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ALIANZA FILOSOFICA, RELIGIOSA Y ESPIRITUALISTA DEL NUEVO MUNDO

Gran Comunidad Fraternal Universal Cooperativa

de Organizaciones Religiosas

Biosofía y Cosmocracia

Porto Alegre, 14 de julio, 1963

A     los que buscan la Verdad,

A     los que creen en Dios,

A     los que se basan en los grandes principios y los valores eternos del Espíritu,

A     los que saben apreciar el Amor,

A     los que saben apreciar que dar vale más que recibir,

A     los que creen en los derechos humanos y en la dignidad de la persona humana.

Respetuosos Saludos !

Fiel a mis Enseñanzas ya bien conocidas de Paz, de Amor, de la Verdad y de la Conciencia Espiritual, quiero expresar mi gratitud por todas las manifestaciones de Bondad y de Comprensión, así como de Respeto infinito a mi dignidad de Guía y Educador. Por encima de todo les agradezco extremadamente que den sentido al título de "Príncipe del Espíritu" que me atribuye el mundo espiritual y al que quiero continuar siendo siempre plenamente digno de él.

Mi visita a Brasil toca a su fin. Me retiro pues, siguiendo mi periplo a fin de sembrar buenos ejemplos y esparcir bondades sin cesar, incondicionalmente. Me marcho con la conciencia tranquila, seguro de haber cumplido mi noble misión en el sentido universal y de serena eternidad. Les debo a todos grandes agradecimientos pues sus atenciones me han causado una profunda alegría. Pero el deber cumplido no necesita loa ni tiene precio, así que nadie me debe nada, en ninguna forma. Ustedes, a su vez, expresándose tal como son, han sido consecuentes con su conciencia y su corazón, y es bien sabido que no se puede ni se debe juzgar a las personas, más que de acuerdo con sus propios frutos, como a los árboles.

No me marcho con la convicción de haber cumplido hasta el límite mi misión educadora y espiritual. Naturalmente tamaña misión no se termina jamás y no se puede terminar más que con la perfección suprema de la especie humana, tanto material como moral y espiritual, y Dios sabe cuán lejos nos encontramos aún de tal meta!. Encontré muchas dificultades; no obstante, he logrado superarlas con un exceso de comprensión y de profunda sabiduría. En algunos casos, desgraciadamente, no he tenido éxito, debido al hecho de que me han combatido duramente. Esta actitud que el mundo entero ya conoce, se debe a los sempiternales descontentos, a los místicos insatisfechos y a la gente que se sirve de la espiritualidad y de la religión como medio de explotación de la ignorancia humana. Fui una víctima preferida de este último grupo por vías del más completo abuso de confianza así como de una mala fe inusitada y de una estafa flagrante, cínica y lo que es peor, no obtuve ningún apoyo por parte de la justicia y al mismo tiempo mi actitud moral y legal me ha valido en algunos medios "espiritualistas" y "religiosos" acerbas recriminaciones, cuando no profundo desprecio, que bien muestra la ausencia de buena educación o grado de cultura que debería reinar en las esferas educacionales y espirituales.

Pero los incidentes terrestres son muy pasajeros. Unicamente las buenas acciones tienen un valor eterno porque son indestructibles. Con ello quiero dar el buen ejemplo de SOLIDARIDAD. Hace falta, ante todo, obtener la PAZ y cultivar la JUSTICIA entre sí. Sin Paz no hay valores espirituales y sin Justicia no hay dignidad, ni libertad, ni pureza de corazón, ni nobleza de espíritu.

Es indispensable obtener una CONCILIACION espiritual, o si se quiere, UNA RECONCILIACION MORAL. No hay más que un DIOS supremo, una sola VERDAD suprema y sólo una HUMANIDAD buena. La REGLA DE ORO es la justicia espiritual inmarcesible. Esta última no necesita ninguna forma de interpretación, sólo pide ser aplicada: "Tratar a los demás como quisiéramos que nos tratasen". Esta REGLA DE ORO es la equidad en su esencia y la única que nos permite conocer o comprender la Vida, Dios, la Verdad y la Humanidad en su conjunto. No olvidemos tampoco que esta REGLA DE ORO se encuentra en todas las Santas Escrituras, en todos los Códigos Filosóficos de todas las edades y ha sido anunciada por todos los Fundadores de las Religiones y de los Movimientos Filosóficos espirituales.

Puede que mi insuficiente conocimiento del idioma portugués haya dificultado, al extremo, mi misión. Puede también que el hecho de llevar aún las marcas de los dolores del martirio de Cuba, acrecentadas por los infortunios del exilio, hayan limitado mis esfuerzos. Sin embargo, espero no haber provocado en nadie una impresión desagradable. De hecho, jamás he dejado de solicitar un entendimiento con todas las organizaciones religiosas, fraternales, espirituales y filosóficas; me he esforzado siempre en dar el buen ejemplo en materia de cooperación fraternal, de Comunión Espiritual profunda y verdadera. Me preocupa mucho ver a la gente como se desune en nombre del Amor, a causa de Dios o por motivos de la Verdad, puesto que en realidad su sinceridad en su objetivo debería unirlos. Sufro profundamente, verdaderamente, cuando veo a la gente que se odia en nombre de la Religión, de la Fraternidad, del Espiritualismo, de la Ciencia o de la Filosofía, puesto que tanto la búsqueda de la Verdad como las aspiraciones de progreso y de felicidad común no pueden más que unirse.

Abandonemos las ilusiones y las palabras vanas. Sin tratar seriamente de comprendernos, de ayudarnos, de respetarnos, y de elevarnos mutuamente, con toda la sinceridad de corazón y la plenitud de conciencia, no lograremos jamás entrever ni siquiera a Dios, ni a sentir la Verdad, ni aún menos a ayudar a la humanidad que sufre.

Todas las Religiones, Fraternidades, Filosofías y expresiones espirituales son fundamentalmente buenas, útiles y prodigiosamente eficaces, si somos sinceros en nuestra manera de encarar la vida, y si vemos nuestra fe y nuestras aspiraciones como vigías que nos ofrecen perspectivas maravillosas sobre la vida. Pero si dejamos que nuestros odios, nuestras pasiones y nuestros intereses materiales prevalezcan en nosotros, nuestros ideales, nuestra cultura y nuestras buenas maneras, se convertirán en expresiones de mal augurio, de contiendas salvajes o de caos bárbaro.

¿No valdría la pena, quizás, reconsiderar nuestras actitudes y rehacer nuestras vidas convertidas en desilusiones entristecedoras, debilidades morales y estúpidas vanidades? ¿Una actitud inteligente no convendría, quizás, en estos momentos turbados, para estimularnos por un razonamiento rehabilitador y virtudes dignificantes? ¿Sería quizás un esfuerzo vano intentar dar a nuestro ideal una expresión más amplia y a nuestro corazón una capacidad más grande de expresión moral?. Francamente, el Espíritu debería poder resplandecer con fuerzas luminiscentes desde las profundidades de nuestro ser susceptibles de derribar todas las barreras convencionales que desunen a los hombres que se dicen religiosos, espirituales, fraternales o solamente inteligentes. ¿O esto es pedir demasiado al género humano en los tiempos actuales?.

No es tampoco con un fácil parloteo o una difamación escandalosa que se llegará

a crear una religiosidad, una espiritualidad o una humanidad verdadera. Los odios dividen siempre y el desprecio, incluso los más refinados, desarrollan mucho más las pasiones que las virtudes y la inteligencia. No es con zarpazos crueles ni con injurias que se llegará más cerca de Dios y de la Verdad o que se obtendrá un mejoramiento visible del carácter y de la dignidad íntima. Demasiado a menudo, por exceso de celo sectario y doctrinal, se pierden de vista los ideales o se destruyen todos los sedimentos de decencia que puedan existir en el alma humana.

¿No sería tiempo de cambiar de ruta y confrontar la realidad, objetivamente, a fin de construir un mundo mejor para todos?. No deberíamos, en efecto, buscar una cristalización realista de los ideales, de las aspiraciones y de las verdades grandiosas espirituales o divinas que pretendemos cultivar?.

¿HASTA CUÁNDO?

Ha de ser evidente para todos, en los tiempos actuales, que se impone un acercamiento práctico positivo, es decir, algo más que simples doctrinas, promesas y palabras refinadas. Hace falta más acción, menos palabras. Es indispensable creer con un sentido creador y no solamente de una manera imaginaria e ilusoria. Basta de hablar, en fin, de tanto Amor, de Justicia y de Fraternidad; metámonos a practicar lo que quisiéramos ver prevalecer tanto dentro como fuera de nosotros mismos, y no olvidemos que no habrá jamás Paz en el mundo mientras los hombres no la hayan logrado individualmente en su corazón; ni dignidad, ni bondad, ni compasión, mientras estas no florezcan en todas las conciencias.

No creo equivocarme diciendo que hay demasiada animosidad, desprecio, rencor y odio entre las distintas organizaciones religiosas, fraternales, espirituales y filosóficas. Haría falta deponer las armas, pacificar los espíritus, elevar los corazones, clarificar las conciencias, y sobre todo polarizar la vida del ciudadano con una moral más respetable e igualmente dinamizar la dignidad humana con valores espirituales. Basta ya de tanto hablar de ideales, tradiciones y principios, que casi nadie comprende ni practica. La primera y la más vital expresión de la religión, de la verdadera Fraternidad o de la Filosofía Espiritual auténtica, es el SERVICIO IMPERSONAL E INCONDICIONAL. Si tomamos esta definición como denominador común y base de una escala de valores, veremos que bien poca gente satisface estos numerosos criterios y demasiados se alejan de los mismos, los impostores, los charlatanes que se cubren de religión y espiritualismo para explotar la buena fe y la ignorancia de los demás. Intentemos corregir nuestros errores, pues aún estamos a tiempo.

No permitamos que prevalezcan las fuerzas del mal. Dinamicemos el bien para convertirlo en potencial normativo de nuestra vida. Hagamos triunfar las fuerzas espirituales.

El reino espiritual pierde su razón de ser si permanece desunido y ya es bastante enojoso que hayan tantas divisiones y tanto mordiente entre las diversas organizaciones que pretenden ser religiosas, espirituales, humanitarias, filosóficas, como sí se tratasen de simples facciones políticas o de primitivas tribus guerreras. El Reino y el Dominio espiritual no puede ser más que uno, y es la Gran Fraternidad Universal de las almas dignas que viven de acuerdo con sus ideales religiosos o espirituales y filosóficos. Ciertamente ella existe, pero cuán pequeña en relación al número de las agrupaciones y movimientos ya existentes. La desunión, en tal caso, revela una falta de comprensión, una cultura bien limitada y la ausencia de Comunión Espiritual. En lugar de fronteras, de barreras y de abismos fantasmagóricos y amenazantes, debemos construir PUENTES, LAZOS y una ALIANZA con la REGLA DE ORO entre todas las religiones, fraternidades, sociedades espirituales y movimientos filosóficos, basándose sobre principios o ideales dignificantes y sobre una moral o una ética verdaderamente espiritual. Basta de sectarismos que dividen y crean antagonismos. Cultivemos el Verbo Espiritual que eleva, dignifica y une en la Paz y la Justicia Universal Eterna.

Permítanme recordarles, Queridos Hermanos, que mientras no hayan más bondades que invectivas crueles y suspicacias monstruosas entre cristianos, la religión cristiana sufrirá fallas terribles. Se podría decir la misma cosa de todas las religiones, puesto que en este caso ellas no son más que religiones de nombre, aún cuando pretenden poseer orgullosamente, cada una a su manera, unos monopolios de la Verdad, de la Bondad y de Dios inclusive. Que no se hable más de Fraternidad o de Filosofía allá donde prevalezcan los egoísmos, la animosidad malsana y las pasiones brutales que, dicho sea de paso, disminuyen a todos los hombres y convierten en engaño y parodia cínica los ideales más sublimes. En cuanto a las múltiples especies de espiritualismo y de misticismo, lamento decirlo, sus expresiones son en general llenas de antítesis y negativas por estar fundadas sobre principios adulterados. El poco corazón unido a la falta de cultura y a la ausencia de conciencia revela siempre un espantoso vacío espiritual. No nos dejemos alucinar por doctrinas pomposas y no nos dejemos engañar por ilusiones superlativas... lo que importa en la vida no es tanto lo que creemos y lo que preconizamos sino lo que somos en realidad y lo que hacemos.

Entre las cosas magníficas que quedan por verse materializadas, aparte de la unión entre todos los cristianos, está el espectáculo de una comprensión y una cooperación espléndida entre toda la gente de todas las creencias religiosas, la ausencia de "excomuniones" de la Masonería y del pensamiento liberal por ciertas religiones, la falta de estudios y de prácticas en relación con la parapsicología, con la medicina espiritual, en determinados medios religiosos, la completa ausencia de comprensión y de práctica universitaria y democrática en muchos medios "espiritualistas", la falta de espíritu fraternal entre las diferentes organizaciones "fraternales", etc., etc.

Permítanme también decirles que yo no tengo tiempo para odiar, ni para vanas ilusiones y grotescas pasiones. Por ello me encuentro en medio de aquellos que en lugar de hablar tanto de doctrinas y de perderse en sueños metafísicos aman verdaderamente a su prójimo, crean, hacen la Paz y practican la Comunión Espiritual Universal.

He ofrecido mi casa en Porto Alegre para que sirva de TEMPLO UNIVERSAL DE LA VERDAD DE TODAS LAS RELIGIONES, mientras sea de mi propiedad y bajo mi responsabilidad. Mi designio, fundamentalmente, es que exista un terreno neutral de ENTENDIMIENTO, de COMPRENSION y de COOPERACION entre todas las modalidades religiosas, fraternales, espirituales, místicas humanistas y filosóficas. Allí se pueden encontrar y aprender a vivir juntos, pacíficamente y con respeto mutuo. Se puede rezar o meditar a plena satisfacción, según su propio deseo. Se puede, sobre todo, demostrar su buena fe, su sinceridad y su capacidad de amor para el prójimo así como para con Dios y la Verdad espiritual. Allí se puede ser uno mismo con excelencia, demostrando sus méritos, sus valores y su dignidad verdadera.

En el TEMPLO UNIVERSAL DE LA VERDAD DE TODAS LAS RELIGIONES, no se trata ni de doctrinas ni de dogmas y menos aún de tradiciones o de potencialidades financieras. No se intenta competir en términos materiales sino por las virtudes espirituales.

Me retiro del Brasil dejándoles el primer TEMPLO UNIVERSAL DE LA VERDAD DE TODAS LAS RELIGIONES además de una ALIANZA CIENTIFICA Y ESPIRITUAL y una UNIVERSIDAD en el sentido eterno. Es mi mejor ofrenda después de la ofrenda que les he hecho de mi vida.

Traten de unirse y de colaborar, aprendan a repartir las tareas, las obligaciones y los honores de Servir a la Humanidad, a la Verdad y a Dios. Yo no pido a nadie que me imite ni que me comprenda: sólo les ofrezco la oportunidad de demostrar que son capaces de vivir sus mejores ideales.

Brasil es un país maravilloso. Jamás lo olvidaré. Si en el futuro lejano me entero que los espiritualistas y los adherentes de todas las modalidades de religión, fraternidad y filosofía, se han RECONCILIADO moral y espiritualmente y han destruido los abismos, las "Murallas de Berlín" y las trincheras armadas (de odios crueles) que actualmente les dividen, consideraré que mi visita por aquí no ha sido infructuosa, puesto que ello es lo que más deseo y persigo. Es preciso UNIRSE PARA CONSTRUIR y NO DIVIDIRSE..... La fraternidad entre los Hombres de Buena Voluntad no será posible hasta que aprendan a amarse, a respetarse y a ayudarse. Quitemos esto a la Religión, a la Fraternidad y a la Filosofía.... y veremos bien lo que les queda!.

Hermanos Brasileños, ni la animosidad, ni el odio, ni la envidia, ni las trampas, ni el peor desprecio, ni los insultos más abominables, pueden destruir el más pequeño átomo de la Verdad, ni permiten el acercamiento a la Verdad espiritual o a Dios.

Les deseo mucha Felicidad y con las mejores Bendiciones de la Eternidad para cada uno, según sus méritos.

Pr. OM Lind-Schernrezig

Maha Chohan K.H.

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(Original en francés y portugués disponibles)