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Editorial

Tomado del "Libro Dorado" por el DORADO KHAN,
Pr. OM. Schernrezig Lind
Edición de 1946, Tercera edición
Artículo reeditado el 21 de Diciembre de 2002 en el libro “PAZ”,
Selección de Artículos del Pr. OM Lind Schernrezig
 

La novísima dispensación del Verbo Eterno
Habla la Voz Cósmica
Pronunciamiento del sentido de la Vida en la Nueva Edad
(Acuaria)

Tema: Rehabilitación Humana y Unión Espiritual Universal,
o
caos moral, intelectual, económico, social y Espiritual

Es obvio que el mundo se halla profundamente desunido pese, a cuanto se diga y pregone en favor de la Fraternidad, la Unión y el Amor al prójimo. Lo cierto es que cada quien tiene su propia fórmula de Libertad, la cual se ufana en imponer al prójimo a pesar suyo y sin consultarlo. Cada cual presume de superior, Elegido de Dios, y con derecho a la hegemonía. De ahí que las palabras Fraternidad, e Igualdad, lo mismo que Unión y Amor, sean poco menos que utopías o vagos símbolos de arraigadas esperanzas humanas, que no logran cristalizarse por falta de genuina sinceridad de propósito.

Diríase que cada facción está más interesada en hacer prosperar su propia fórmula orgánica, o en afianzar sus intereses a expensas de los del prójimo, y sin respeto por los derechos morales y Espirituales ajenos. De hecho, nadie se afianza en deberes ni en principios Morales o Espirituales, pues lo que verdaderamente preocupa en la hora actual es la preponderancia que se ha de lograr sobre los sistemas extraños o sobre el vecino. Lo importante ya no son los principios Espirituales, ni siquiera los democráticos, que pocas gentes entienden, sino la conquista en predio ajeno o el logro de prestigios indiscutibles, no importa por cuales medios sean. Los triunfos se toman como "fait accomli", y a estas vagas conquistas circunstanciales se les llama "Derecho Divino", o se proclama que son la consecuencia de la "Voluntad del Cielo". Pero ¡cuántas infamias se perpetran en nombre de tan insólita como deleznable moral!

Dos grandes guerras de proporciones atroces de las cuales no logra reponerse la humanidad, puesto que todavía no se ha entronizado la Paz tres años después del cese de la destrucción en masa, parecen decirnos ahora que la violencia no remedia nada, y que no se gana nada con destruir incesantemente y matar con refinamientos científicos. En lo moral los problemas permanecen, y en lo Espiritual se empeoran por seguir tales derroteros de infamia y barbarie digna sólo de monstruos. La humanidad tiene que hallar un mejor medio para dirimir sus diferencias y resolver sus problemas. Lo cierto es que con la guerra, la desconfianza, el odio, la vanidad desmedida y el ansia de lucro desproporcionado, aunado por la lujuria del poder, la especie humana se despeña por barrancos de auto-aniquilamiento. Con tales procedimientos no se conseguirá sino empeorar los problemas y ahondar las diferencias. Ya se habla de una tercera guerra mundial, malhadamente, pero quienes así se expresan sólo pueden ser logreros en medio de la miseria humana. No pueden ser almas dignas ni corazones puros. Sólo los agiotistas logreros de la "Bolsa Negra", los que no tienen hijos forzados a fungir de soldados, o familias victimas perennes de los caos promovidos por la infamia y la ignorancia humana.

Ya el mundo no puede ser UNO, ni parece que la ONU tiene capacidad para triunfar donde la Liga Ginebrina fracasara tan lastimosamente. Lo cierto es que las naciones se siguen armando y preparando para la próxima contienda, y se habla de infinita capacidad para matar gente por millones de bombas atómicas y extraordinarias, cohetes eléctricos, bacilos invencibles, gases y rayos mortíferos, y en fin perturbaciones magnéticas sobre las ciudades que se quiera aniquilar en cosa de escasos minutos. La ONU nada hace para evitar todo esto, y más bien lo mira todo con ojo complaciente y despreocupado, como si no fuera de su incumbencia.

Los Poderes Religiosos que se ufanan en ser la viviente expresión de la Potencia Divina sobre la Tierra, tampoco hacen nada para impedir los arreos de guerra. Por el contrario, cada cual se apresta a tomar posiciones y afianzar intereses, ¡como si el futuro reservase un ingente festín para los más avisados! ¿Dónde quedan, pues, !os principios y las fuerzas Morales y del Espíritu?  Por mucho que los oímos y vemos pregonados y orgullosamente vanagloriados, apenas si se distinguen en parte alguna.

En los sectores políticos también se pavonea mucho los conceptos democráticos o de suma atención a los Derechos Humanos y al Bienestar común. Empero, la Justicia queda hecha pavesas en casi toda las latitudes, y la Paz y la Fraternidad no se conocen, por más que estos términos estan en todas las bocas. Se habla mucho de ideales y doctrinas magníficos; pero en la práctica cada cual se comporta como bien le parece o según sus propios intereses egoístas.

Se impone un Verbo de Luz y Amor. Es imperioso empezar por comprender que la humanidad no puede seguir dividida, contrahecha y en oposición consigo misma. Las gentes pueden muy bien cultivar sus tradiciones patrióticas y reverenciar sus doctrinas religiosas sin menoscabar las de los demás, en una atmósfera de mutuo respeto y de perfecta concordia ya que todos persiguen los mismísimos fines morales y Espirituales. Todas las gentes pueden seguir siendo Rusos, Americanos, Chinos, Alemanes, Beduinos o Timbuctenses sin necesidad de tratar de imponerse a sus vecinos o expoliar a quienes se reservan el derecho de pensar, soñar, amar y vivir a su manera.  El Judío, el Católico, el Musulmán, el Taoísta, el Animista y eI Parsi pueden perfectamente vivir en fraternal armonía, si sólo comprenden que hay un solo Dios, una sola Vida, y un solo Mundo, y que no importa cual sea la manera como prefieran rendir culto a la Divinidad, o !a postura, que gusten asumir en la vida, o el lugar que quieran habitar en el mundo, todos disfrutan de los mismos derechos y están irremediablemente abocados a una misma finalidad ulterior.

Lo que importa en realidad es que la gente se decida a ser CO-HUMAINISTA, a cooperar a una mejor vida por la comprensión y la ayuda mutua, por encima de dogmas religiosos y fronteras políticas, que son, en ulterior análisis, simples abstracciones y conceptos circunstanciales. Solamente los Valores Espirituales son eternos y merecen nuestra suprema atención y realización. Y en medio del cúmulo de sistemas y escuelas de filosofía, no hay una sola que pueda deslumbrar con meritos que posean  prestigio de lo Universal y Eterno.  Por eso recomendamos por encima de todo los conceptos racionales que nos reconcilian con la Naturaleza y los Principios Universales, así como con las Esencias Eternales y Divinales de la Vida ultracósmica. Estas concepciones y realizaciones, superlativas, desligadas de los intereses y las falsías monumentales de lo terrenal y puramente circunstancial humano, lo hemos denominado COMOSCRACIA. La vida que se justifica a base de un IDEALISMO PRACTICO y una realización inspiradora de sentido UNIVERSALISTA Y ETERNO no puede tener nada de comparable en el maremagnum de ideologías diletantes absolutistas que atormentan a la inteligencia humana y convierten al mundo en infierno y campo de batalla para las más groseras pasiones.

Propugnamos que las almas sencillas y los corazones puros que pregonan ideales de carácter humanista o cívico, o de índole Espiritual, pueden y  DEBEN comportarse en beneficio mutuo por encima de sus diferencias circunstanciales de carácter teórico, tradicional o doctrinal.  Donde quiera que se hable de Valores del Espíritu, de Idealismo, o de Bienestar Humano, hay campo propicio para la cooperación mutua, no importa cuan divergentes sean nuestras miras, doctrinas o concepciones.  Espiritual lo es todo lo que tiene sentido sublimador y trascendental, de vigencia supramaterial. En cuanto al idealismo, su variación es su riqueza y fortaleza. El Bienestar Humano es algo que debe producirse y prevalecer por encima de todas las diferencias circunstanciales, porque es la suma total de los sentimientos del hombre, que surgen de la conciencia. Es imposible desarrollar Valores del Espíritu, albergar idealismo con sinceridad, o cultivar en cualquier sentido el Bienestar humano sin una función plenaria de la conciencia. Por ende, no hay dificultad en comulgar en un plano de sentimientos, y es ahí donde nos pronunciamos y proclamamos que todas las almas sinceras y los corazones puros deben de UNIRSE, aunando fuerzas e intereses.

No pretendemos que cada cual renuncie a su FE ni a su predilección política. No queremos intervenir en tales resultantes de la capacidad conceptual y sentimental de las gentes. Nos colocamos en un plan o puramente de PRINCIPIOS, VALORES Y REALIZACIONES VITALES, por encima del alcance de las consignas dogmáticas de la Religión y la Política, y más allá de los Tabús o Totems de toda especie. Lo que propugnamos es un CO-HUMANISMO y una COSMOCRACIA que permita a cada cual seguir siendo lo que prefiera ser, con tal de poner los derechos HUMANOS y ESPIRITUALES por encima de todas las contingencias inmediatas. Y es obvio que la gente humana es, sobre todo, de esencias ESPIRITUALES y de carácter HUMANO.

Lo que supone nuestra invitación, es una COOPERACIÓN MUTUALISTA con función Cohumanista y COSMOCRATICA, como CIUDADANOS UNIVERSALES que somos. Podemos seguir siendo de tal o cual nacionalidad y del sistema religioso o político que prefiramos, con tal de sentirnos, por encima de todo, seres humanos y entidades del Universo, y no prisioneros esclavos de doctrinas limitadas o de fronteras geopolíticas, que privan a otros seres humanos del derecho de vivir según su propia conciencia y en consonancia con los designios Universales. Debemos por encima de todo percatarnos del hecho que no somos absolutos propietarios de la entera Verdad en nuestros reductos ideológicos, ni somos criaturas limitadas a las envolturas nacionalistas con que solemos limitar y atormentar nuestra vida. Esta norma de Vida Amplia, de vibrante sentido Cósmico, no es incompatible con los sentimentalismos nacionales, religiosos o políticos del alma humana; por el contrario, los complementa y sublimiza con una vigorización trascendental sin precedentes.

No nos referimos aquí a un idealismo unitario de somera propugnación. No, no se trata de un fantaseo teórico ni de una propugnación de sentido puramente lírico. Al hablar de Unión Espiritual Universal, no reclamamos una unificación unilateral en la que todos los sistemas e individuos pierdan su carácter personal y autonomía. No, nos referirnos más bien a una UNION de carácter Espiritual para una cooperación mutualista, sin que esto impida a cada cual seguir siendo fervoroso adicto a la fórmula de nacionalismo, religión o política que prefiera. El ideal de Libertad no es incompatible con la acción practica de los sentimientos idealistas nobles. Lo grave y malo, si no perverso, lo es en realidad el sentimentalismo exclusivista, limitado, irrespetuoso o totalitarizante.

Esta invitación a la Vida Plena y Vibrante, Cósmica, es al propio tiempo una plegaria para abandonar los egoísmos exclusivistas comunes. No se puede vivir aprisionado en una ideología cualquiera, limitado por tabús doctrinales y sociales, y desplegar plenamente las alas de la conciencia. Donde quiera que el pensamiento no goce de plena libertad, la individualidad no puede ser feliz y no alcanza completa prosperidad.

Pero el sentido de la Vida es un asunto puramente personal. No pretendemos imponer normas ahí. Nuestra invitación, lo repetimos, se refiere a una COOPERACION MUTUALISTA en los órdenes de las conveniencias individuales y colectivas, tanto en lo social como en lo cultural y económico, y así mismo en lo Espiritual. ¿QUIÉN SE NEGARÁ A COOPERAR EN ESTE SENTIDO Y A CONTRIBUIR CON SUS MEJORES FUERZAS A LA REALIZACIÓN DEL IDEAL PRACTICO QUE PROPUGNAMOS EN NUESTRO CO-HUMANISINO COSMOCRATICO?

En lo Espiritual, nadie que sea sincero puede realmente negarse a la UNION que se propugna. Además, es la realidad histórica del mundo que lo requiere. O nos UNIMOS MORAL Y ESPIRITUALMENTE O PERECEMOS DIVIDIDOS POR LA ACCION NEFASTA DE LOS INTERESES MALIGNOS Y PERVERSOS, DEBILITADOS POR NUESTRA PROPIA INCURIA Y POR NUESTRA PROPIA FALTA DE CONCIENCIA Y DIGNIDAD.

En el campo cultural y social, es demás insistir. Los intereses humanos son idénticos en todas partes, por más que algunas gentes suelen ufanarse de superiores y más capaces. En realidad, los pueblos que más se han pavoneado de su superioridad racial, social y cultural, han sido los que más ignominias han cometido en el mundo, ya por su acción colonizadora, ya por su extensión imperialista, o bien porque han recurrido a bárbaras guerras para satisfacer sus designios político-raciales o religiosos.

Tal vez se nos niegue el derecho a invocar la uniformidad Religiosa. Este argumento es muy caro a los sistemas hegemonistas que han desarrollado una tradición exclusivista y totalitaria. Empero son tantos los sistemas religiosos que aducen las mismas razones de superioridad y de Preferencia Divina, que bien vale la pena ponerse de acuerdo en nombre de Dios para acabar con las discrepancias de orden puramente mundano. Humanamente hablando, POCO importa que se rinda culto a Dios en una humilde choza o en una lujosa residencia, en un Templo Católico, en una Capilla Protestante, en una Sinagoga Judía, en una Mosqué Musulmana, en una Pagoda Taoísta o en una Basílica Indostánica. Lo importante es percatarse de que todos se refieren al mismo Dios, y en materia de procedimientos no pueden haber preferencias Cósmicas, puesto que todos los sistemas de culto responden a los mismísimos sentimientos y a los mismos motivos ulteriores.

Pero donde es imperioso que se COOPERE MUTUALMENTE es en el orden económico, aún si nos oponemos a la coordinación de esfuerzos e intereses en otros órdenes de cosas. En lo económico, somos todos de inmediato victimas de un sistema de intercambio que unifica a los individuos entre si a pesar de todas las demás diferencias o clasificaciones con que se empeñan en separarse los hombres Lo económico nos coloca a todos en un mismo plano pese a nuestras distintas maneras de pensar, sentir y aspirar. Somos desde el punto de vista social, cultural, moral y Espiritual, según como nos apremien, fortalezcan o liberen nuestras capacidades económicas. De ahí que sea aquí donde debemos empezar, por garantizarnos todos una mutua convivencia de justicia, compasión y altruística consideración. Mientras no gocemos todos los mismos derechos económicos, no lograremos jamás la justicia, la paz ni la armoniosa convivencia en lo social, cultural y Espiritual.

Nuestra invitación a una UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL abarca, por ende, tanto lo social y cultural como lo económico y las mejores relaciones materiales en los planos inmediatos de lo objetivo. Proponemos unas relaciones humanas de carácter práctico de mutuo beneficio. Naturalmente que es difícil comprender la plena significación de tales innovaciones que vienen a sustituir un estado de cosas que ha prosperado durante decenas de siglos, y esto no hace fácil nuestra tarea. Empero, se trata del bienestar humano y de resolver de una vez por todas los problemas que afectan al hombre y evitar radicalmente todos los males que la civilización materialista no logra impedir. El hecho mismo de que tenemos, hoy en día, guerras, vicios, crímenes, ambiciones bastardas y un medio de vida inarmonioso y anti-natural es prueba suficiente de que hay algo fundamentalmente inefectivo o inoperante en nuestros sistemas sociales, religiosos y político-económico.  De ahí que se imponga una revisión general y una categórica rehabilitación del hombre, y esto se conseguirá solamente por el hombre mismo. No debemos esperar que nuestros problemas se resuelvan por sí solos. Nos toca a nosotros resolverlos.

Hemos empezado por constituir UN CONSEJO SUPERIOR (ORDEN DE CABALLEROS) DE LA PAZ, LA JUSTICIA, LA FRATERNIDAD y EL BIENESTAR HUMANO, compuesto de las personas más distinguidas de todas las esferas sociales y de todos los sectores culturales y Espirituales, sin distinción de raza, credo, edad, nacionalidad o sexo. Eso nos garantiza una cooperación directiva sin igual y sin precedente. Al asesorarse así, LA UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL garantiza  su neutralidad en el tratamiento de los distintos problemas que confrontan la humanidad. Luego organizamos y celebramos Convenciones Locales, Congresos Nacionales y Conferencias Internacionales, con finalidades Humanistas, Culturales, Benevolentes y Espirituales, a fin de asegurar la mejor cooperación mutualista de los elementos más capacitados de las localidades, nacionales y del mundo en general, sin que se nos pueda tachar de parciales o unilaterales en nuestras actuaciones, puesto que se encuentran  en posición dirigente en nuestras filas los elementos más destacados de todos los sectores de la vida ciudadana. Además, entre nosotros, cada cual tiene su puesto asegurado de acuerdo con sus propias cualidades y capacidades, no importa cuál sea su credo, condición social, raza, nacionalidad o edad, pues actuamos por encima de las clasificaciones circunstanciales y a despecho de las fronteras geopolíticas y las diferencias conceptuales, sociales o económicas. En realidad, somos una regencia catalizadora de intereses divergentes, y aunamos los esfuerzos y las energías de todos en beneficio de lo primordial de la vida. Nuestro CO-HUMANISMO sublimiza y complementa todas las creencias, y nuestro trascendental Universalismo o COSMOCRACIA nos hace esencialistas por encima de todas las tradiciones y doctrinas convencionales.

De inmediato, nuestra operación reclama ciertas condiciones natas del sentimiento más acendrado de que es capaz el alma humana. Se trata evidentemente de derribar las barreras que separan y antagonizan a las gentes constituyéndolas en clanes, sectas o reductos nacionalistas. Las diferencias de carácter e institucionales, pueden muy bien ser guardadas y respetadas, sin recurrir a extremos como los que implican las fronteras geopolíticas, los absolutos categóricos sectarios y los tabús clanescos, que crean divisiones cada vez más hondas entre la humanidad por simples diferencias de opiniones, ambiciones personales o de actitud hacia la vida.

La verdad es que la humanidad viene padeciendo una larga noche de pavor y angustia, poblada de fantasmas aterradores que siembran por doquiera la duda, la desconfianza y el odio, amen de bajas pasiones inconfesables. La post-guerra, que prometía ser una aurora celestial de paz y dicha, no acierta a iluminar el cielo, y la humanidad anda vacilante, cuitada, herida de muerte, sin fe en si misma ni en nada exterior. Cada quien trata de sacar de la situación las ventajas que pueda, cual si no creyese ni en los más sagrados principios Universales. Lo cierto es que falta  una Luz de cordura y de Bondad que guié a las almas y a los corazones hacia derroteros de genuina Emancipación Moral y triunfos Espirituales indispensables. Se habla de Paz, Libertad, Bienestar Humano, Democracia, pero todo ello encubre bastardas pasiones de carácter egoísta.

Hoy en día, ya no cabe hablar de Victoria, pues si lo que ha triunfado hasta ahora es la fuerza bruta. La post-guerra ha sido de villanas conjeturas nacidas de la ambición, de consignas surgidas de la avaricia y de bastardas lujurias de poder. En parte alguna se practica de veras la Democracia; se ha postergado la Carta del Atlántico, que diera sentido misionero a la Victoria Aliada; se ha vuelto a cultivar la diplomacia secreta, los brutales sistemas de Colonias, la explotación económica de los pueblos más débiles por los más grandes, y en fin, los nacionalismos se han recrudecido a la vez que cada sistema u organización ideológica se ha vuelto más intolerante, recalcitrante y opuesto a conceder a los demás los derechos pregonados de Paz, Libertad, Fraternidad y Dignidad que reclaman para sí. ¿Quosque tandem?

Lo que procede en esta grave hora es invocar el derecho a la  RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU, con su Serenidad poética, su Luz de Paz, su adicción a la justicia y su indefectible predilección por el Amor igualitario y de infinita generosidad. La solución a los problemas del hombre, hemos de buscarla primordialmente en la dilatación de las funciones de la Conciencia, en el afianzamiento de las virtudes del corazón y en la generosa poesía de los Valores del Espíritu. El mundo está ávido de este nuevo espíritu. Es demás que soñemos con conquistas materiales si no las fundamos en condiciones morales y en fuerzas Espirituales. No hablamos aquí de vaguedades insustanciales, de ilusos ni de  fútiles sueños orientales, sino de una reacción indispensable de las legitimas potencias vitales contra el revolucionismo irresponsable de los "ismos" basados en acerbados odios así como contra los conservatismos de inicuas prebendas. De no proceder a esta RESURECCION DEL ESPÍRITU, seguirá triunfando la intolerancia conspiradora por una parte y morbosamente conservadora  por la otra, y el mundo avanzará cada vez más hacia el abismo dantesco del que nunca logrará reponerse la humanidad.

¿Qué escogeremos de preferencia, el Verbo de justicia, Amor y Libertad, actualizado en la cordura armonizadora, la paz mutuamente edificante y la convivencia asegurada por la cooperación generosa y el respeto, o el espíritu de lucro, la lujuria de poder y la intransigencia hegemonista? Nos hallamos ahora en la peor encrucijada de la historia. O escogemos la senda rehabilitadora y gloriosa del espíritu, o seguimos despeñándonos por los abismos de las infames pasiones nacidas de la ignorancia y de los designios demoníacos.

La UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL no pretende restar importancia ni honor a nadie, ni presume de fuerza aniquiladora de todos los males del pasado. No posee ejércitos ni invoca la potencia Divina, como lo han hecho por milenios las naciones y los sistemas religiosos sin lograr sino empeorar las condiciones del mundo y aumentar de desesperación de la humanidad. Nuestro poder es exclusivamente de carácter moderador, inspirador, nivelador de intereses y sublimador de anhelos. También es el catalizador que habilita o rehabilita y hace posible la cohesión de las fuerzas diferentes. Nuestra llamada no debe, por tanto, ser interpretada. Hablamos en nombre de un Verbo que es Eterno, y no egoísta y circunstancial. Los que todavía creen que la guerra, el agio, el lucro por medio de la explotación de la credulidad humana, o los cultivadores de la lujuria hegemonista en cualquier orden de cosas, deben percatarse a estas horas que sus andanzas no tienen remedio, pues van de mal en peor, pese a sus más esforzadas presunciones y enconadas luchas.

Nosotros nos mantenemos por encima de la hornaza, precisamente porque queremos resolver los problemas que afectan al mundo y atormentan al hombre. Somos la proyección infinita de la Conciencia Cósmica que vela por los derechos del hombre, al que invitamos a zanjar todas las diferencias en un CONGRESO Y MANCOMUNIDAD MUNDIAL DE GENTE LIBRE.

NOTA: Este Mensaje de Mayo es dirigido Urbi et Orbi y para beneficio de todo el mundo.

K. H.
Director Espiritual