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EDITORIAL:

Las PROPUESTAS GENERALES presentadas en el documento que sirve de editorial a la presente edición de ARIEL, fueron formuladas en el año 1943, anticipándose a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, 65 años después, tales propuestas se mantienen vigentes, por encima del tiempo y del espacio, como ideales irrealizados e imperativos, toda vez que la humanidad continúa artificiosamente parcelada y que no ha sido lograda la paz sobre la tierra, observándose, bien por el contrario, que se hace cada vez más esquiva en algunos territorios y en muchos corazones. Tales propuestas pueden ser aplicadas a escala territorial, nacional e internacional, indistintamente de raza, credo, ideologías, nacionalidad, fronteras geopolíticas, poderío económico y militar, status social, etc. Pero además, estas propuestas se tornan indispensables para evitar futuras confrontaciones y desangres a cualquier escala. Continúan pues como Agenda de Trabajo abierta a todas las mentes nobles, corazones puros y espíritus enaltecidos que se niegan a caer vencidos ante toda clase de oscurantismo, egoísmo sectario, y privilegios derivados de la razón de la fuerza imponiéndose sobre la fuerza de la razón, sea a través del poderío militar, económico, político, o cualquiera que fuere, pisoteando la dignidad humana. 
 

ANTICIPANDO LA POST-GUERRA
 

Con fecha 20 de junio dirigimos a todos los gobiernos establecidos y a las organizaciones culturales, religiosas, místicas, masónicas e idealistas principales del mundo, un MEMORANDUN referente a las condiciones que debieran prevalecer para concertar el Armisticio, proceder a la firma de la PAZ, y en fin, encauzar a la Humanidad por los derroteros democráticos, tal como los ansiamos y propugnamos.

Hoy, volvemos a lo mismo, con el fin de especificar los principios y las finalidades de nuestra Institución, que es y aspira a ser siempre el ejemplo viviente de una UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL para  todos los hombres de buena voluntad y de entrañas nobles.

PROPUESTAS GENERALES: Para emprender preparativos inmediatos con el fin expreso de atender a las "condiciones de Armisticio", del futuro "Tratado de Paz" cuando las capitales totalitarias hayan sido rendidas, sus ejércitos destruidos y sus gobernantes aprisionados definitivamente, y en fin, respecto  a los "reajustes de la Post-guerra". Por  una verdadera y decisiva Rehabilitación Humana en lo social, económico, religioso y Espiritual.

  1. 1. Considerar a todos los hombres con derecho a vivir de acuerdo con sus disposiciones y necesidades naturales, íntimas, de conciencia, haciendo prevalecer las razones y los Valores Espirituales sobre lo convencional.
  2. 2. Decidirse a liquidar todos los males y errores de la civilización, que se halla ahora en franca descomposición, y propender a remediar la situación y resolver los problemas que tanto afectan a la gente humana.
  3. 3. Hacer una guerra total, decisiva, sin contemplación, destruyendo cuanto se oponga al progreso humano y a la glorificación de la Dignidad Espiritual a que tenemos derecho como entes inteligentes, anhelosos de paz y superación, y empeñados en vivir cuerda y armoniosamente. No desfallecer hasta no haber reducido a la impotencia a todos los poderes militares y religiosos que se han venido produciendo con carácter totalitario, con intereses unilaterales, sectarios, hegemonistas y en detrimento de los derechos naturales ajenos.
  4. 4. Interesar a todos los individuos de indiscutible prestigio cultural y Espiritual, así como a las agrupaciones Místicas, Filosóficas, Masónicas, Religiosas, las Iglesias, las asociaciones cívicas e idealistas y las organizaciones académicas y artísticas, como factores vitales que son del progreso humano, para que sus mejores REPRESENTANTES puedan reunirse cuanto antes en una CONFERENCIA MUNDIAL, a fin de formular sus condiciones y aspiraciones de acuerdo con los nuevos tiempos, en lo que respecta a los términos del próximo  ARMISTICIO, las modalidades del TRATADO DE PAZ y sus visiones y conceptos orientadores respecto de la Post-Guerra. De este modo se asegurará que los elementos más competentes y representativos de la Humanidad sean los que reestructurarán la vida mundial y no los políticos militares afortunados, ni ningún consorcio de fuerzas secretas.
  5. 5. Interesar al Bloque de las Naciones Aliadas para que dé una lección viviente de DEMOCRACIA al mundo, citando a una CONFERENCIA GENERAL DE ORGANIZACIONES ESPIRITUALES, MISTICAS, RELIGIOSAS, FILOSOFICAS, IDEALISTAS Y EDUCADORAS DEL ASIA,  en alguna parte de fácil acceso en el Oriente y facilitar su celebración por todos los medios posibles, para que  los interesados lleguen a una comprensión respecto de sus INTERESES PRACTICOS en participar en la VICTORIA DEMOCRATICA, para que ésta no sea de un grupo reducido de naciones exclusivamente, sino de toda la Humanidad, y señalar sus decisiones con referencia a las condiciones que deben prevalecer para el ARMISTICIO, LA FIRMA DE LA PAZ, y en fin, las actividades de reconstrucción que deberán seguir en la post-guerra, de modo que la entera Humanidad sea la beneficiada de tantos sacrificios que ha impuesto a todo el mundo la atroz guerra. Esta conferencia debiera celebrarse cuanto antes, bajo auspicios oficiales, pero sin interferencia alguna de las referidas Naciones, a fin de asegurar el mejor desarrollo de la misma.
  6. 6. Celebrar conferencias similares a la anterior en Europa, África, Australia y las Américas, con la participación de los principales líderes de la inteligencia humana, sin interferencia política o militar, de modo que el mundo pueda librarse de una vez para siempre de estos elementos y labrar un mundo técnico y Espiritual a la vez, sin estar sujeto a las eventualidades de la política ni de ningún dominador militarista, pues es tiempo ya de que se contemple una sociedad y convivencia humana armoniosa, sensata, dignificante y honesta, sin recursos de emergencia ni de violencia.
  7. 7. Celebrar luego una GRAN CONFERENCIA MUNDIAL que reúna los Delegados de cada Conferencia seccional o continental que aporten, combinen y discutan  las deliberaciones de cada una en particular, promoviendo así un genuino PARLAMENTO HUMANO, y no una coalición de intereses determinados y en franca oposición los unos de los otros.
  8. 8. Crear un CONSEJO DE GUERRA ALIADO, para que atienda al logro de la VICTORIA DEMOCRATICA pronto, y sin ninguna intromisión de carácter político.
  9. 9. Someter las decisiones y apelaciones de la CONFERENCIA MUNDIAL al Bloque Político de Naciones Aliadas y al CONSEJO DE GUERRA ALIADO, para que tomen debido conocimiento de las mismas, a fin de que procedan, inmediatamente, sin hesitación ni cortapisas, a la creación de un CONSEJO GENERAL HUMANISTA, que podría ser constituido por la misma CONFERENCIA MUNDIAL, o sea el PARLAMENTO HUMANO ya aludido, y el cual funcionaría bajo los auspicios de los dos precitados organismos, pero sin intromisión de los mismos, a fin de evitar toda imposición de carácter nacionalista, racial, religioso o aún de sentido político-militar. Los Miembros de este CONSEJO GENERAL HUMANISTA no debieran en momento alguno y por ningún concepto ser integrado sino por prominentes personalidades de la vida civil, con preparación académica demostrada, de ejecutoria pública limpia y de acrisolada honradez, y en fin, lideres religiosos sin prejuicios ni afanes sectarios, educadores de larga práctica, místicos y Espiritualistas prestigiosos, filósofos e idealistas sinceros y magnánimos, hombres cívicos de conducta intachable, así como cientistas de indiscutible competencia y artistas genuinos, excluyéndose adrede los patriotas, los políticos profesionales y los militares, para impedir los partidismos parroquiales y las imposiciones oportunistas, y acabar para siempre con los factores deteriorantes de la sociedad humana.
  10. 10. EL CONSEJO GENERAL HUMANISTA invitaría ipso facto la cooperación activa y efectiva de las principales organizaciones religiosas, místicas, filosóficas, fraternales y Espirituales del sector de las Naciones Totalitarias, para que ellos también gocen del privilegio natural y humano  de expresar sus puntos de vista, sus intereses y sus aspiraciones, a fin de que la entera Humanidad participe en un empeño común de significación Humanista y Ecuménica.
  11. 11. EL CONSEJO GENERAL HUMANISTA, a su vez, afincado en el espíritu de coalición moral Universal, y fundándose en las decisiones, sugerencias y postulaciones de las Conferencias Continentales, erigiría una condición final de ARMISTICIO, y luego el TRATADO DE PAZ, en estrecha cooperación con el Consejo de Guerra Aliado y el Bloque de las Naciones Aliadas, a fin de asegurar la necesaria garantía militar a la VICTORIA DEMOCRATICA - del pueblo, por el pueblo y para el pueblo -. Funcionará sin ninguna especie de interferencia o imposición o dictado de los dos aludidos organismos, a fin de que no prevalezcan a última hora las ambiciones ni las pretensiones de nadie en particular. La Declaración del Atlántico y las Cuatro Libertades Fundamentales serán las CARTAS MAGNAS que tendrá a su cargo realizar, llevar a vías y consagrar el CONSEJO GENERAL HUMANISTA.
  12. 12. Debiera ser privativo del CONSEJO DE GUERRA ALIADO el velar porque la VICTORIA no se les escurra entre los dedos, o que degenerase en algo fútil, y de la ASOCIACIÓN DE NACIONES DEMOCRATICAS - que eso debiera ser el Bloque de las Naciones Aliadas ya que no se justifica con los Valores Democráticos - el observar y analizar las condiciones generales económicas, sociales y de relaciones internacionales, de modo que la post-guerra no se convierta en un problema peor que la presente guerra en sí. Pero esos organismos deberán quedar supeditados al CONSEJO GENERAL HUMANISTA, que fungirá de Garante Moral del porvenir, y en momento alguno y por ningún concepto eventual deberán imponer su criterio ni sus recursos para obtener beneficios o privilegios que pudieran ser considerados como "premio de guerra", resabios o rencores de un pasado que por el propio bien de la Humanidad entera debe quedar definitivamente liquidado. Las cosas así,  constituirían la mejor prueba y garantía de buena fe de las naciones interferidas y también del definitivo triunfo de la genuina democracia en el porvenir.
  13. 13. EL CONSEJO GENERAL HUMANISTA se inspiraría también en los Cinco Derechos Humanos Fundamentales proclamados por el Maha Chohan K.H., o sea la Libertad ECONOMICA, Libertad RACIAL, Libertad POLÍTICA, Libertad DE CONCIENCIA y Libertad SOCIAL, que implican diversos derechos inalienables, naturales, de todo ser humano, de cualquier raza o condición confesional y social que fuere, a ganarse un sueldo o recibir una ayuda financiera del gobierno, a ser considerado en todas partes del mundo como "Ciudadano del Mundo", de encontrarse en su casa por encima de todas las fronteras políticas y regencias nacionalistas trazadas por los hombres en beneficio de unos pocos y excluyendo a los más, y absoluta exención de toda persecución o maltrato por motivo de su procedencia racial, su credo, su situación económica o sus condiciones sociales.
  14. 14. EL CONSEJO GENERAL HUMANISTA incitará a todos los gobiernos a mantener en acción la maquinaria de producción por lo menos durante un año después de la proclamación del Armisticio, mientras proceda a convertir los implementos de guerra en NECESIDADES DE PAZ, y se debiera emprender acciones decisivas en este sentido inmediatamente.
  15. 15. EL CONSEJO GENERAL HUMANISTA deberá poseer suficiente autoridad moral para ser respetado por todas las Naciones, y éstas deben comprometerse a aceptar y enforzar sin protesta ni remisión todas las indicaciones que les hiciere.
  16. 16. El C. G. H., tan pronto como se celebre el Armisticio o los Armisticios, proclamará la existencia de un plazo de dos años, prudencialmente, para que los pueblos interesados se acojan a las condiciones aludidas en la Declaración del Atlántico y en las Cuatro Libertades Fundamentales, debiendo escoger y determinar libre y espontáneamente, sin dificultades o intromisión de ninguna potencia u organización extraña. Una vez cumplido dicho plazo, no tendrían lugar a protestar, reclamar o reaccionar por el estado de cosas a que estuvieren sometidos, debido a su desidia o culpables maquinaciones.
  17. 17. Tan pronto como quedaren firmados los TRATADOS DE PAZ, todos los ejércitos armados, navales, de tierra y del aire deberán ser disueltos, con excepción de las tropas requeridas para el mantenimiento de la PAZ durante el periodo de dos años aludido anteriormente, para que funcione como gendarmería suficiente al mantenimiento del orden civil, y no a cargo de ninguna nación en particular, sino más bien a las órdenes del C.G.H. Cada nación podrá mantener, desde luego, su gendarmería que le sea necesaria, y sólo el C.G.H.  podrá disponer de una fuerza capaz de acción internacional para los fines ya expresados, que son de garantía moral humana.
  18. 18. La PAZ será firmada por todas las naciones o núcleos sociales responsablemente organizados que hayan surgido a última hora a fin de corregir los males y problemas étnicos, económicos y sociales que han prevalecido hasta aquí, a más tardar dos años después de la concertación del Armisticio. Al ocurrir esto, el C.G.H. disolvería los ejércitos de ocupación y crearía la ya aludida Gendarmería Internacional, destinada a asegurar el cumplimiento de sus propias decisiones pacíficas, y en todo caso velaría por el respeto a la voluntad popular y sus pronunciamientos pacíficos, serenos y congruentes, para que sean garantizadas sus conquistas sociales, y el reconocimiento oficial por el C.G.H. sería la consagración definitiva de la soberanía de las naciones en referencia, hasta que ellas mismas determinen modificar su estatuto social e internacional.
  19. 19. El costo de mantenimiento del C.G.H. derivaría del producto de la venta de los efectos militares totalitarios. En modo alguno quedarán sometidos a costas de guerra los pueblos vencidos. También las Organizaciones y Sociedades en cuya representación actúan los Miembros del C.G.H. podrán subvencionar a sus referidos Delegados. Ningún estado o trust financiero o comercial podrá tener Delegados en el C.G.H. ni subvencionar a ninguno de sus componentes, a fin de garantizar mejor su fuerza moral y su absoluta independencia y soberanía internacional. Sólo Organizaciones Culturales, Idealistas, Religiosas, Fraternales, Cívicas, Místicas y Culturales, de carácter internacional y legalmente constituidas, podrán  tener Delegados en el C.G.H.
  20. 20. Los Miembros del C.G.H. deberán ser ampliamente proveídos de fondos para que puedan viajar libremente por el mundo, o de otro modo ser asegurados para que su misión mundial sea debidamente cumplida. Las naciones interesadas en la categórica victoria Democrática podrían, por otra parte, generosa y espontáneamente obsequiar al C.G.H. sumas para este señalado fin humanitario.
  21. 21. Los principales culpables de la guerra  deberán ser puestos a disposición de los hombre de ciencia, a fin de que puedan ser estudiados para futuro beneficio de la Humanidad. La persona de Adolfo Hitler, Herman Goering y José Goebels han sido ya reclamados a tal efecto. No serán castigados, pero deberán ser exilados definitivamente como criminales y enfermos incurables contagiosos.
  22. 22. El Odio, la reciprocidad y las costas deberán ser evitados al finalizar la guerra, permitiéndose a todos los pueblos a entregarse libremente al arreglo de sus asuntos morales, étnicos, sociales, económicos, políticos y religiosos como mejor prefieran, debiendo el C.G.H. protegerlos en este sentido y luego garantizarles el respeto del mundo, una vez devueltos a la normalidad por su libre y espontánea determinación y actuación. Comprendemos que cuanto antes la Humanidad deber ser la beneficiada cuando toque a su fin esta terrible tragedia histórica y queden resueltos los problemas que la provocaron.
  23. 23. Débese crear y establecer universalmente, cuanto antes, un MEDIO O SISTEMA DE INTERCAMBIO O STANDARD ECONOMICO UNICO, para nivelar ambiciones y uniformizar los problemas que derivan de lo económico, como lo son los de índole cultural y social.
  24. 24. Lo ideal y mucho mejor que aquel sistema anacrónico de la LIGA DE NACIONES ensayado en Ginebra, seria una confederación mundial de naciones, un commonwealth internacional, según la admirable Constitución Norte Americana. Esto debiera ser considerado sin tardanza, pues no podría haber mejor oportunidad que el presente estado de cosas, o sea de ALIANZA, EN EL PELIGRO, POR LA COMUNIDAD DE INTERESES, y en su defecto elevar el C.G.H. a la categoría de PARLAMENTO HUMANO, con todas las funciones y prerrogativas ya enunciadas, haciendo moral y materialmente obligatorio de parte de todas las Naciones Democráticas, por compromiso previo - inmediatamente - el cumplimiento completo y constante de sus decisiones, y las naciones negativas o rebeldes serían tratadas como "fuera de la ley", bloqueadas por todas las demás e incomunicadas del resto del mundo, hasta que entren en razón poniendo los derechos de la humanidad por encima de sus miopes consideraciones y mezquinas pretensiones.
  25. 25. El C.G.H. sería la más acabada realización del ideal de un PARLAMENTO HUMANITARIO o Humanista, sea como se le considere. Pero nos preguntamos si existe de veras suficiente desprendimiento de parte de los políticos y militares de la hora presente, para permitir tal realización o siquiera para entrever la solución de los problemas humanos de manera tan precisa y categórica.
  26. 26. El costo de mantenimiento del Ejercito Internacional provendría de cuotas basadas en una prorrata per capita de cada nación del mundo entero, que cada gobierno satisfaría oportunamente. Los sobrantes  de este Fondo Internacional los emplearía el C.G.H.
  27. 27. El C.G.H., al ocurrir el Armisticio, declararía puramente teóricas y sólo para fines fiscales y aduaneros, todas las fronteras internacionales, y ordenaría el libre tránsito a todo ser humano libre (no a los fugitivos de la justicia ni a los malhechores perturbadores profesionales, viciosos y lisiados anormales, ni tampoco a los sectarios profesionales) por todos los países del mundo, así como por todos los mares y aires, sin mayor requerimiento que el respeto a las leyes, creencias y costumbres de cada pueblo.
  28. 28. El día de la liquidación total del Eje Berlín-Roma-Madrid-Tokio, será proclamado por el C.G.H.  como DIA DE LA VICTORIA HUMANA.
  29. 29. EL C.G.H. velará porque en ningún país se sostenga, alimente o simbolice, en modo alguno, los hechos de armas y motivos de recuerdo que pertenecen al pasado, y susceptibles de suscitar nuevas exaltaciones de pasiones, atizar odios, fomentar rencores o resucitar miserias y tragedias pasadas. El ejército Internacional será utilizado en casos necesarios para impedir tales procedimientos antihumanos y contrarios a los Valores Espirituales de la Nueva Era.
  30. 30. El C.G.H. velará también porque  ninguna nación se entrometa en los asuntos de otras, bien sea bajo pretextos  culturales, religiosos, económicos o sociales, y propenderá a facilitar, cuanto más sea posible, el intercambio de intereses humanos en todo el orbe, impidiendo primordialmente los sometimientos de pueblos por otros por el medio velado de las imposiciones comerciales.
  31. 31. Como quiera  que el mejor intercambio mundial, que enriquece los valores y acerbos humanos a base de una mejor compresión mutua, lo constituyen las facilidades de comunicaciones, el C.G.H.  recomendará en todo el mundo las máximas libertades para los viajes internacionales, intercontinentales y mundiales.
  32. 32. El C.G.H. deberá, desde luego, revisar los sistemas de gobierno de color socialista estatal, y de excesivo de internacionalismo oficial, a fin de obviar los absolutismos oficiales y los feudalismos nacionalistas, que malhadadamente, prevalecen actualmente en muchas repúblicas, que por otra parte no son ni sombras de la democracia.
  33. 33. El C.G.H. creará la CIUDADANIA MUNDIAL y permitirá que las personas que deseen librarse de su nacionalidad por motivos particulares y puramente honorables, puedan acogerse a esa CIUDADANIA MUNDIAL, pues todos los individuos humanos deben tener el derecho a ser libres como les plazca o convenga.
  34. 34. El C.G.H. estaría en Sesión Permanente como PARLAMENTO HUMANO, siendo sus Miembros sustituidos conforme  lo decidan las Organizaciones que los delegare, y sus funciones deben reducirse a requerir, inspirar y facilitar el cumplimiento de los fundamentos de la Declaración del Atlántico y de las Cuatro Libertades Fundamentales y los Cinco Derechos Humanos, sin imponerse de hecho, salvo en casos de culpables oposiciones de parte de intereses bastardos.
  35. 35. El C.G.H. determinará que se evite en lo sucesivo toda alusión a Victoriosos o Vencidos, haciendo tal discriminación imposible, a fin de evitar odios y resquemores, y proclamar urbi et orbi el triunfo de la CONCIENCIA HUMANA. Así se pondrá fin a las tradiciones raciales, religiosas y nacionalistas, que incumben tantas competencias y justas violentas sin resolver nunca ningún problema.
  36. 36. El C.G.H. recomendará para todos los países una legislación destinada a hacer imposible toda discriminación racial y política, y del sectarismo religioso una ofensa de lesa humanidad, un insulto al Ideal Democrático, y disponer su severo castigo, por constituir un atentado contra todas las libertades humanas.
  37. 37. El C.G.H.recomendará la inmediata derogación en todos los países de las leyes que hacen de la colegiación y el sindicalismo una obligación, impuestas por el estado o grupos interesados, por ser un procedimiento nazifacista y constituir un insulto a la Majestad de la libertad de conciencia y una negativa a todas las libertades humanas.
  38. 38. El C.G.H.no cumpliría su misión si no condenara terminantemente el tráfico de narcóticos, la trata de blancas y el alcoholismo y el tabaquismo, que son poderosos factores de la degeneración biosicofísica del ser humano.
  39. 39. El C.G.H.deberá así mismo propugnar la difusión de la educación y la cultura, instando a todos los estados a que garanticen aquella desde la primaria hasta la profesional, gratuitamente a todos los ciudadanos, así como también el procurar un empleo o garantizarles medios de vida decorosa, siempre que la requieran, no importa cuál fuere su edad, sexo, raza o condición social, a fin de garantizar la estabilidad nacional y el progreso social y cultural.
  40. 40. El C.G.H.tomará asunto a fin de que  todos los Estados recluyan en islas apartadas a todos los afectados de enfermedades contagiosas y hagan cumplir estrictamente sus condenas a los criminales y malhechores reincidentes, a fin de garantizar una mejor eugenesia en beneficio propio y de la humanidad en general.
  41. 41. El C.G.H. hará proscribir en todo el mundo las manifestaciones externas de culto, en respeto a la multitud de credos distintos de la Humanidad, que vive impelida por la libertad de conciencia, y por otra parte inspirará un culto hacia la Dignidad Humana, que es en sí la realización de la religión del bien y de la constante autosuperación, y honrarla por encima de todo y anular paulatinamente las efemérides que se refieren a pasadas luchas y a problemas ya resueltos, a fin de evitar herir a la conciencia humana o despertar olvidados y ya inútiles dolores.
  42. 42. El C.G.H. declara improcedente y condenará el uso de las cárceles y los reclusorios, que son antros de tortura psíquica, incitación a la degeneración biológica, escuelas de inmoralidad, viveros de vicios y rebeldías desesperantes que crean traumatismos psicosomáticos e incrementan el atavismo biológico, y en fin, escuelas de infames desviaciones de la vitalidad humana. Son instituciones que no remedian los males humanos, son antinaturales e indignas de naciones Democráticas y cultas. En su lugar debiérase crear ipso  facto ASILOS DE CAPACITACIÓN BIOPSICOFISICA, que regeneran y rehabilitan de veras a los reos, que son simples maleducados, equivocados, o bien meros enfermos que necesitan ser atendidos clínicamente. Los afectados por el Código Penal (categoría I), los inculpados y convictos del Derecho Civil (categoría II), los dementes, epilépticos, histéricos, paranoicos y desequilibrados neuroendocrinos (categoría III) merecen ser tratados científicamente, y los  que padecen enfermedades contagiosas (categoría IV) deben a su vez ser incomunicados y entregados a una vida que alivie sus desdichas. Un plazo de dos años a todas las naciones para reformar su sistema penal y de administración de la justicia debiera ser suficiente. Los Asilos en referencia serían manejados por profesionales idóneos y empleados de Carrera Administrativa escogidos por oposición, y los asilados deberán  gozar de facilidades para sus necesidades naturales y sobre todo para su vida íntima, de acuerdo con honestas y sensatas prescripciones médico-legales, a fin de no deshabilitarlos para la vida de familia y el consorcio moral de una auténtica Democracia.

***

Sometemos esta proposición a su atenta consideración. Por favor haga que sus amistades, familiares y compañeros la lean y comenten, pues contiene una consideración amplia y un enfoque de todos los problemas que afectan al mundo y constituyen los males  y problemas fundamentales de la Humanidad y que hacen imposible la Paz y la Democracia. Auméntela si quiere, perfeccionándola, y hágala conocer. Los factores Espirituales que esgrimimos constituyen la parte vital de la Victoria Democrática - sin ellos esta guerra mundial sería una ignominia, y, peor que todo, algo bárbaramente inútil. ¡Cooperemos al mejoramiento futuro!

COMENTARIO

Por encima del vaho turbulento de la guerra y de las pasiones que atizan, se hace oír la primera VOZ acerca de lo que se debe contemplar con detenimiento y cordura suma y comprender cuanto antes a fin de que la catástrofe no sea del todo algo tectónico y circunstancial, sino un negocio bien conducido y conscientemente acabado. No debemos permitir que las pasiones instintivas y los designios de destrucción nos arrastren y agobien. Poco a poco, a medida que nos vemos más cruentamente confrontados con las terribles realidades de esta debacle despiadada y virulenta destrucción, la guerra va cobrando nuevas motivaciones, y como si se sublimara, asume FINALIDADES  de sentido genitivo y trascendental, al extremo de que los pueblos se corrigen, cambian de visión, posponen prejuicios, olvidan tradiciones, finiquitan dogmas y anulan ambiciones innobles que hasta ayer eran sus raisons d`etre. Falta por ver todavía como habrá de ser la FORMULA FINAL, que es la que contemplamos, ya que esta guerra ha de recrudecer, rebasar todas las medidas de destrucción y asumirá imperativos formidables que harán cambiar totalmente a la mentalidad humana, los standards de vida y las aspiraciones ideales en general de los pueblos así puestos a prueba.

Nosotros nos hemos venido esmerando en anticipar los acontecimientos, porque nuestra tarea consiste en orientar, señalar rumbos saludables, y en fin evitar a los incautos e ilusos la sorpresa trágica de los rigores de semejante renovación humana. Hubo un tiempo en que clamábamos por una revisión de valores y en que apuntábamos con seria preocupación hacia la crisis del carácter y el caos moral del hombre. Hoy por hoy, nos contentamos con subrayar la necesidad de un cauterio general, pues las Enseñanzas no entran en cuerpos viciosos y almas traumatizadas, ni hay quien haga caso de preceptuaciones enaltecedoras cuando la ambición, la lujuria y el egoísmo son las leyes cardinales del mundo. De ahí nuestra serena actitud ahora. Pero así como se ha PREPARADO LA GUERRA DURANTE LA PAZ en el pasado, se debe ahora PREPARAR LA PAZ DURANTE LA GUERRA, o la Humanidad seguirá eternamente por equívocas sendas. La UNIÓN ESPIRITUAL UNIVERSAL, sin ser un sistema político ni una organización religiosa, se empeña en servir al mundo en sus necesidades perentorias y encauzarle por derroteros naturales de auténtica rehabilitación. Tarea monumental, en la cual se encuentra sola y huérfana de atenciones oficiales; pero los poderes Espirituales, aunque se puedan postergar e ignorar, a la larga siempre triunfan.

Lo importante en la grave hora actual es, por encima de todo, no entregarse a extremos pasionales, y procurar salvar los abismos de la mezquindad humana y las fronteras creadas por la estulticia (políticas y religiosas, se entiende). Esta guerra mundial, no lo olvidemos, pudo haber tenido "determinantes insuperables", "provocadores incurables", "monstruosos iniciadores", pero es obvio también que todas las naciones son igualmente culpables, si consideramos que la historia humana en veinte siglos se ha desenvuelto a base de inhumanidad, de falsos valores morales y siguiendo normas de criminosa complicidad con las fuerzas malignas, inicuas, y satánicas. Y no es el caso de culpar a nadie, pues es la entera Humanidad la que padece de un profundo mal, que podemos señalar como crisis del carácter, obnubilación de Conciencia, trauma mental y menos valía Espiritual. No es conducente, pues, echar a volar acusaciones a diestra y siniestra, ni tampoco de llorar pasadas grandezas o defender posturas tradicionales. Lo imperioso  ahora es resolver los problemas humanos, y, por encima de todo, proceder a REHABILITAR, REAJUSTAR, SUPERAR y DIGNIFICAR A LA NATURALEZA HUMANA, pues mientras ésta siga como se encuentra, no habrá renovación posible, por mucho que decantemos y romanticemos de momento los ideales Democráticos. No olvidemos que fueron los males y problemas humanos los que produjeron este impase catastrófico, y que en todas las guerras el hombre ha tratado de justificarse con valiosas promesas e intenciones de rectificación.

LA UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL es un empeño conciso y metódico, para lograr en el individuo, y por ahí en la colectividad, todo lo que sus necesidades denuncian como indispensable, y su invitación a invertir fuerzas en tales propósitos es ciertamente el más loable de todos los ideales, sobre todo porque no se atiene a esperanzas ni fórmulas o promesas, sino que se reduce a encauzar las energías humanas, sublimar sus recursos, y facilitar la  realización de sus legitimas aspiraciones.

Esta guerra mundial es la expiación de la Humanidad por sus propias fallas y faltas del pasado. No podía ya seguir superviviendo el hombre en el ambiente y mecanismo civilizado que se había creado artificiosamente, en el que la dignidad, la cultura, la honradez eran postergadas y condenadas, haciendo imposible, la chusma triunfante y las pasiones endiosadas, todas las aspiraciones hacia una vida armoniosa y con sentido enaltecedor y Espiritual. Tenía que ocurrir un cataclismo, y sólo así,  al parecer, podía la Humanidad enmendar rumbos y sublimar sus íntimas vivencias. La guerra es el cauterio indispensable, prescrito por el Cosmos, para agenciar la anhelada rehabilitación de todos los órdenes de cosas. Ahora le toca a la propia Humanidad sobreponerse a sus cuitas, asimilar sus desventuras, soportar la lección necesaria, y en fin, reajustarse ella misma. La UNION ESPIRITUAL UNIVERSAL es un empeño decisivo de ayuda a la Humanidad a enmendarse.

K.H.