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EL ISLAM Y LA TOLERANCIA

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LOS PUEBLOS del islam están desde principios del pasado siglo con un sentimiento permanente de “shock”

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Por JOAN MARTÍ

Jueves 27 abril 1995

La Vanguardia – Opinión

¿Saben muchos que Butros Ghali es cristiano, y fue antes ministro de Egipto, como lo es Tarik Ali Aziz en Irak? Cristiano fue también el último gobernador otomano de Líbano, para poner sólo unos ejemplos. El islam clásico ha sido capaz de construir una sociedad pluralista, especialmente tolerante con cristianos y judíos, cuando los países cristianos no sabían hacerlo. Antes de que naciera en el presente siglo el antisemitismo, los judíos confesaban ser mejor tratados por los musulmanes que por los cristianos.

Mientras Napoleón no puso pie en Egipto, mientras los árabes y persas no fueron sometidos colonialmente, mientras los príncipes otomanos pudieron dar unidad a todo un imperio, el sentido de identidad y el orgullo de estos pueblos no se vieron afectados.

Occidente, con sus intereses petroleros y económicos, con sus costumbres licenciosas frente a la ley coránica, ha provocado unas reacciones desconocidas antes en unos pueblos que no han tenido más que derrotas en los últimos tiempos. Alguien ha dicho que los pueblos del islam están desde principios del pasado siglo con un sentimiento permanente de “shock”. No basta que los secretarios de Estados americanos frecuenten Oriente Medio para lograr firmas televisadas de documentos de paz. Los europeos estamos más cerca y nos sentimos invadidos por un número creciente de inmigrantes que vienen de estos países.Y esto sucede cuando muchos creen que el miedo al islam sigue siendo profundamente arraigado en el inconsciente de Occidente y que es uno de los demonios escondidos de Europa.

Hace pocas semanas visité Melilla y quise ver los pasos de frontera por donde multitudes, a pie o en bicicleta pasan un pobre comercio de caramelos y muebles viejos. Esas masas de musulmanes no son más que gente sencilla y pobre, tiranizada en muchas partes del mundo por regímenes y elites opresivas a menudo sostenidos por Occidente. Ellos saben que el islam es lo único que da sentido a su vida, y se movilizan fácilmente cuando lo sienten amenazado.

Leo en un escrito de un perito islamista que Argelia, con su clave militar de pensamiento laico pero tambien profundamente musulmana, habría pedido tener un papel importante de dar unidad y dignidad a los pueblos musulmanes, al mismo tiempo que ayudarles a reciclar su cultura en todo lo que pide de adaptación la modernidad. Unos vaqueros después de haber sido transformados en pantalones de tipo islámico, los habrían podido vestir e incluso vender a Occidente. Pero ya vemos como el drama de Argelia es nuestro drama y resulta que todo lo de Occidente es malo. Falta un centro poderoso de dialogo algo parecido a los que sucede con los antiguos países de una Unión Soviética. Y en Europa elvelo de las mujeres musulmanas es considerado como simbolismo del fundamentalismo islámico, cuando en muchas sociedades musulmanas es simplemente un símbolo de las reivindicaciones de las mujeres pobres y desheredadas, una vestimenta barata y una manera de conservar el anonimato y la libertad de movimiento en la calle.

Lo de menos son los “jeans” allá o los velos femininos aquí. Lo que preocupa son los movimientos islamistas actuales y los centros duros de propaganda y confrontación doctrinal con el cristianismo. Entre los primeros, todos reconocen el Frente Nacional Islámico de Sudan,el FIS de Argelia, los Hermanos Musulmanes de Egipto y el Hamas de Medio Oriente, que tantas trabas están poniendo al proceso de paz entre israelíes y palestinos. Entre sus seguidores el islam es percibido como el chaleco salvavidas allí donde el hambre, la miseria, y el desempleo se han convertido en roedores domésticos. Entre los segundos hay que mencionar el centro islámico de Durban (Sudáfrica) dirigido por A. H. Deedat, apoyado por las finanzas de Arabia Saudí y conocido por su actitud insolente de confrontación.

El hecho que se haya producido estos fenómenos agresivos y provocadores no es motivo para descalificar el islam. La historia de siglos e incluso la actitud dominante actuales nos autorizan a pensar que entre las dos religiones y las dos culturas hay amplia base para la inteligencia y la mutua tolerancia. ¿No puede haberla entre los que predican la misericordia infinita de Dios, el islam, y las bienaventurosas, el cristianismo?

Para los europeos, la cultura musulmana es una selva en la que entrar con pericia y paciencia. La primera condición para el necesario dialogo es el mutuo conocimiento. Y la acogida mutua. Aquí, de los millones que han inmigrado con su fe y su tradición. En otros países, como en el norte de África, por el respeto parecido a la presencia cristiana. Es dramático lo que está pasando en Argel, amenazada con desaparecer. Ya van ocho religiosos asesinados en poco tiempo. El repliegue forzoso no ayudará nada a la experiencia de convivir que tan buena sería para ambas partes, y concretamente para la Europa actual. Es preocupante lo que sucede con la aplicación de los derechos humanos en bastantes países islámicos, a pesar de haber sido proclamado por la ONU ya en 1948.

¿Puedo terminar invitándoles a rezar una oración islámica? Es de Sadr Khan. Así:

“Señor, haz de mi corazón un prado florido y de mis huesos un campo de algodón, y enciende encima el fuego del amor”

         Bella imagen la del algodón para el año de la tolerancia.

(Joan Martí – Obispo de Urgel)

 

PS: - de la trascripción – no olvidar los artículos reveladores de la NEW AGE PRESS SERVICE de los años 1960-1962 con el tratamiento infligido por Francia en contra de los ciudadanos de Argelia… como el sufrido por la joven Bupacha en mano de la policía y ejército francés… ¡en nombre de los derechos humanos y de la cristiandad civilizada! Sin vergüenza. Pura crueldad, horrores y perversión del colonialismo preponderante.