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De “Las Noticias”, de Santiago de Cuba, Cuba 30 de Julio de 1932

LA RENOVACION DEL MUNDO

POR LAS FUERZAS ESPIRITUALES

La Asamblea de los Líderes y Filósofos Buddhistas

Por el Prof. OM Cherenzi Lind

Estos momentos son de álgida crisis económica, que parece ser el efecto del estrepitoso tambaleamiento de todos los valores consagrados al que venimos asistiendo desde los comienzos de este malavenido siglo XX de la cristiandad, pero en realidad no es sino el producto de la corrupción de los intereses en el hombre. Al encontrarse estos mal fundados y peormente cifrados intereses económicos al servicio de las más mezquinas y nefandas pasiones se produjo el desbarajuste de todas la cualidades ahora notorias que se expresan ya en forma de virtud ciudadana o bien de lazos de familia y que también se cristalizan en valores religiosos.

Es el desmoronamiento de todas las ideas elevadas a la categoría de absolutas en todos los órdenes de cosas, caducando prematuramente por su propia inconsistencia, ineficiencia, vanidad y falsedad; nociones al servicio de malignas pero bien disimuladas e inconfesadas pasiones, aunque arropadas con apariencias de nobleza y hasta de Divinidad.

Estamos en pleno fracaso estrepitoso de todo un sistema de civilización que demuestra sus falsos principios tan pregonados de virtudes y cualidades hipócritamente mentidas con las actuales luchas fratricidas y desesperaciones incontenibles del mundo.

Vivimos en las garras mismas del fatídico descalabro de todo el pasmoso edificio de principios atribuidos al Verbo Divino, en que hacen par las más desmedidas y ridículas fastuosidades con las más descorazonadoras y burdas miserias, en que a pesar de ponderadas Redenciones Vicarias notase igualmente desoladora la ausencia de nobleza en unas almas y sobras de pasiones en las otras, y en fin el inmundo dominio de la bajeza del crimen, de la falacia sobre almas ingenuas que no tienen más remedio que recurrir a villanías iguales y turpitudes que les acomode a tal inhumanismo.

Y en tal desconcierto, en el colmo de las desvalorizaciones de las fuerzas espirituales, mientras en el caos nebuloso de las inciertas e imprecisas ideas y doctrinas que en forma de desesperados, ingenuos y siempre fatales “experimentos” políticos, religiosos, sociales, nacionalistas y de supuesta ética de todas las cataduras fermentadas en las tinieblas de las impuras pasiones humanas, se trata de definir ahora, definitivamente, con caracteres definidos en el ambiente de la realidad, donde todas las ideas “oficiales” y “divinas” parecen traducirse en tragedias fatídicas al convertirse en hechos de tan errónea e ignominiosas que son, no logrando ni en vislumbre siquiera una salida de ese aquelarre de doloroso proceso de gestación de una sociedad que apura su ruina en una hecatombe que bien podemos llamar el más vasto derrumbamiento, la mayor bancarrota de todos los tiempos y por otra parte sus dramáticos espasmos de arrebatos y ansias de renovación aún no precisada.

En estos precisos momentos, decimos, cuando no puede ser más patente el FRACASO de una ideología dogmática que se ha erigido en ostentoso absolutismo, sintetizada en un supuesto empeño religioso, cuyo resultado práctico es todo ese inhumanismo inmundo de un mundo que ya da muestras de abominar a la humanidad, efectuándose nobles empeños por traer al mundo una genuina salvación, para encarrilar a la humanidad hacia los principios que debiera haber adoptado y profesado desde un mismo comienzo.

Estos empeños no podían salir de las heces de un mundo ya descompuesto, y para operar en tales circunstancias el mirífico cambio anhelado tampoco se podía - no se puede- contar con la iniciativa de los autores o continuadores mismos de tal caos en las ansias y en los esfuerzos del alma humana en su lucha por la existencia. De ahí que el remedio lo traigan precisamente espíritus libres de ese caos de problemas que hay que solucionar y de males que hay que suprimir y evitar. Este remedio, pues, no se encuentra en el fondo ni en las trascendencias de la corrupción humana actual.

Estos empeños que ahora van cobrando rápidamente visos de realidad objetiva hacia la efectuación de ese cambio, remedio indispensable al género humano en la actualidad, son los Líderes y Filósofos Budhistas. No queriendo tolerar por más tiempo ni asistir a ese macabro festín de una cínica y criminosa civilización en plena crisis, se han decidido a ofrecer su concurso para evitar el desenlace fatal, que después de la actual barbarie no podría ser sino un retorno al bruto animalismo selvático ¡Pero cuántos caballeros de levitas no son hoy sino bestias disfrazadas!, y como en la fábula bíblica se yerguen hoy para anunciar al monstruoso Balthazar moderno que “el número de sus días esta contado”, y uniendo a la palabra los hechos, se empeñan públicamente por encauzar a la humanidad hacia el derrotero que la ha de emancipar de sus actuales fatídicas férulas, dando muestra de su auténtica “Buena-Voluntad”.

El remedio o derrotero contemplado por los Líderes y Filósofos Budhistas no es otro que una activación y expresión de los genuinos valores de la propia naturaleza humana. Los Líderes y Filósofos Buddhistas llevan el propósito de traer a la mente de los directores y responsables del actual caos humano y luego a la humanidad en general estos principios supremamente redentores de la propia naturaleza humana. No se trata aquí, como se ve, de un “nuevo ensayo”, de una “novísima teoría”, de una “exégesis más”, de unos “acuerdos” oficiosos como estamos cansados de ver repetirse hoy en día con una frecuencia mareadora, ni tampoco de un nuevo Congreso u otra Conferencia más sin más trascendencia que unos banquetes Gargantuescos que hubiesen dejado con envidia a Heliogábalo y por fin para no salir de su Panagruelismo que tanta fama diera a Ibsen con su soberbio Mateo. Estas nobles almas tienen el propósito de demostrar de una manera práctica al mundo que el remedio ideal, único, supremo, es el método de epistemología y de ética que conduce a esa maravillosa filosofía de los Budhas.

Los Líderes y Filósofos se congregaran en Asamblea con el propósito de arribar a un acuerdo sobre la manera más adecuada para conducir el mundo a este éxito contemplado y en fin para concertar sus esfuerzos con el fin de asegurar la eficacia de sus esfuerzos. Como se ve no se trata ahí de una conferencia o de un Congreso como los que estamos hartos de ver, en los que se habla mucho, se toman infinidades de acuerdos y al fin y al cabo el mundo queda más complicado y cada vez en peores condiciones.

Acerca de los medios que adoptarán estos sabios para el logro de sus nobles empeños, nada podemos decir, aunque no escapa a nuestro criterio lo arduo de su tarea sobre todo si los directores y responsables del actual orden de cosas caótico se resisten a aceptar o a reconocer la validez o bien la utilidad de los empeños y de los resultados de tal Asamblea. A este respecto, hay mucho campo para la crítica y la especulación.

Pero cuando consideramos la importancia de los personajes que han de fungir como actores principales de esta empresa magna, comparable al fabuloso viaje argonáutico, no podemos menos que mirar con cierta simpatía, y con expectación, el resultado de tales empeños, máximo por tratarse nada menos que de instituir en el rebaño humano una realidad que ninguna religión, cultura ni civilización logró jamás cristalizar de una manera efectiva y positiva en el corazón y en el alma de los hombres, donde ni los principios sagrados de la familia ni las nociones de sociedad, de país o nación y de raza o pueblo han logrado nunca arraigar edificantemente. Y estos sapientes varones no pretenden reunirse con el objeto de emprender la invasión de ningún vecino fronterizo o con la finalidad de destruir ninguna agrupación de lejanos autóctonos con el pretexto de “civilizarlos”, ni con la mira de finiquitar y sustituir ningún poderío político o religioso ya consagrado en el “espacio” aunque desvirtuado y desautorizado hasta el extremo por el “tiempo”, ni tampoco con el deliberado propósito de atropellar la “conciencia” de nadie, y sus únicos medios de acción radican en el poder del espíritu y no en medios materiales algunos. ¿No son estos motivos de admiración por estos iluminados varones y sobre todo de expectación por sus trascendentales alcances?

Y estos Líderes y Filósofos Budhistas, a excepción de muy contados pocos, nos vienen de Asia, o mejor dicho de los reductos de ese mundo de misterios y de misticismo que es el alma Oriental. Son los inspiradores de esa sublime filosofía de Budha, los continuadores en la labor de manifestar y sostener la Sabiduría en el mundo. Son los Maestros de Sabiduría y Mahatmas (Grandes Almas) con que nos han familiarizado el gnosticismo alejandrino, el sufismo y la teosofía. ¡Y qué hermoso espectáculo ese de tan importante Asamblea compuesta en su totalidad de genuinos filósofos, de espíritus acrisolados de bien, de almas nobles por la magia de la sabiduría, en serenísimo cónclave imbuidos de los graves problemas de toda una especie, animados del más genuino propósito de remediar todos los males del mundo, y aureolado su propio ambiente con el vistoso colorido de sus vestidos típicos!

Esta Asamblea no tiene todavía lugar fijo para su reunión, aunque tiene para escoger ofertas que le han hecho varias ciudades importantes como Berlín, Paris, Amberes, Londres, y Chicago. En Chicago encontraría grandes ventajas por coincidir con la exposición del Otoño el próximo año, pero es dudoso que se reúna ahí donde impera el Racketerismo, donde no se huele sino a matadero y a embutidos, y sobre todo donde seguramente se consideraría a estos sabios como los últimos ejemplares de una raza bizarra ya extinta traída de los Himalayas con el fin de exhibirlos al público.

Pero un hecho digno de consideración es el interés de esta Asamblea en trabajar públicamente y en la “llaga” misma del mal que pretenden curar. Y por tratarse de las facilidades que encontrarían en los países Suramericanos, hay la posibilidad de que se efectué esta trascendental Asamblea en cualquiera de las naciones Latino- Americanas, o sea en la que más se distinga por su Libre pensamiento y por las corduras cívicas manifestadas y que mejores ventajas le ofrezcan. Pensaron en Suiza y en Bélgica con preferencia, pero nada impide que mediante estas condiciones sea Cuba el lugar escogido para tan importante suceso. Esta asamblea es llamada la Primera Gran Asamblea de Líderes y Filósofos Budhistas ¿Marcará en la historia del mundo con visos positivos el inicio definitivo de una era de mejoramiento para la especie humana, fijando las bases trascendentales para una paz efectiva y duradera, de fraternidad humana y de cordura edificante sin pompas, cortapisas ni falacias?

            Han fracasado lamentablemente en esta vía todos los esfuerzos en más de veinte siglos ¿Triunfará esta postrera esperanza de la humanidad?