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 LA UNIVERSIDAD Y SU RESPONSABILIDAD SOCIAL

Colaboración para Revista ARIEL de: Isabel Hernández-Arteaga, Ph. D.
Doctora en Ciencias de la EducaciónUniversidad Cooperativa de Colombia sede Pasto
Docente Investigadora Facultad de Medicina
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La responsabilidad social se considera eje central de la misión de la universidad, actor clave en el entretejido social, por tanto, de vital importancia a la hora de proyectar la sociedad y contribuir a que el desarrollo económico, social y cultural que promueve el quehacer de la universidad, sea social y ambientalmente sostenible. En este orden de ideas, la responsabilidad social en el ámbito académico es necesaria para la formación de personas, ciudadanos, profesionales y también organizaciones socialmente responsables, capaces de promover el desarrollo sostenible.

            La responsabilidad social de la universidad (RSU) es un concepto que promueve la integración comprometida de todos sus estamentos, alrededor de estrategias proyectadas bajo principios solidarios y pertinentes en busca de soluciones acordes a la problemática existente en la sociedad. Este es un concepto que, según Múnera (2010), se generaliza y se asume en la comunidad universitaria como parte de sus reflexiones y discusiones, en el marco de su vinculación con la comunidad y el entorno; en este contexto, las relaciones entre universidad y sociedad se están transmutando, teniendo en cuenta que la educación superior, como bien público, es responsabilidad de todos; a su vez, ella es responsable del bienestar de la sociedad. Alrededor de esta premisa, Torres y Trápaga (2010), plantean la necesidad de pensar la universidad desde su responsabilidad social, perspectiva que asume la dimensión ética del compromiso integrando a los actores que la dinamizan, pero también a quienes están fuera de ella, en su contexto, significando que es responsabilidad de todos.

            La pertinencia social en el contexto de la RSU, se refiere a la medida en que la universidad cumple con las expectativas que los distintos estamentos de la sociedad tienen de ella. González y Alarcón (2013) señalan que desde la misión y las funciones sustantivas, la universidad está centrada en la formación y la investigación para el desarrollo del conocimiento: desde allí, propone su quehacer hacia las necesidades de la sociedad, y la atención de estas se debe convertir en prioridad fundamental de sus actividades a través de la proyección social.

            Considerando las funciones sustantivas que debe cumplir la universidad, Bernal y Rivera (2011) plantean que el concepto de RSU adquiere doble sentido. Por una parte, la eficiencia en el cumplimiento de sus funciones, reconocida como gestión de la calidad de la educación superior. Por otra, el cumplimiento de las funciones en el marco de las exigencias de la sociedad; lo que se define como pertinencia.

            La RSU, plantea la función sustantiva de docencia estructurada hacia el desarrollo humano sostenible; según la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún) (2010), esto es posible haciendo énfasis en el logro de competencias que posibilitan el aprendizaje autónomo, significativo y colaborativo; que demandan reflexionar críticamente sobre la formación integral de profesionales y la educación superior como bien público, en tanto tiene repercusión en la sociedad; siendo la capacidad que tiene la universidad de difundir y poner en práctica un conjunto de principios y valores dirigidos a transformar el contexto, constituyéndose en el eje que orienta la misión de la universidad hacia la gestión social responsable.

            Para Bernal y Rivera (2011), en la definición de RSU se encuentra implícita la relación que existe entre la universidad y la sociedad que le ha dado origen; teniendo en cuenta que la universidad hace parte de la sociedad, considera una institución que cumple objetivos y funciones en relación con cada uno de los sectores que la configuran. Similarmente, el Iec-Conadu (2012) reconoce a la educación superior como bien social, que surge y se explica en función de la sociedad; en este sentido, la universidad le pertenece a la sociedad. La universidad es responsabilidad de la sociedad, por tanto, debe rendirle cuenta de su gestión. Cecchi, Lakonich, Pérez y Rotstein (2011) complementan señalando que la universidad como institución tiene una función política que se traduce en la búsqueda de armonía entre fuerzas y poderes sociales, debe ejercer esta función desde su propia identidad; es decir, desde el saber.

            La universidad como institución de educación superior (IES), según afirman Pérez y Gil (2012), busca conocer e integrar sus implicaciones en el medio, para entender que su rol en la sociedad está ligado a su función como organización; tiene la obligación, por tanto, de pensar su responsabilidad con la sociedad de la que es parte. Al respecto, Vallaeys, De La Cruz y Sasia (s.f.), sostienen que la responsabilidad social busca situar a la universidad en la sociedad, alineando sus funciones sustantivas con la misión, los valores y compromisos sociales. Consideran que esta responsabilidad parte de una autorreflexión institucional, con participación de la comunidad educativa y la sociedad interesada en la pertinencia de la universidad en la transformación social, considerando soluciones viables a los problemas.

            La universidad tiene la responsabilidad, tanto de situarse en la sociedad como de conocer sus necesidades e identificarse con su problemática, para desde allí proponer su intervención. La reflexión de De la Cruz (2011) se centra en aportar claves, no tanto sobre lo que la universidad promueve desde la responsabilidad social, sino sobre las bases y los intereses en que sustentan esas iniciativas. SegúnOlachea (2011), la universidad se ha visto impelida a vincular su participación en el desarrollo regional, a partir de estrategias ligadas al desarrollo en los campos económico, científico y tecnológico, con el propósito de crear escenarios para establecer relaciones fructíferas con la empresa y el Estado, para contribuir al desarrollo regional. Dicha contribución no puede ni debe restringirse al desarrollo económico, debe incluir las dimensiones sociales, culturales y del medioambiente.

            La finalidad de la universidad del siglo XXI es conservar su rol histórico, centrado en la formación de profesionales, para elevar el nivel educativo y mejorar los resultados de la investigación científica; pero además, debe adaptar la investigación a objetivos económicos y sociales concretos, que incidan en el desarrollo económico y social que la región requiere. Ramírez y García (2010, p. 114) manifiestan que las universidades del medioevo concibieron las funciones que en la actualidad aún están vigentes: “Primero, la investigación para impulsar la ciencia; segundo, la formación para el desarrollo integral de la persona y tercero, proyectar la transformación de la sociedad”.

            Al respecto, Hernández y Hernández (2014) considera que la universidad tiene la responsabilidad de formar al hombre con sólidos criterios éticos de solidaridad y excelencia en el servicio a los demás; a partir de la función de investigación debe desarrollar el conocimiento, desde el cual pueda mejorar la calidad de vida; debe tener una concepción de responsabilidad universitaria altamente social, ya que no puede ser indiferente a la realidad. La universidad es responsable de la formación del capital humano, para lo cual debe diseñar e implementar estrategias que disminuyan la deserción, optimizando las competenciasdidácticas en el proceso de aprendizaje, trasformando los currículos para que se integren a las necesidades de la sociedad y a las demandas del sector laboral. Según Cortés (2012), es allí donde se requiere promover la inclusión de los jóvenes al sector productivo, respetando los derechos humanos, con voluntad política para intervenir el desarrollo humano, despertando el valor de solidaridad y movilizando a las organizaciones estatales y privadas para la inclusión social; cumplir estas tareas es condición obligatoria de la universidad exitosa en la sociedad del conocimiento, para lo cual requiere un nuevo modelo de gestión.

            Se considera que la universidad es socialmente responsable cuando tiene capacidades de gestión que le permitan: primero, la búsqueda de soluciones a los complejos problemas existentes y dar respuestas pertinentes a las demandas de una sociedad en transformación; segundo, desarrollar en la comunidad universitaria el sentido de responsabilidad y pertenencia para asumir una posición crítica frente a la realidad de la sociedad; tercero, ocuparse del mejoramiento de la calidad de vida de la población; y cuarto, repensar críticamente sus funciones sustantivas, convirtiéndose en una institución dinámica, eficiente y accesible a los sectores sociales. Precisa Hernández (2011) que en la medida en que la universidad salte los lindes que la separan de su contexto para involucrarse en la cotidianidad de la sociedad, así será su aporte al desarrollo de la sociedad.

Referencias bibliográficas.

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Bernal, H. y Rivera, B. (2011). Responsabilidad social universitaria: aportes para el análisis de un concepto. Pensamiento Universitario, 21, 7-18.

Cecchi, N., Pérez, D. y Sanllorenti, P. (2013). Compromiso social universitario. De la universidad posible a la universidad necesaria. Buenos Aires: IEC-Conadu.

Cortés, J. (2012). Foro II. Tendencias y retos de la educación superior en el mundo. Recuperado de: http://www.urosario.edu.co/urosario_files/c6/c6f68442-4e0f-44de-a0f9-efce12742ff9.pdf

De la Cruz, C. (2011). Reflexiones sobre promoción de la responsabilidad en instituciones de educación superior: retos, limitaciones y oportunidades. Pensamiento Universitario, 21, 61-74.

González, S. y Alarcón, G. (2013). Esencia, sentido y deber-ser de la universidad. Montería: Ediciones Paloma.

Hernández, I. (2011). Prólogo. En Cauca y Nariño frente al desafío de las regiones del conocimiento. Estrategia de innovación. Popayán:Universidad del Cauca.

Hernández, I. y Hernández, I. (2014). Responsabilidad de la universidad en la trilogía Universidad-Empresa-Estado. En Hernández, I. y Pemberthy, L. (ed.). Universidad-Empresa-Estado. Hacia la cultura de la investigación innovación (pp. 23-44). Bogotá: Universidad Cooperativa de Colombia.

IEC-Conadu (2012). Compromiso social universitario y políticas públicas. Tendencias en la agenda universitaria. Buenos Aires: IEC-Conadu.

Múnera, A. (2010). Algunos referentes para delinear la relación universidad-sociedad. Pensamiento Universitario, 20, 13-38. Recuperado de: http://www.bdigital.unal.edu.co/7390/1/alberomunera.20101.pdf

Olachea, L. (2011). La nueva responsabilidad de la universidad en el desarrollo regional. Foro Académico Itson. Recuperado de: www.foroactivo.com

Pérez, M. y Gil, L. (2012). Caracterización de experiencias de responsabilidad social universitaria de universidades de la Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria. En De Villa, E. (ed.). Responsabilidad social de las universidades. (pp. 9-52). Buenos Aires: Fundación Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria.

Ramírez, M. y García M. (2010). La alianza Universidad-Empresa-Estado: una estrategia para promover innovación. Revista EAN, 68, 112-133. Recuperado de:http://www.scielo.org.co/pdf/ean/n68/n68a09.pdf

Torres, M. y Trápaga, M. (2010). Responsabilidad social de la universidad. Retos y perspectivas. Buenos Aires: Paidós.

Vallaeys, F., De La Cruz, C. y Sasia, P. (s.f.). Manual de primeros pasos en responsabilidad social universitaria. Construyendo ciudadanía en universidades responsables. Red Ética y Desarrollo. Recuperado de:http://www.cyta.com.ar/biblioteca/bddoc/bdlibros/rse/334_as_manual_rsu_bid.pdf