanidad se despidiera de este mundo, a base de sendas Bombas Atómicas.

Hemos abogado siempre por el TRIUNFO DEL ESPÍRITU, y seguimos abogando por él. Hemos abogado también por la VICTORIA DEMOCRÁTICA, y no nos pesa. Pero nótese bien que no somos acomodaticios, sino guías, creadores e iluminadores. No estamos cambiando de postura y de credo, ahora que han ganado las armas aliadas. Nuestras Editoriales en docenas de revistas publicadas en distintas latitudes del mundo entre los años 1923 y 1945, nos han revelado como arquetipos de genuina DEMOCRACIA, y por ello se nos ha tenido siempre como Meridiano Espiritual y Guía Cultural del entero mundo. Nunca hemos afectado posturas convenienciosas ni hemos solicitado el favor de nadie. Siempre hemos sido decididos defensores de los derechos del Alma Humana, y nadie nos ha ganado nunca como exponentes de ellos tampoco. También podemos reinvindicar en nuestro favor el haber advertido a la entera humanidad en 1935, cuando expusimos nuestro "Plan de Tres Años", que o bien se nos hacía caso, o el mundo se vería sumergido en la más espantosa de todas las guerras mundiales. Nuestro criterio, entonces como siempre, fue profético. Hoy casi podríamos decir otro tanto, pues si no se encamina la humanidad hacia un auténtico TRIUNFO DEL ESPÍRITU, la VICTORIA DEMOCRÁTICA se reducirá a una mera artificialidad momentánea, y a un simple ensayo para la tercera guerra mundial de este supercristianizado siglo XX.

Las condiciones para el TRIUNFO DEL ESPÍRITU, ya las hemos expuesto en nuestros diversos Mensajes Mundiales, desde el año 1942, y en fin en nuestras Enseñanzas, que pueden encontrarse en nuestras obras y en nuestros Cursos de Estudios, publicados en distintos idiomas. Hemos dado a conocer, en fin, nuestro Plan de Rehabilitación Humana y de Reedificación Social. La UNIÓN ESPIRITUAL UNIVERSAL ha adoptado, en memorables Congresos en Ginebra en 1933, en Zurich en 1935, en 1942 en México, y, en fin últimamente en los Ángeles, California, antes de la Conferencia Interaliada de San Francisco, nuestro PLAN DE RENOVACIÓN MUNDIAL, que implica la regeneración humana y en fin las condiciones de la Nueva Era (Aquarius). Nadie puede alegar, pues, ignorancia de lo que propugnamos.

Laboramos siempre a la vanguardia del mundo, porque guiamos la evolución Humana. Nuestra tarea, en fin, no es de participar a las complicaciones y los enredos chismográficos de la humanidad, sino de promover su mejoramiento, por la vía del DESPERTAR DE LA CONCIENCIA, la CULTURA REGENERADORA, las CONDICIONES DE VIDA SANA Y REHABILITADORA, y en fin la EMANCIPACIÓN Y EL ENALTECIMIENTO ESPIRITUAL. En esto, somos únicos, y fijamos derroteros a los demás sistemas de credo y movimientos de idealismos. Estamos al Servicio de la Conciencia Universal, y por ende al del Íntimo potencial étnico del hombre. De ahí que no queramos ser partícipes en las complejidades y los problemas corrientes de las gentes y las naciones. Nos mantenemos AU DESUS DE LA MELEE, porque somos libres de las ataduras mundanas, y en fin queremos mantenernos libres de todo prejuicio y discriminación oportunista, a fin de ser jueces más imparciales y mejores Guías Espirituales del mundo entero por igual.

Insistimos en estos particulares, para que no se nos acuse más adelante de connivencia con algunas potencias, especialmente con las ahora triunfantes. Hemos sido siempre DEMOCRÁTICOS de la más pura cepa, y tan pulcramente DEMOCRÁTICOS hemos sido en nuestros principios así como en nuestra conducta, que en plena conducción de la guerra hemos sido objeto de persecuciones y de martirios, precisamente a manos de quienes presumían de apóstoles de la Democracia, y porque no podían comprender nuestro excesivo puritanismo, nuestra excelsitud Democrática. Claro que se nos brindara todo género de excusas después, pero esto no obsta para que fuésemos en su oportunidad objeto de tratamientos inquisitoriales dignos de los más acendrados sistemas totalitarios. ¡Todo se paga en la vida, hasta el derecho a la propia dignidad!

Pero insistimos con nuestro VERBO ECUMÉNICO, y seguiremos lanzando nuestra VOZ CÓSMICA, hasta que el TRIUNFO DEL ESPÍRITU sea plenamente logrado, pues sabemos demasiado bien, cuales son los peligros de la humanidad, si pese a la VICTORIA DEMOCRÁTICA ¡el mundo se queda presa del espíritu de la intolerancia religiosa de siempre, o con las injusticias sociales y los desbarajustes financieros de los trágicos ayeres! Ya en la vieja Albión, ha dejado oír su veredicto salutífero el electorado Británico, y eso debiera ser una buena advertencia a los sistemas que se califican de Democráticos pero que de ello no tienen sino el nombre y las ínfulas. Otros grandes cambios son inminentes, y quienes siguen creyendo en que los viejos moldes de pensar y de actuación social han de subsistir, pueden poner sus barbas a remojo. El mundo cambia, y cambia muy rápidamente. Y no obstante, no hay en todo esto nada de nuevo para nosotros, pues hace más de veinte años que lo venimos diciendo y advirtiendo en todos los tonos de expresión. No nos importa que se nos considere como profetas, pero de todos modos seguimos a la vanguardia de los tiempos, y la humanidad responde admirablemente a nuestras indicaciones. Esto, no porque seamos mágicos, sino simplemente porque servimos a los Principios Universales, y como propugnamos las necesidades Vitales del Hombre, es natural que seamos siempre la LUZ ETERNA QUE GUÍA Y EL PODER ECUMÉNICO QUE SUBLIMA Y ORIENTA.

Este momento de VICTORIA DEMOCRÁTICA merece el mayor júbilo. Pero no depongamos nuestro espíritu de combatividad. Ya que no cabe ser ya SOLDADOS DE LA DEMOCRACIA, puesto que en la Paz lo que necesita son Trabajadores y no Soldados, aprendamos a ser ahora ARTESANOS DE LA PAZ. Lo que nuestros padres y abuelos no supieron hacer por la Paz, y que tuvieron por fuerza que pagar con sádicas y degradantes Guerras, hagámoslo nosotros con el mismo fervor que pusimos en la consecución de la VICTORIA DEMOCRÁTICA. Hagámonos dignos, en fin, del TRIUNFO DEL ESPÍRITU.

¿Y qué es lo que se impone desde ahora, para lograr este sublime fin? Pues hay que olvidar pasados agravios, y dar fe de algo de espíritu cristiano, elevando los corazones con plenitudes de Bondades y Generosidades, y saber tender una mano amistosa y dar un fraternal abrazo a todos los Hombres, antagonistas de ayer, pero Hermanos Humanos de siempre. Los que, entre nosotros, supieron odiar al enemigo, deben aprender a AMAR A SUS SEMEJANTES, tal como indicara el Cristo Jesús dos mil años ha. Aprendamos, en fin, a deponer rencores y militancias instintivas. Sepamos comprender franciscanamente al Hermano, que cayó en lamentables y trágicos yerros, y en fin, con el espíritu de Compasión y Benevolencia sin igual de un Budha, aprendamos a perdonar a los demás sus faltas y errores, que bastante los ha pagado con sus cuitas y dolores sin nombre. Aprendamos también a vivir serenamente como lo predicara el afable Lao Tseu, y en fin, a seguir las sabias enseñanzas de Marco Aurelio, Sanchoniaton y de Quetzalcoatl, de Mencieus, de Shri Krishna tal como queda expresado en el Bagavad Gita, y en fin de acuerdo con las sublimes realizaciones de Rugjo expuestas en el LIBRO DE LOS MUERTOS, y también con las anunciaciones sublimes del Manu. Tratemos, en fin, de ser ALMAS UNIVERSALES, con menos ficciones sectarias y barbarismos nacionalistas en las almas, y si de todas maneras resentimos la idea de renunciar a las porquerías, necedades e infamias del mundo, si queremos seguir con nuestros vicios y nuestras turpitudes, tratemos por lo menos de rememorar en cada instante de nuestra vida los dictados del SERMÓN DE BENARES, dicho ocho siglos antes de la era cristiana, y que tanto se parece al SERMÓN DEL MONTE DE LOS OLIVOS, que encontrarán en los Evangelios Cristianos.

No pretendemos hacer santos de todos los hijos de cada vecino, pero sí insistimos en las necesidades que se enuncian con el advenimiento de la Nueva Era (Aquarius), y de la cual somos los propugnadores e inspiradores. Queremos que todo el mundo esté debidamente advertido e instruido acerca de esos grandes cambios que se operan en el mundo, a fin de que nadie esté cogido por sorpresa y tenga que sufrir de sobra a consecuencias de sus inconsistencias y de su inconciencia.

Nótese bien que no pretendemos abolir credos del pasado, por más que los encontremos injustificados, anticuados y absolutos o negativos. Tampoco condenamos ningún sistema de FE, ni estamos en oposición con ningún CULTO. Por el contrario, tratamos de asistir a las almas sinceras en sus empeños de superación, y las guiamos y protegemos dentro de lo posible. No hemos venido a destruir nobles atingencias, sino a promover vivencias de la Conciencia, fomentar inquietudes Liberadoras, y encausar esfuerzos dentro de derroteros de autosuperación, autoregeneración y autoiluminación. - Claro que muchas almas obtusas y abyectas querrán ver en nuestras palabras insinuaciones groseras, o quizás grotescos modernismos satánicos. Poco nos importa lo que se piense de nosotros donde no hay suficiente nobleza de alma para dar fe de algún grado de generosidad y de benevolente cooperación moral y Espiritual. ¡Las almas son como los árboles, producen frutos de acuerdo con sus íntimas capacidades!

No, nuestro UNIVERSALISMO no es exigente. Es tan natural como oportuno, pues los males del hombre, precisamente, provienen del hecho de que no supo comprender la significación de la vida en las grandiosas plenitudes de la Naturaleza Universal. ¡Si los hombres hubiesen tenido menos egotismos, menos pasiones groseras, menos malignidad, menos hipocresía, no se hubieran nunca apartado de la Naturaleza para caer en sus grotescos SENTIMENTALISMOS y burdos MATERIALISMOS, con los cuales avaloran hasta a los Cielos, a la propia Divinidad de sus concepciones fetichistas, y en fin a sus pueriles e ilusoriosas cogitaciones tan equívocamente llamadas "espiritualistas!"

Nuestro UNIVERSALISMO está fundado en los Principios Vitales de la Naturaleza. Por ello lo denominamos COSMOCRACIA. Es, en fin, "esencialista", porque se atiene preferentemente a lo Esencial (Espiritual, Verbo Eterno, Espíritu Santo, Vak, Alaya, Brahma) de la vida Universal. Y es todo esto lo que tienen que saber y tomar muy en cuenta los adalides del porvenir, las almas sinceras que habrán de ser guías y selectos mentores en los mañanas que vienen. El mundo no debe ser arreglado otra vez por los politiqueros y los militaristas, ni tampoco a base del espíritu personalista y de diplomacia secreta. El pasado debiera servirnos ya de escarmiento en estas cosas. Tomemos en cuenta, pues, los Valores del Espíritu, lo que tiene sentido de eternidad, lo que en fin, se ajusta a los Principios Universales de Justicia, de equidad, de generosidad y de dignidad inconfundible. No permitamos, por lo que más queramos, que simples almas audaces y llenas de felices bellaquerías, guiadas por vetustos dogmas o inspiradas en insolentes arrogancias, sean las que se adueñen del mundo y fijen los derroteros políticos y religiosos del mundo. Sería una infamia y la peor de las tragedias de la humanidad si los sistemas de la preguerrera subsistiesen de hoy en más, pues esto significaría que el mundo no ha aprendido ninguna lección nueva con esa abominable guerra que acaba de liquidar la VICTORIA DEMOCRÁTICA.

Lo que queremos es que la VICTORIA DEMOCRÁTICA sirva de algo. Pero de nada nos servirá si no laboramos con tesón y fervor por el TRIUNFO DEL ESPÍRITU.

No queremos acabar este Editorial antes de extender a todas las organizaciones RELIGIOSAS, MÍSTICAS, FRATERNALES, CÍVICAS, CULTURALES Y MUTUALISTAS, nuestros parabienes por haber soportado felizmente los embates y las duras ordalías de la guerra. Les deseamos también muchas felicidades en sus esfuerzos humanitarios y moralizadores, y nos apresuramos a garantizarles nuestra más generosa y adicta consideración, así como toda la cooperación de que seamos capaces.

Nosotros laboramos por una verídica UNIÓN ESPIRITUAL UNIVERSAL, y esperamos que se nos entienda y que se nos respete, eso primordialmente porque la COMPRENSIÓN es la base de toda convivencia armoniosa y constructiva, y en fin porque el RESPETO MUTUO es la primera condición para toda cooperación. Y no olvidemos que la Nueva Era (Aquarius) que ya comienza se funda principalmente en estos principios morales, sin los cuales todos los códigos son simples farsas, y todos los bellos ideales religiosos o políticos simples pantomimas de ilusos y cretinos.

Quédanos por indicar también que sería conveniente que todos los sistemas Fraternales, Místicos y Espiritualistas se congregasen en Conferencia Internacional. Lanzamos la idea, por ser esta muy oportuna, y el momento de especial significación histórica y por ende propicio como ninguno para tal reunión de almas selectas, que se interesan en los problemas del mundo y que creen en las bondades de la UNIDAD ESPIRITUAL y de la COOPERACIÓN MORAL, como Estándares básicos de vida para gentes bien orientadas y mejor inspiradas.

 Pr. OM Schernrezig - Lind

Maha Chohan K.H.

 

POST DATA: - Como lo han venido anunciando los servicios de prensa mundial, y muy particularmente Associated Press, he iniciado una gira mundial, y he de visitar muchos países, donde tengo muchos seguidores y simpatizadores. Las personas interesadas en esta grata nueva, pueden informarse mejor en nuestras direcciones, o en esta Revista Ariel. Toda correspondencia personal debe ser dirigida por la Vía Aérea, y adjuntando sellos para la respuesta.