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 EDITORIAL

ALERTA

La impostura en el campo de la metafísica y del misticismo quiere resarcir a la estulticia y a la impotencia con multitud de pretensiones, como un “karma” de absoluto determinismo, una “reencarnación” demasiado acomodaticia, “viajes astrales” o “desdoblamientos” y “mensajes ocultos” que nadie puede controlar ni demostrar, “experiencias psíquicas” maravillosas, extraordinarias, pour épater les bourgeois, todo eso destinado a justificar la mas supina ignorancia, el más completo fanatismo o la mas burda explotación de la credulidad de los “pobres de espíritus” mencionados en los Evangelios Cristianos. A esto se añade una multitud de pronunciamientos “grafológicos”, análisis “psicoanalíticos” de feria, diagnósticos “astrológicos”, claves de poderes “radiomentalistas”, fórmulas “archeométricas”, nebulosos secretos trascendentales de fabulosas “teosofías”, “Mantrams” verdaderamente desquiciadores y “Tattwas” altamente cotizados, que son otros tantos medios de que se sirven ciertos inescrupulosos para vivir espléndidamente a expensas de la estupidez humana. Toda esa amalgama de nociones charlatanescas sirven, desde luego, de manjar común a idealistas de trasuntos sentimentalismos, teosofistas insatisfechos, espiritistas desorientados, místicos confusos, misteriosos metafísicos, ególatras de todas las doctrinas, que emigran de sus capillas, clanes, logias y sociedades para hacer alarde de Rosacrucismo, formando Asociaciones, Escuelas, Aulas y Fraternidades, donde la humanidad se señala con el chisme y la hipocresía y donde la Cultura parece estar reñida con la auténtica Espiritualidad, y a trueque de Sabiduría, se incurre en los más malsanos cultos místicos, en el más recalcitrante fanatismo, si no en las mayores disoluciones ideológicas posibles.

Para tener una prueba mejor de esto, basta leer la obra del Conde Franz Hartman intitulada: “Historia de los Rosacruces” (año 1898), aunque también puede ser comprobado en nuestro propio medio ambiente, por los motivos ya apuntados. Es que la genuina Rosa Cruz no tiene nada que ver con ese mercantilismo de librería (que incluye “perfumes astrales” para ayudar a la meditación y provocar el “desdoblamiento” o para “facilitar la suerte”... y “talismanes suprapotentes”, retratos mágicos, cordones astrales, remedios curalotodo etc., etc..), con que la charlatanería organizada pregona sus ciencias infusas. La genuina Iniciación ROSA CRUZ está reñida con estos procedimientos de impostura y fanatismo. Si alguien pretende vender la suerte en frascos en forma de esencias, o pregona acordarse de vidas pasadas, o quiere expender secretos maravillosos para asegurar la felicidad, el amor o la fortuna o la perfecta salud, presumiendo de enaltecido ROSA CRUZ, NO LO CREA, PUES ES UN CHARLATAN, UN IMPOSTOR, UN VIVIDOR, puesto que esas cosas son absolutamente imposibles y son baldones a la dignidad humana porque denotan la extensión de la candorosidad que admite tales extremos a lo sumo sólo justificantes de su inmensa ignorancia.

Entiéndase bien esto: el método CULTURAL ESPIRITUAL “ROSA CRUZ” no se funda en ninguna aspiración sectaria, ni hacer labor proselítica, ni incurre en modo alguno en las complicaciones del doctrinarismo; de ahí que tenga características antidogmáticas y se rebele contra los procedimientos dialécticos clásicos y los lugares comunes de la metafísica y sus inconsultas consecuencias mistagógicas. Es por eso que rehuimos toda confusión con los sistemas decantados que hacen alarde de resolver todos los problemas de la vida a base de promesas extraterrenales y superlativas hipóstasis.

Es más, nuestro METODO pone evidencias en todas sus generosas proporciones en el IMPERSONALISMO UNIVERSAL. Por eso reñimos todo culto, y sí nos oponemos a todo clasicismo personalista y nos preocupamos solamente por los PRINCIPIOS FUNDAMENTALES, sin importarnos en lo más mínimo cual sea la manera como se logre realizarlos y por medio de quien o quienes se consiga comulgar con ellos. Las personas y las etiquetas, lo mismo que las organizaciones y las tradiciones nos tienen muy sin cuidado, pues nos empeñamos constantemente en trascender toda clase de limitaciones. Los hechos y las personas pasan a pesar de la historia: los Principios son eternos, porque son el lenguaje trascendente de la Vida Universal.

Pero insistimos sobre este particular: que no se nos confundan con esos sistemas nebulosos de YOGUISMO que por afán de excesiva “impersonalidad”, soslayan todos los problemas vitales y rehúyen las vicisitudes de la existencia diría, cayendo por eso mismo en excesivas metafísicas inconsútiles, y, por anti materiales, se hacen anti reales contumaces. Esta es tal vez la peor forma de la estulticia. Hay, también, esos sistemas de “YO SOY” que por inopinado egocentrismo conducen a las más desquiciadoras aberraciones, creando complejos psicológicos en el ser, que lo conducen a creerse (por AUTOSUGESTION de la MENTE INCULTA y por ende escasamente ignara) dechado de perfección Divina, cuando en realidad esos pobres ilusos “Yoístas” son simples trastornados que viven en el vacío de sus abstracciones y nihilismos metafísicos. Antes de poder hacer una afirmación fundada y pregonar un edificante “YO SOY”, precisa tener las plantas bien sentadas en la realidad vital en que nos movemos. Antes de aspirar a ser Ángeles, Archidevas, Dios, sepamos trascender nuestros estados embrionarios repletos de deficiencias y liquidar todas esas miserias tan propias de la naturaleza humana. Cuando se haya logrado superar las inferencias inmediatas de la vida, solamente entonces, podremos pretender merecer ser cosas superiores.

Una de las peores rémoras sufridas por los seres que presumen de “espiritualistas” consiste en que pierden demasiado fácilmente sus conexiones con los campos de la realidad vivida, actual, inmediata. Todos quieren “vivir en el astral” y tener experiencias “búdicas” (o Crísticas, que es lo mismo), y se figuran que con simplemente magullar unos cuantos Mantrams o recitar mecánicamente unas Oraciones en un idioma que no entienden, o imprecando descomunales Letanías que solamente descoyuntan los fundamentos de nuestra personalidad, consiguen convertirse en perfectos seres, cuando en realidad se hacen perfectos “imbéciles”. Para prueba inconfundible de esto no hay mas que notar como se comportan esos dechados de “Divinidad andante que se ufanan en llamarse teosofistas”, o esos otros ejemplares de humanidad trastocada que pregonan sus fantasías a través de los Alan Kardec, Ashmohl, Papus, Eliphas Levi, Besant y Max Heindel. Y todavía nos queda por mencionar esas otras maravillas de la insensatez que son infusas pruebas de las artes fantásticas y charlatanescas, de los magos de la sexualidad aberrada y criminosa, Leadbeater y Sir Aleister Crowley, del Archihierofante Krum Héller, o del Supe impostor Spencer Lewis, figuras éstas tristemente célebres por sus desfachateces de paranoicos y de estafadores contumaces de la credulidad ¿Acaso estamos obligados a confundirnos con esos infaustos especímenes de la humanidad por el simple hecho de que nos interesamos en resolver todas la incógnitas y en lograr una auténtica SUPERACIÓN VITAL? ¿Acaso debemos ser consecuentes con la ignominiosa actividad de los charlatanes por el simple hecho de que son auto-consagrados paladines, que han logrado mediante su audacia insigne, imponerse ante la credulidad pública con ciertos halos de Divinal grandeza? ¡No, y mil veces no! A nosotros nos interesa lo Espiritual y nos esforzamos por resolver los problemas de la Vida, pero no por eso vamos a hacer ligas con todos los chiflados y farsantes que medran con el misterio Universal y explotan a maravilla la ignorancia. Además, sólo nos importa, por de pronto, solucionar los problemas inmediatos de la Vida, para después ocuparnos en resolver las incógnitas más trascendentales del Universo. Cuando hayamos logrado comprender y trascender las cosas actuales, inmediatas, podremos con toda seguridad y certeza compasar, comprender y aún realizar los más trascendentales y superlativos logros asequibles.

La ROSA CRUZ verdadera propugna el más sensato anhelo y esfuerzo de SUPERACIÓN INDIVIDUAL, buscando la más completa expresión de la más sublime y generosa CONCIENCIA CREADORA. Por eso es, antes que una creencia, una actitud de conciencia y una función mental; y antes que una secta doctrinal, una norma y un método de estudio; y antes que un sistema, una disciplina íntima con visos de trascendentalismo de genuina cosmovisión. Los Auténticos ROSA CRUZ, por lo tanto, no son inconsútiles y con dogmas súper-abstrusos, sino mas bien verdaderos individuos de enaltecido pensar, de Conciencia emancipada y de inequívoca Espiritualidad. No son ilusos prendados de agradables ilusiones y fantásticos idealismos, sino seres sanos y sensatos dedicados a cultivar sus posibilidades y ávidos de vivir más intensamente y más acertadamente.

 

Tomado de: Revista Renacimiento Espiritual
Números 34, 35, 36., Vol. 4, Enero, Febrero y Marzo de 1939 (Número Especial)
Órgano oficial de la GRAN FRATERNIDAD UNIVERSAL (BLANCA)