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Editorial

Campaña por el Triunfo del Espíritu en la Post-guerra

Cruzada para facilitar la Victoria Democrática, pronto

LA NECESIDAD INMEDIATA
(El imperativo del momento
para preparar al mundo para la post-guerra)
 

Tomado de: Revista Ariel Nº43, Vol.5, Enero, Febrero de 1945
Artículo reeditado el 21 de Diciembre de 2002 en el libro “PAZ”,
Selección de Artículos del Pr. OM Lind Schernrezig

 

"Prevenir es más fácil que curar".
"Errar es propio de hombres; Evitar los peligros es de gente sensata".          K.H.


Hemos advertido al mundo, repetidamente, disfrutando de las libertades que garantizan las Democracias, que si no se procede desde ahora mismo a preparar a la humanidad para los inevitables reajustes de la post-guerra, ésta podría fácilmente resultar más trágica que la actual guerra misma.

Hemos tratado este mismo tema desde el punto de vista psíquico y Espiritual en nuestra obrita ¿QUÉ ES LA ESPIRITUALIDAD? Pero nos sentimos con la necesidad de recalcar sobre tan importante particular y diseñar además un plan adecuado, de modo que la guerra actual cumpla su misión de finiquitamiento de la civilización que se desmorona y de reencauzamiento de la especie humana sobre fundamentos más estables de Valores Espirituales Eternos.

Con la necesidad de mantener alto el espíritu o la moral de guerra, se recurre a todos los medios posibles para atizar la psiquis y hacerla funcionar en ritmo acorde con los imperativos del presente. Los valores humanos están en peligro, pues unas naciones ávidas de poderío o ebrias de fantasías mórbidas, han decidido asaltar a la entera humanidad para expoliar y someterla a sus locas ambiciones.

Pero no debemos olvidar que hace ya varias décadas que el mundo anda dando tumbos y tambaleándose, dejando descubrir sus lacras internas y demostrando su penuria de valores. La Gran Guerra No.1 ya nos lo advertía, y los decenios que la siguieron no hicieron sino confirmar y agravar la situación, denotando la impotencia, la desorientación y la descomposición del alma humana. La Gran Guerra Mundial No.2 viene a marcar el compás para la necesaria rehabilitación humana, o mejor dicho acaece para lograr lo que no se hizo en la primera.

Lo que acontece de veras, es nada menos que la liquidación de un sistema de vida, la renovación indispensable de un sistema de civilización que se halla en totalitaria bancarrota. Cuando echamos una mirada hacia atrás sólo cabe una exclamación: !NO ERA POSIBLE YA SEGUIR VIVIENDO ASÍ! La humanidad, desprovista de Valores, desorientada, atolondrada, desquiciada, con la conciencia traumatizada y la psiquis desajustada, desilusionada y sin Espíritu, abrazó al comunismo con fervor como el náufrago al primer tablero de salvación que se le ofrece. Pero el comunismo también produjo su propia desilusión. Habría de sobrevenir, pues, algún cataclismo para sacar a la especie humana de su torpeza y encauzarla por derroteros de sensatez, dignidad y Valores Espirituales.

¡Fue entonces cuando sobrevino la guerra, como recurso suicida o ulterior, de pueblos dispuestos a todo, hasta a borrar el mundo del mapamundi!

En el entretanto, en lo moral, la humanidad ofrecía un espectáculo caótico y en lo mental había solo superficialidad y sensorialismo grotesco. Y es en esas circunstancias que la especie humana se encontró repentinamente en plena guerra, sin saber exactamente por qué ni precisamente con qué finalidad. Hasta esta hora, en 1945, los Totalitarios no han definido sus fines, y las naciones Democráticas apenas han balbuceado sus intenciones. Un plan definido no existe todavía, ni es de presumir que lo habrá, pues la humanidad no está preparada para ello, ni existen hoy mentalidades ni estadistas capaces de responder a semejante tarea. El genio rector de la humanidad, conjunto de Roosevelt, Shiang Kai Shek, Clemenceau, Churchill, Massarik complementando con cualidades magnánimas de los Franciscos de Asís, Asokha, Cristo y Budha, no se ha dejado conocer aún, y no hay duda posible de que sin él, el mundo seguirá siendo un hervidero de pasiones, de disfrazadas ambiciones, de mezquindades exaltadas y de odios siempre prestos, pues, preciso es admitirlo, mientras el hombre sea hombre, seguirá comportándose como los hombres que hemos conocido en el pasado.

Pero he ahí que la entera humanidad se halla engolfada en la tarea de guerrear, a excepción de algunos pueblos insignificantes ahogados por sus propias ambiciones bastardas. Si no se actúa a tiempo, existe el riesgo de que no sepamos cómo zafarnos de la psicosis de guerra cuando sobrevenga el armisticio, ni estaremos preparados para la obra y el disfrute de la paz cuando nos toque deponer las armas. Por eso queremos dar ahora la Voz de Alarma.

Llamamos la atención de todo el mundo a este respecto. ¡Debemos desde ahora crearnos un plan de guerra, para saber exactamente qué finalidad perseguimos. Si se convirtiese la Carta del Atlántico en esbozo de intenciones, en programa definitivo, por ejemplo, comenzando desde ahora a ponerlo en práctica y no dejarlo para más tarde como simple ilusión o lejana esperanza, el mundo, la especie humana entera ganaría grandemente, pues sabría a qué atenerse, por qué pelea y con qué finalidad real.

Después, hace falta preparar a la humanidad para viabilizar las conquistas morales y sociales esbozadas en la Carta del Atlántico, así como los reajustes ideológicos, económicos y Espirituales que se imponen y que venimos voceando.