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 LA NECESIDAD ACTUAL

DE LA HUMANIDAD

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El tema para esta noche es “La Necesidad Actual de la Humanidad”. Bien, juzgando por la actual medida de valores, y la presente bancarrota de principios en el mundo en general, la caída, verdaderamente, de nuestra entera civilización, podemos igualmente reconocer que las necesidades de la humanidad son muy grandes, muy extensas, por así decirlo. Quizás nunca en toda la historia de la humanidad se habían surgido tantas necesidades en el mundo, porque no es solamente la decadencia de la civilización la que más debe preocuparnos en los actuales momentos; es, más bien, lo que está sucediendo a la humanidad en general. Si resumimos los valores actuales hoy en día - examinando en fin nuestras deficiencias y logros de cultura – tenemos que echar de menos algo en nuestro moderno modo de ser, un algo que, en verdad, es un asunto de valores.

Hoy, a cualquier lugar que dirijamos nuestra inquisitiva mirada, no podemos menos que observar la ausencia de valores iluminadores. Estamos mucho más dados, desde luego, a hablar acerca de asuntos optimistas, en torno a elementos de espiritualidad, de divina sabiduría, de avance filosófico, de desarrollo científico, etc., pero detrás de toda esta suma de pretensiones y clamores optimistas, hay, ciertamente, una gran carencia en el fondo, por decirlo de alguna manera, de nuestra humana naturaleza. A lo mejor podríamos decir dentro del corazón humano, pero, es además triste decirlo, dentro de la mente humana. Hay algo erróneo con el pensamiento moderno y con los sentimientos y emociones modernas.

No es suficiente el hecho de que podamos producir maravillosos aeroplanos, radios, finos automóviles, enormes ciudades esparciéndose en medio de desiertos, que podamos construir excelentes barcos que cruzan el océano con gran facilidad. Esto significa muy poco. Un simple acoplamiento de datos y conocimientos reunidos aquí y allá nos ayudará a desarrollar ciencia para construir lo que llamamos hoy en día civilización. Pero a lo largo de este avance científico, si vamos a calificar, en fin, nuestro actual inventario de valores morales, no podemos equivocarnos, porque los valores éticos y los conceptos espirituales, sobre todo, no son comparables con lo que comúnmente llamamos conocimiento científico, el cual ha creado esta maravillosa civilización nuestra.

Así que lo que está errado en el mundo, verdaderamente, hoy, no es que la civilización haya crecido en sí misma o que justamente haya alcanzado el clímax, y que ahora le tiene que seguir una degradación. De ninguna manera. La naturaleza humana no ha logrado aún una completa maestría de la naturaleza, no ha conseguido todavía el punto más alto de las posibilidades científicas. En comparación con el moderno avance de la civilización y lo que le es posible a la inteligencia humana, podríamos decir que difícilmente hemos logrado algo. Existen aún dentro de nuestro alcance todas las posibilidades en el mundo si persistimos en la línea de la investigación y el avance científico.

Pero no es allí donde debemos buscar el alcance de nuestras posibilidades internas. No es allí donde encontraremos el gran ser dentro de nosotros mismos que nos permitirá expresarnos en términos de vida. Hay una civilización, una civilización posible mucho mayor que la que conocemos externamente hoy, y es la civilización del poder espiritual, que hoy en día está completamente anulada, en fin, en comparación con lo que podemos obtener, nosotros los seres humanos. Poder espiritual, concepto espiritual, comportamiento espiritual, todo lo que llamamos espiritual, en una palabra, es si acaso a duras penas una realidad hoy en el mundo.

Desde luego, usamos el término espiritualidad. Elevamos alto nuestras demandas en términos espirituales, pero esto es escasamente algo más que meras palabras. Palabras, palabras! Como diría Shakespeare. No hemos alcanzado el punto en nuestro desarrollo interno, nuestro desenvolvimiento íntimo, para expresar los poderes espirituales o realzar las genuinas posibilidades espirituales de la naturaleza humana. No lo hemos logrado, a pesar de todas las pretensiones de las religiones y filosofías, y todas las intenciones de todos los idealismos que hemos conocido hasta ahora. Las enciclopedias y librerías están atestadas de pretensiones en el sentido del avance espiritual, y no obstante podemos ver cómo todo esto es ilusorio, en fin, porque por alguna pequeña razón o algún pequeño pretexto, incluso aquellos que se erigen como las llamas espirituales más altamente evolucionadas, languidecen y olvidan su espiritualidad cuando más se necesita, y por decir lo menos, nos dejan sin saber qué hacer. Permítasenos generalizar y mirar a toda la humanidad ¿A cualquier lugar que usted mire, qué ve? Nada excepto bancarrota de valores; nada más que caos; nada menos que agobios, guerras y contiendas, nada más que metas fútiles por todas partes. Por un momento hablamos en grandiosos términos de espiritualidad, en el nombre de Dios, pretendiendo que estamos inspirados por Dios o por los mayores poderes de la naturaleza, y en el siguiente momento olvidamos todo esto y nos comportamos como las peores bestias.

Por consiguiente, no hay comparación entre lo que denominamos iluminación y nuestro comportamiento. Nuestro comportamiento está muy lejos de las pretensiones éticas de nuestros pensamientos – lo que llamamos nuestros pensamientos. Este es un punto sobre el cual yo quisiera tocar particularmente esta noche: el del pensamiento. Esta es una de las grandes falacias en el mundo ¿Qué es pensar? Pensar, verdaderamente, para definir de la mejor manera este proceso, este proceso mental, es una función de la mente ¿Cuántos seres humanos hoy tienen realmente funcionando la mente? Esta es una pregunta o afirmación un tanto atrevida, si así lo quieren, pero ¿Cuántos de nosotros pensamos? Todos tenemos la pretensión de que pensamos, pero ¿Pensamos realmente? Me gustaría preguntarle a toda la humanidad y ver hasta qué grado se elevan sus demandas, y ver con cuanto énfasis insisten en este asunto. Les diría categóricamente que el 99,75% de la humanidad no piensa en absoluto. Simplemente tienen meras respuestas, que son las primeras expresiones de vida en los mundos manifestados, la primera expresión de vida. Nosotros respondemos. Nosotros pescamos ideas aquí y allí. Prestamos oídos a lo que otros dicen, o nos ponemos al corriente de diferentes ideas en nuestro medio ambiente, pero no elaboramos nuestros propios pensamientos. Muy pocos de nosotros seres humanos realmente concebimos por nosotros mismos, con verdaderas funciones mentales nuestras. Somos más bien como esos pequeños radios receptores que pueden recibir mensajes, pero no son lo suficientemente poderosos para enviarlos.

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Texto completo de la conferenencia, incluídas las preguntas y respuestas, a disposición de los interesados. Consúltelo en nuestra lista de publicaciones.