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EDITORIAL

Editorial Tomado de: Revista Ariel Nº77, Vol. 10, Febrero de 1960

Un oportuno y siempre válido recordatorio, Congreso Mundial de Todas las Religiones, Creencias, Fraternidades y Filosofías llevado a cabo en Cuba, cuando se estrenaba la Grandiosa Revolución Cubana, que tristemente colapsaría a los pocos meses, al declararse abiertamente comunista .

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ARIEL está jubiloso pues acaba de obtener un triunfo resonante y de trascendencia histórica, el CONGRESO MUNDIAL DE TODAS LAS RELIGIONES, CREENCIAS, FRATERNIDADES Y FILOSOFÍAS que anunciáramos anteriormente. Este evento singular sostuvo sesiones desde el 22 de octubre hasta el 31 de diciembre, y el que 1º de enero de 1960 todavía daba muestras de vigor inusitado mediante un banquete de despedida que fue en realidad la verdadera clausura de tan importante acontecimiento Cultural, Fraternal y Espiritual.

De hecho este acontecimiento estaba llamado a un rotundo éxito, ya que fue oficialmente invitado por el Gobierno de Cuba, el cual le concedió graciosamente el uso del Capitolio Nacional.  Así, los amplísimos y lujosos salones del Senado y de la Cámara de Diputados pudieron saturarse de los ecos de las Oraciones y los discursos de distinguidos Delegados Oficiales de 92 naciones distintas, en 302 diferentes núcleos, cuya prestancia cultural, humanista y espiritual se hizo sentir en La Habana durante tantas semanas. Muchos gobiernos enviaron Observadores Oficiales, y la mayoría de las naciones del mundo enviaron sendos Mensajes de felicitaciones con votos de bienandanza. Prácticamente todas las Religiones, Fraternidades, Escuelas Místicas, Sociedades Humanistas, Asociaciones Espiritualistas y Movimientos Filosóficos del mundo entero se hicieron representar.  La Alianza Religiosa Universal con sus 600 Miembros adherentes (distintas organizaciones Mundiales) también se hizo representar en la persona del ilustre sabio Pr. OM Lind Schernrezig.

Las labores rendidas por este grandioso acto de confraternidad humanista, cultural y espiritual han hecho que el mundo entero se percatara de la significación trascendente de los valores del espíritu, los únicos eternos.  Los resultados mediante la labor generosa de todas las Delegaciones Oficiales llegadas de todas las latitudes del mundo ha convertido este evento en apoteósico, ya que el Verbo Espiritual se avera ahora de orden efectivo y por añadidura práctico, en el sentido de resolver los problemas del mundo y los males de la humanidad sin tardanza. Resalta, en efecto, que no es posible hablar de Amor, Caridad, Hermandad, Justicia y Enseñanzas Divinas, ni aún de Salvación mientras los hombres gimen en la miseria y la ignorancia y sean presos de la superstición, de los vicios y de todas las turpitudes imaginables. Ni el oscurantismo, ni la injusticia económico-social, pueden ser buenos consejeros ni una base sublime para ennoblecedoras inspiraciones de orden espiritual.

Todas las Religiones, Fraternidades y Filosofías del mundo entero enviaron Delegaciones Oficiales o se hicieron representar adecuadamente. También los Santuarios Espirituales, las Universidades de Yoga y las órdenes Místicas de mayor significación. Además, muchas organizaciones sapientes, universidades, sociedades de estudios de economía y de investigación científica también se hicieron representar. De hecho, este Congreso Mundial no ha sido sólo de teólogos, idealistas y espiritualistas dados a la especulación filosófica o a las poses místicas, sino de hombres de todas las condiciones que se preocupan por el bienestar de la humanidad toda, así como en la solución de todos los problemas vigentes, ya que no es posible que la humanidad este dividida eternamente en dos bandos políticos o a merced de teocracia y dictaduras místicas románticas e irrealistas.

Es obvio que la finalidad de este Congreso Mundial fue el de darle un sentido más realista y de mayor responsabilidad humana a todos los sistemas religiosos, fraternales y filosóficos. Su tema básico fue, en efecto, LAS FUERZAS ESPIRITUALES Y LA FRATERNIDAD HUMANA. De hecho, salta a la vista que la efectividad de las fuerzas espirituales y las enseñanzas Divinas no fueron nunca muy prácticas, por cierto, en sus proyecciones, a juzgar por todos los males terribles que padece la humanidad. Es más, tanto la estulticia como los vicios, los gangsterismos, la superstición y la pasión por la guerra, demuestran a saciedad que el hombre no ha progresado mucho desde los tiempos más remotos, cuando predominaban los instintos primarios. Ahora, se trata de darle a la inteligencia su primacía de respetabilidad, pues demasiado a menudo ha sido postergada o renunciada. También la moral merecía ser consagrada, pues sin ella no hay espiritualidad posible, ni los pueblos pueden desarrollar ninguna forma estable y respetable de orden social sin una genuina moralidad rehabilitadora. La moral oficial, como la moral pública exigen una mayor afirmación, y lo que es más, es preciso que sean consagradas por la Religión y la Filosofía y no simplemente recomendadas, ya que no es posible glorificar lo que no existe realmente. Esto se aplica igualmente a la cultura y a los valores espirituales, que tan a menudo vemos exaltados pero que no se ven en ninguna parte.

Se da extrema importancia al hombre, desde luego, porque la dignidad humana es el más preciado caudal que recibimos al nacer. Esto, no obstante, sin descartar la supremacía del espíritu encarnado en las virtudes, los principios y los privilegios Divinos. De hecho, si Dios está en todas partes, también está en el hombre, y al glorificar al hombre se exalta a Dios. Lo malo sería exaltar a Dios a expensas del hombre u olvidando que es el hombre quien honra y glorifica a Dios. Naturalmente, mientras mejor sea el hombre, mientras más perfecto y más feliz, más capacitado estará para glorificar a Dios, ya que sus potencialidades Divinas serán más actuantes. Esto ha sido demasiado ignorado hasta ahora. Por otra parte, conviene subrayar el hecho innegable que mientras más miserable, ignorante, supersticioso, hambriento y maltratado por la suerte, así como por la sociedad despiadada, el individuo humano no puede ser moral ni bien educado o culto, ni comprensivo de los principios superlativos de la vida o de las virtudes Divinas. No se le puede exigir a un esclavo comprender las sutilezas de la vida, ni a un consumado vicioso o enfermo consumido por la miseria y la superstición se le puede atribuir virtudes que desprecia.

Desde luego, es necesario ir al fondo de la CONCIENCIA humana para comprender toda la tragedia que implica la vida moderna, en medio de tantísimas desazones, roídos por la infamia ajena lo mismo que por las vilezas propias, en constante roce odioso con la injusticia social o con el oprobio impuesto por los poderosos por gracia de la ignominia, y sobre todo cuando se sabe que hay en todos los países diez veces más cárceles que hospitales y mil veces más antros de vicios (lupanares y bares) que escuelas, y cuando se gasta en los presupuestos nacionales de los países civilizados cien veces más en mantener huestes armadas que en pagar educadores. La DIGNIDAD humana anda ciertamente maltrecha ante tales cifras reveladoras de un Apocalipsis que todos sufrimos pero que pocos tienen el valor de describir y de denunciar.

Este Congreso Mundial es, desde luego, a la luz de la más sana razón, una formidable protesta del alma humana contra todas las ignominias y contra la estulticia glorificada, lo mismo que contra la superstición santificada del actual mundo. Su voz es, de hecho, cósmica, y manifiesta la rebeldía Espiritual del hombre inteligente contra estados de cosas de gentes que desde siglos inmemoriales han renunciado a su conciencia y han despreciado su dignidad sublimadora de entes inteligentes.

También han sido analizados en este Congreso Mundial de la Conciencia y la Dignidad del Hombre los problemas de la LIBERTAD individual, que van desde el derecho natural y espiritual inalienable a vivir en paz, a no ser explotado, a residir donde prefiera, a un trato justo y respetuoso en todo momento, a ser ayudado por el prójimo, a disfrutar de la vida de manera digna e inteligente mediante la aplicación universal de la Regla de Oro, y a tener su libertad y su felicidad garantizada como bendición heredada con la vida. De hecho, esto no se opone a ninguna Ley Divina, y creemos inclusive que está incluido en el Reino Divino (Civitas Dei, Nueva Jerusalén, Utopía) prometido, anunciado y promovido por los fundadores de todas las grandes Religiones.  Ahora bien, no es preciso ser un caudal de sabiduría para percatarse de que el hombre no es LIBRE si no tiene pleno derecho a su conciencia, a pensar, a viajar, a estudiar, a trabajar honradamente y a expresarse como mejor le convenga.  Tampoco hay libertad individual cuando se le obliga a creer en ciertas doctrinas, rendir culto de cierto modo, o vivir de cierta manera aún en contra de su mejor comprensión y de su conciencia, como suele ocurrir hoy en día en ciertas latitudes de la política dictatorial y de la teocracia totalitaria. El Divino Rabí de Galilea sabía lo que decía cuando pronunciara las Beatitudes y su famoso Sermón de la Montaña.

Como removedor y despertador de la Conciencia, este Congreso Mundial no podía ser mejor, ni tendrá jamás parangón, ya que ha dejado bien sentado que la humanidad merece un mejor destino, y si lo quiere tiene que dárselo ella misma sin tardanza. No se trata de ignorar las potencias Divinas, sino más bien de afianzarlas mediante la dignificación inmediata del hombre. Ahora, no hay posible dignificación sin amplia libertad. A estas alturas, el Congreso Mundial se deshizo en alabanzas de las bondades de la revolución cubana, ya que sin su amplio respeto a los derechos democráticos y a la dignidad del hombre este extraordinario evento nunca habría podido tener lugar, menos aún con el pleno disfrute de nada menos que el Capitolio Nacional. Cuba revolucionaria le dio a este Congreso Mundial de la Humanidad lo mejor que tenia, y esto no implica ningún gesto político ya que en Cuba no hay política sino vigencia de humanismo dinámico y creador. Es más, ninguna autoridad, ni siquiera la menor representación del Gobierno asistió al evento, y por otra parte tan sólo cuatro organizaciones cívicas participaron. Cuba era presente única y exclusivamente en su espíritu revolucionario magníficamente simbolizado por la libertad concedida al Congreso Mundial.  

La magnanimidad del Congreso Mundial se hizo patente cuando invitó al Arzobispo de La Habana a presidir sus Sesiones.  Se demostró más aún al enviarle al Papa de la catolicidad un Mensaje de Paz y Confraternidad, solicitando al propio tiempo que acceda a que se celebre en la Plaza de San Pedro una de las próximas Grandes Asambleas del Congreso Mundial bajo la presidencia del Pontífice Romano.

El Dalai Lama del Tibet se hizo representar por su hermano, el que no pudo llegar a Cuba a tiempo, así que encargó a la Alianza Religiosa Universal para que hiciese la defensa de la dignidad y los derechos del pueblo Tibetano, atrozmente raptado por la China comunista. También la valiente Algeria, que desde hace cinco años mantiene una sangrienta lucha contra el poderoso mecanismo militar de Francia para lograr el democrático derecho elemental a la autodeterminación, pidió desesperadamente que se tomara asunto en su problema, que es ante todo HUMANO, y por tanto debe interesar a un Congreso Mundial de todas las Religiones, Creencias, Fraternidades y Filosofías. Los refugiados de Palestina, Polonia y otras naciones que fueron "Capturadas" por fuerzas políticas nefastas, también se dirigieron al Congreso Mundial en demanda de atención. Desde luego, este organismo carece de fuerza legal internacional, aunque moral y espiritualmente constituye la máxima autoridad y potencia, por tanto sus decisiones tienen sólo carácter consultativo. No obstante, muchas voces autorizadas se hicieron oír en el sentido de que la Alianza Religiosa Universal debiera gozar de un Status Legal INTERNACIONAL, o sea de internacionalización, proposición que se decidió someter a la aprobación de todas las naciones del mundo.

Una Delegación Oficial hispánica vino a reclamar ante el Congreso Mundial de la Humanidad Inteligente algo de piedad para unos prisioneros políticos que, en la Madre Patria que es también la Corona de la Iglesia Católica, la España de hoy, gimen en las mazmorras inmundas y sufren tratos absolutamente inhumanos, según documentos presentados en número de un millón y medio. Ante tal reclamación el Congreso Mundial pidió una severa investigación a fin de que se haga justicia si las acusaciones resultan verídicas. Desde luego, sería muy difícil atender a semejante tarea si hubiera que socorrer a todas las víctimas de la injusticia social tanto en el mundo comunista como en el no comunista, donde perviven sanguinarias tiranías y un número incontable de esclavos de la ignorancia así como de la miseria y toda clase de infamias. Para ello, precisamente, la Alianza Religiosa Universal había ofrecido sostener un lugar en el mundo, prefijado expresamente, con status de INTERNACIONALIDAD, donde reuniría a todos los presos políticos, exilados, víctimas de la discriminación racial y de la intolerancia religiosa, sans patrie o apátridas, objetores de conciencia y tantos seres humanos idealistas que no pueden adaptarse a ninguna forma de tiranía visible o invisible, política o de otra clase, ya que para ellos vivir es sinónimo de libertad, conciencia, paz, dignidad y justicia, y si no pueden disfrutar de estas bendiciones humanitarias y superlativamente Divinas preferirían no vivir.

La Alianza Religiosa Universal es una organización Mundial creada en l908, integrada por diferentes organismos religiosos, humanistas, fraternales, espiritualistas y filosóficos, gobernada por líderes de todas estas instituciones respetables. Su multiplicidad asegura su universalidad, y la unidad moral y espiritual que la inspira es suprema garantía de autoridad moral excepcional. En un complejo mundo como el actual, es difícil encontrar una organización parecida, que sostiene una Universidad Mundial con enseñanza gratuita a quien quiera instruirse o adquirir una profesión, y que además considera a todos sus Miembros como Ciudadanos Universales. En realidad es la única de su clase, y la encontramos activa dondequiera que existan Campos de Concentración, bandas de refugiados, y víctimas de la atroz injusticia social, religiosa o política. Es la única que tiene el corazón suficientemente grande como para ayudar a todos los individuos humanos, no importa de cual raza, credo o nacionalidad sean, y sin el menor interés mundano, sectario, partidista o personal.

El Congreso Mundial ha sido llamado a pronunciarse también sobre el carácter sanguinario y ateo del comunismo, pero no lo ha hecho por juzgar que no le incumbe ocuparse de política. Lo que hizo más bien es condenar todos los actos de guerra, de sojuzgamiento de otras nacionalidades, y de obvia infamia, lo mismo que lo hace por otra parte dondequiera que aparezcan estas lacras y monstruosidades del mundo moderno que pretende ser tan civilizado, tan religioso y tan democrático.  Nuestra tesis fundamental es, en efecto, que si las colectividades humanas fuesen de veras religiosas y civilizadas, no serían tan inhumanas y tan adictas a sistemas democráticos de dudosa factura moral. Naturalmente, una cosa es el romance retórico y los lirismos sentimentales con que se suele pretender demostrar la validez de una u otra religión o fórmula política, y muy otra la realidad, donde el hombre sufre todavía serías iniquidades y encanallamientos, aunque estos están muy bien previstos en todos los códigos humanos así como en los Decálogos Divinos. Parece que la humanidad no ha sobrepasado aún sus ciclos de esclavitud moral y de fatídicas torpezas mentales, por lo cual debe seguir sufriendo los rigores de los "amos" de turno o de los "triunfadores" del momento. Empero, se trabaja arduamente en el Congreso Mundial, año tras año, precisamente para que las prisiones y los hospitales se vacíen, y para que abunden más las escuelas que los cuarteles y los juzgados.  Sí, creemos en la CARIDAD Y EL PERDÓN para todo el mundo, pero que sea a base de dignidad y conciencia, y siempre que cese la delincuencia, la criminalidad, la infamia y las turpitudes. Debe haber CARIDAD, PERDÓN Y OLVIDO entre todos los hombres dignos y de buena voluntad, pero no para los asesinos, los fanáticos que envenenan y dividen a los hombres, ni para los que cometen todos los desatinos imaginables y todos los excesos de ilegalidad en nombre de Dios, la Religión y la Iglesia. La moralidad debe prevalecer como fuente de dignidad humana, y la conciencia del hombre debe ser el supremo factor determinante de la valía de cada individuo así como de todas las colectividades. Si se quiere realismo, este Congreso Mundial del Hombre da su tónica maravillosa e inmarcesible, con lo cual ha de iluminar los siglos venideros, y esto, desde luego, es obra Divina, evidencia de la Presencia de Dios entre los hombres dignos.

En sentido general el Congreso Mundial ha demostrado ser una verdadera Constituyente Universal, ya que sus Delegaciones Oficiales representan de hecho las Fuerzas Vivas y más de los dos tercios de la entera población terrestre. Vislumbrase por ahí que las fuerzas morales y los valores espirituales están llamados a ocupar en breve los primeros planos de la vida mundial, ya que el entusiasmo por la rehabilitación del Hombre y la reafirmación de la Ley Divina se han hecho más patentes que nunca antes. El momento es de veras estelar para toda la humanidad, y las ponencias adoptadas por unanimidad demuestran que ahí se ha trabajado duramente en el más alto sentido humano y Divino. Ahora, con el sentimiento del deber bien cumplido y con la fuerza que dan únicamente la moral y los valores del espíritu en sus aspectos más innegables y nunca desmentidos, los congresistas se disponen a poner en práctica lo que han consagrado como supremos remedios a los males del mundo y como soluciones a los problemas del hombre.

De hecho, si el espíritu y la moral evidenciados en el Congreso Mundial no decaen, es seguro que la Hermandad-Cooperación-Comunidad Universal del Hombre al amparo de Dios y por gracia de los valores espirituales es un hecho. Así si es dable hablar de un novísimo amanecer de civilización, de una Nueva Era (Aquarius), y de un auténtico renacimiento Espiritual moderno.

Príncipe Henri Comnene

Habana a 2 de Enero de l960