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 GOBIERNO Y PAZ MUNDIAL

 

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Tomado de: La Suprema Justificación de la Vida. Maitreyanam. Koot Hoomi Lal Singh (Pr. OM Cherenzi Lind). Mensaje Espiritual Mundial Anual, publicado originalmente por la Aghartha, 1948 en Inglés.
Apéndice III (Parte 2) del libro.

_________________

New York, Agosto 12 de 1947

A la atención de los Convencionistas del
MUNDO UNIDO FEDERALISTA
Montreux, Suiza.

 

Apreciado Sr. Presidente y Miembros Amigos.

Procuré estar en la Convención personalmente, pero infortunadamente mi trabajo no me permitió en esta oportunidad tomarme semejante vacación a Europa, y debido a la imposibilidad de estar con ustedes en tan importante ocasión, quiero que mi voz sea escuchada, porque considero su programa ambicioso, y estando como estoy enamorado de algunos de sus más queridos ideales, quiero extenderme en alguna medida sobre algunos de ellos a fin de que mis consideraciones puedan ser tomadas en cuenta cuando decidan alcanzar decisiones o emprender alguna clase de acción.

La profesión de pensador es en nuestros días un tanto peligrosa. En la mayoría de países, incluso en aquellos que se vanaglorian de ser Liberales, Democráticos y avanzados, miran con suspicacia a quienes ellos consideran como demasiado exaltados, o incluso demasiado avanzados y locuaces. Con todo, tenemos que pensar si queremos liberarnos de la servidumbre ya sea económica, social, religiosa o si fuese solamente de carácter ideológico. Pensar es preparar el terreno para la evolución. El pensamiento es siempre creativo, con tal de que sea sano y constructivo. Esto es precisamente lo que las naciones más temen, cuando empezamos a pensar en torno a un Gobierno Mundial, o en términos de Universalidad. Para ellos, incluso el Humanismo en su más amplio sentido está considerado como un pensamiento peligroso.

He seguido de cerca sus pensamientos y proyecciones, y tengo que admitir que simpatizo mucho con sus ideales de Gobierno Mundial. No obstante, no puedo decir  que simpatizo con sus métodos y planes. Ustedes parecen creer que las Naciones fácilmente renunciarán a su soberanía en favor de un Súper Gobierno  o Federación Mundial. Esto obviamente no concuerda con los eventos mundiales y el  rumbo de los pensamientos en los círculos oficiales. Personalmente,  considero que las Naciones tienen que ser respetadas en la medida en que consideren la voluntad y designios de las personas. Lo que es fundamentalmente erróneo y despreciable acerca del “nacionalismo”, es su crueldad y extrema exaltación, que se apoya en los instintos y pasiones humanas desconociendo los principios humanistas y los Valores Morales y Espirituales. Sin embargo, estos tremendos males pertenecen a nuestro tiempo, y son remanentes de primitivos tiempos tribales que no han sido aún trascendidos por el domesticado, pero todavía insano  hombre civilizado. Si queremos corregir tales errores, o remediar tales males, tenemos que ir a su raíz. El nacionalismo no es más que una forma exterior de los problemas individuales, y los individuos forman e integran las colectividades o naciones.

Hay un gran malestar por doquier, incluso dentro de las formas más conservadoras de una Nación, como en Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia y Norte América, y muchos entre los más capacitados pensadores ya contemplan un mundo desprovisto de nacionalismo restringido o superlativo. En países como Alemania, Japón y Austria, el concepto de nacionalismo a duras penas significa algo, y esto no se debe al hecho de que ellos sufrieran tanto a través de la guerra, sino simplemente porque se dan cuenta que el momento histórico es propicio solamente para una forma más amplia de pensamiento, que una más cercanamente a los seres humanos. Esta es una forma de creencia muy evidente extendida por toda Asia, y que se esparce por toda la superficie de la tierra como una promesa redentora de genuina Democracia para las futuras generaciones.

Hemos estado sosteniendo este ideal de MUNDO UNIDO, o HUMANIDAD UNIDA durante los últimos 35 años. Hemos abogado por la necesidad de alguna forma de GOBIERNO MUNDIAL como la única alternativa sabia de sociedad para toda la Humanidad, que no debería estar dividida ni enfrentada como lo está, por sus posiciones nacionalistas. No somos novatos en este campo. No obstante, consideramos que es mera ilusión esperar que las naciones se desprendan de su soberanía. Esto lo hemos visto imposible en cada intento de la Liga Mundial de Naciones incluso desde los tiempos de Henry IV y Cromwell. La actual ONU está siguiendo ya los pasos de su desacreditada predecesora, la Liga de Génova, y hasta tanto las naciones rehúsen a tener su soberanía interferida, ninguna ONU triunfará nunca en desarrollar una forma de Gobierno Mundial Moral y Sano. Incluso naciones tan pequeñas como Yugoslavia, Albania y Holanda niegan a la ONU cualquier derecho a intervenir en lo que ellas consideren como sus asuntos internos, sin importar como pueden ser afectados los derechos humanos y Valores Espirituales, por sus crudas y detestables decisiones.

¿Por qué perder entonces nuestro tiempo soñando en torno a un Gobierno Mundial a menos que se pueda verdaderamente iniciar uno sobre una base puramente Moral y Espiritual, como el que tiene la UNIÓN ESPIRITUAL UNIVERSAL? Sabemos que la Humanidad debe estar Unida. Pero a no ser que empecemos por hacer que los individuos de todas las naciones estén “Unidos en conciencia”, pacíficos mentalmente e inclinados Espiritualmente, nunca tendremos éxito ni siquiera en cimentar la primera base para una sana forma de Federación Mundial y Gobierno Supranacional. Donde no hay Valores Morales  y Espirituales, es ridículo creer en propósitos humanitarios, o en la erradicación de los mecanismos tribales de las naciones, fundadas sobre primitivos instintos y tabús.

Me gustaría mucho saber que hubiese dicho a esto Sir John Boyd Orr. En cuanto al título de la conferencia sobre “Gobierno Federal Mundial y Rusia” que fue incluido en su programa, tengo que afirmar ahora mismo que Rusia está ciertamente encantada de este ideal de Gobierno Federal Mundial, siempre y cuando la Federación y el Gobierno estén en sus propias manos. Los comunistas son tendenciosos en sus pensamientos, y consideran como propio y conveniente solamente lo que respira proletariado o anti-capitalismo. Lo irrisorio aquí es que todos los problemas sociales estén reducidos a simples postulados ideológicos que no han solucionado ninguno de los grandes problemas desde Karl Marx. Si el mundo se está haciendo cada día más complejo, es precisamente porque los grupos ideológicos se niegan a ver claramente a través de sus propias ventanas dogmáticas, prefiriendo enceguecerse por sus propios partidos o pasiones de clase. En último análisis, los problemas del hombre no son precisamente económicos sino sociales, y la sociedad descansa sobre logros culturales y valores Espirituales mucho más que sobre esquemas o intereses “proletaristas” o “capitalistas”. Lo económico es secundario, por vital que sea. Aquellos quienes debatiesen este principio bien pueden ver qué sucede a los trabajadores que laboran 44 horas semanales. En vez de estar económicamente boyantes, están inmersos en el vicio, menos dispuestos a trabajar, y no más cultivados por ese hecho. Lo mismo se aplica a los trabajadores que están altamente pagados en algunos países. Los salarios son siempre absorbidos por elevadas rentas, el alto costo de vida o los vicios. Mejores Morales y sanos Valores Espirituales remediarían estas condiciones incluso si los niveles económicos no fuesen mejores que aquellos de los cuales las personas se jactan en los Paraísos de las Democracias que sea Rusia y Norte América.

El título de la Conferencia “Gobierno Federal Mundial y la ONU” es más sugestivo. Sin embargo, esta es una proposición irónica. La ONU decididamente no es una “Federación” aunque sea una coalición de “Gobiernos”. Su función es más bien dudosa. En principio se establece para la Democracia, no obstante, en términos de realidades históricas, es simplemente superficial y simbólica, puesto que cada Miembro hace lo que le plazca. Ninguna nación quiere someterse al consenso de otras. Tan pronto como esto llega a convertirse en una posibilidad, la nación afectada niega a la ONU el derecho a interferir en sus asuntos internos. Obviamente, no existe todavía un real estándar Moral para las naciones, puesto que se comportan como monstruos, imbéciles y malvados cuando así lo deciden, incurriendo en lo que incluso las leyes civiles condenan en las naciones más rudimentarias. En tal atmósfera de morales ilusas ¿Qué clase de poderío moral puede haber en la ONU y cómo podría graduarse para un Gobierno Federal Mundial?  En realidad, la ONU, actualmente, es la antítesis del G.F.M.

Su programa además establece que la Convención procederá a elegir una Bandera, una Insignia, un Lema, un Himno, etc.  Todo esto ha sido logrado hace bastante tiempo. La Unión Espiritual Universal lo ha hecho hace más de tres décadas. ¿Por qué no adherirse a lo que está bien posicionado y continuar la tarea de líderes capaces, sosteniendo lo bueno que haya sido logrado?. Si cada nuevo grupo procede a crear su propia Bandera, Insignia, Eslogan e Himno, el mundo continuará siendo como una confundida Babel y no lo mejor en Morales o en Valores Espirituales. Obviamente, alguna UNIFICACIÓN está para ser lograda en este mundo ¡y deberíamos empezar por hacerlo nosotros mismos!  La autopresunción (self-assertiveness) no es más que una forma de egoísmo, y nada divide y enfrenta tanto como el egoísmo.

Naturalmente, las personas pueden muy bien continuar siendo francesas, inglesas, americanas, rusas, chinas, árabes, japonesas, católicas, judías, sikhis, budistas, brahmánicos, o de cualquier otra denominación que prefieran para vivir, siendo de todos modos, BUENOS SERES HUMANOS UNIDOS. El hecho que puedan matar, explotar e insultar en el nombre de su marca de raza, credo religioso o nacionalismo, no es una evidencia de grandeza Moral o de dignidad Espiritual. A las personas, primero que todo, tiene que enseñárseles a pensar y comportarse como Buenos seres Humanos. Después de esto, pueden ser cualquier cosa que elijan en la variada escala de credos raciales, religiosos y políticos.

Otro punto importante en su programa es el título de una conferencia, “Gobierno Federal Mundial y una Europa Unida”. No profeso estar enterado completamente del rumbo político en Europa, pero de una cosa estoy sabedor y  seguro, y es que si Europa no puede Unirse, si Latinoamérica no puede unirse, si todo el Asia no puede unirse, en lo que a las Naciones y Gobiernos les concierne,  ¿qué queda de un Gobierno Federal Mundial?. Por otra parte, me atrevo a aventurar la convicción de que no son las Naciones o los Gobiernos los que tienen que estar UNIDOS, sino las personas. Si a las personas se les permitiese actuar por sí mismas, como eventualmente sucederá, sin obstáculos de medidas de fuerza de los Gobiernos o de políticas, tradiciones y propósitos nacionales, no habría nunca una guerra; las fronteras serían obsoletas e insolentes y la humanidad en general estaría menos propensa a la ignominia y la barbarie. Antes de que hablemos en términos de Gobierno Federal Mundial, entrenemos a las personas en la autoconfianza y mutuo crédito. El nacionalismo está bien para los propósitos políticos y económicos, pero no en los más vitales de los aspectos de la sociología. Una vez se convierta el nacionalismo en un encasillamiento o una prisión para los ciudadanos, desdice de todos sus propósitos morales y principios Espirituales. De hecho, el nacionalismo es antidemocrático, puesto que divide y antagoniza a las personas entre sí. Algunos pueblos están económicamente boyantes y poderosos, sin embargo, hablando en términos sociales, no están libres, no más libres que el ganado que está marcado y utilizado por los Estados sin el debido respeto a los derechos individuales.

Obviamente, la sociedad tiene todavía un largo camino por recorrer antes de que el hombre pueda alardear de Libertades con las que sueña, como las enunciadas en la Carta del Atlántico o prometida en la Carta Magna de San Francisco. ¿No sería más apropiado decir que incluso los más sencillos de los Credos Religiosos serían suficientes si solamente fuesen verdaderamente aplicados? La gente debería ser capaz de honrar y querer a su raza, religión, nación y clan sin tener que ser bárbara con todos los demás. ¿No es ésta la verdadera clave de todas las realizaciones históricas?

Inútil decirlo, Yo estoy listo a aplaudir sus decisiones. El absoluto derecho a pensar y creer tiene que ser garantizado para todos como el sostén básico de la democracia. Lamento verdaderamente no poder estar con todos ustedes. Algún día coincidiremos en pensamiento y en lograr los más nobles ideales del hombre. Ojalá sea pronto.

Con el deseo de permanecer con Ustedes en la Armonía Cósmica, 

MAHA CHOHAN

Director de la UNIÓN ESPIRITUAL UNIVERSAL

PO BOX 494, Los Ángeles (53) California, U.S.A.

 

P.D.  Lo que el mundo más necesita son BUENOS CIUDADANOS, personas con ensanchada conciencia cívica, no importa a que nacionalidad puedan adherirse. Después de todo, el “nacionalismo” en sí no es más que un sentido más amplio de las ciudades Estados Libres, Clanes y Tribus del pasado remoto. Me parece una especie de subversión antagonizar el concepto de “nacionalidad” abiertamente como si se tratase de una ignominiosa fortaleza. Ese es el concepto corriente de los Comunistas, pero tenemos que admitir que ellos son caracteres bastante antisociales y pensadores parcializados. Lo malo del Nacionalismo radica exclusivamente en sus extremos, crueldad y agresividad. Pero lo mismo puede ser dicho de casi cualquier cosa sobre esta Tierra.

El concepto-conciencia de Gobierno Federado Mundial, no hay duda que es bueno. Lo único endeble, o debiéramos decir el punto inoperante en esta idea, es que la humanidad ha emergido de esta pasada guerra con una especie de rabioso e irreconciliable súper nacionalismo, contra todas las expectaciones y promesas Idealistas. Aquellos de nosotros que tomaron al pie de la letra la Carta del Atlántico y todos los pronunciamientos de los políticos que usaron su posición para aparecer como salvadores del mundo están ahora tristemente desilusionados porque descubrimos que la civilización está dirigiéndose hacia peores esquemas inmorales. El concepto de Gobierno se asume ahora en todas partes más en la clase y forma de totalitarismo, y el nacionalismo se ha convertido en un sinónimo de absolutismo regional o geopolítico, a despecho de todas las maravillosas retóricas en torno a la Democracia, el Cristianismo y los Derechos Divinos de las personas. Los desarrollos de los actuales días nos confrontan con los hechos que seriamente nos conducen a creer que la humanidad está embarcada en una escala de total retroceso hacia la barbarie y el tribalismo prehistórico.

Le estoy enviando mi libro EL ORÁCULO CÓSMICO, en el cual encontrará usted sus ideas debidamente consideradas. Trata de las posibilidades y potencialidades del hombre y en su mayor parte es simplemente un plan diseñado del futuro de la civilización, una Nueva Era que está todavía en la etapa de alboreo. Pero por lo menos presenta una sana base para una gran realización, y lo poco que de él se ha desarrollado nos prueba que no hay tiempo para jugar con los principios y soñar con maravillosos ideales, sino, más bien, para hacerlos factibles. Las naciones norteamericana, francesa y suiza nos dan una bastante buena idea de lo que el Federalismo puede hacer, en limitadas escalas. Ahora bien, si pudiésemos ampliar cualquiera de estas Federaciones, tendríamos una sana base para la Federación Mundial y Súper Gobierno Mundial. ¿Pero consentirán los franceses y suizos ser americanos o viceversa? ¿Las personas de otras naciones más pequeñas querrán adherirse a la forma de vida de los americanos, franceses o suizos? El problema aquí es permitir dejar a todas las personas pertenecer a la nación que escojan, en la misma medida en que no deberían ser interferidas por sus características raciales, inclinaciones religiosas, y fantasías y esperanzas políticas. Si hacemos BUENOS seres HUMANOS, hay innumerables posibilidades de probar que el nacionalismo retrocederá en su carácter exclusivo, y los Ciudadanos prontamente comprenderán que después de todo somos todos seres-humanos antes de pertenecer a cualquier credo político, fe religiosa o conglomerado nacional.

En el curso natural de la evolución, tarde o temprano la gente descubrirá que el NACIONALISMO no es sino un sentido ensanchado de la Tribu de los tiempos prehistóricos, con todos sus tabús, tótems y crudezas. El nacionalismo es además un sentido de seguridad económica y social, y cada nación procura otorgar este sentido de seguridad a sus Ciudadanos. El patriotismo y el chauvinismo se desarrollan precisamente sobre la asunción sentimental de que la nación es un Derecho Divino del hombre porque le asegura sus derechos a vivir contra el saqueo agresivo de otras naciones o grandes tribus. Con todo, incluso en este momento de tan exaltado progreso, es una cruel ironía aseverar que las personas están económica y socialmente libres y protegidas, dentro de los moldes de cualquier forma de Gobierno dado, puesto que los Ciudadanos son dejados a su propia suerte, excepto en lo que están sujetos en formas de regimentación. La democracia como la conocemos en nuestros días no es una excepción. Es de preguntarse, entonces ¿Por qué tantas personas encuentran su capacidad sentimental exhausta, y emergen en un campo de pensamiento que tiende permanentemente a liberarlo de las limitadas formas de creencias? Pero son solamente los mejores Ciudadanos quienes triunfan en esta aventura, surgiendo como sabemos como galantes y vigorosos Ciudadanos del Mundo.

El problema de la Federación Mundial es, consecuentemente, un problema de individuos, no de naciones. Las naciones dejan de ser ofensivas, agresivas o crueles, cuando sus mejores Ciudadanos piensan y se comportan a una escala mundial, imbuidos con  principios Universales en vez de egoístas doctrinas y limitaciones regionales, ensanchando los horizontes del nacionalismo al punto de reventar sus grilletes  sentimentales y tradiciones convencionales. Cuando los seres humanos sean capaces de pensar, sentir y comportarse en términos de Una Humanidad, el concepto de nacionalismo se volverá obsoleto, trascendido. De hecho, hay una sola Humanidad, y no hay razón válida para que no podamos ser todos una familia feliz, viviendo sanamente y en completa Paz. Nos enfrentamos unos a otros porque estamos separados, y lo que más nos separa es nuestro propio maquillaje mental. Somos como pensamos. El nacionalismo es como un demonio, sólo cuando se hace exclusivo y agresivo porque es una forma de extremo egoísmo.

Hay algo tal como ser pacífico y no agresivo, o nacionalismo progresivo, como lo saludamos en el Tíbet, en los países Escandinavos, en Suiza, y en San Marino. Allí cada Ciudadano se siente seguro y respetado, apenas conscientes del nacionalismo porque han elaborado un mapa de vida o forma de vida pacífica y teniendo en mente sus propios asuntos, mirando el resto del mundo como una gran familia que se rehúsa a vivir junta en mutua salvaguarda y respeto. Eso es sumamente infortunado para el mundo, y ninguna Federación Mundial o Gobierno Súper nacional, podría jamás remediar tal maremágnum de egoísmo, vanidad y posiciones ominosas.