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BREVE HISTORIA

DEL CLUB DE BUDAPEST

Por Iván Vztányi y Mária Sági

budapest

Tomado de: Laszlo, Ervin. El cambio cuántico. Cómo el nuevo paradigma científico puede transformar la sociedad. 2008.

Los orígenes del Club de Budapest pueden encontrarse en dos sucesos que sucedieron en la segunda mitad del siglo pasado. El primero fue la creación, en 1968, del Club de Roma, un laboratorio de ideas progresista a escala mundial, y activo sobre todo en Europa. En Hungría, su representante más importante era Ervin Laszlo. El segundo factor fue el pape especial desempeñando por Hungría durante la caída del comunismo a finales de la década de 1980. De todos los países del antiguo bloque comunista, en Hungría es donde se produjo la transformación a la democracia de manera más ordenada, pacífica y totalmente incruenta.

En esa época existía en Hungría una amplia corriente de opinión - opinión popular e intelectual, también compartida por los escalones progresistas del alto funcionariado- que apuntaba hacia la necesidad de pasar por una transformación política que llevase al país de ser un satélite soviético a un Estado democrático independiente. Se negoció un acuerdo entre los partidos con el resultado de la celebración de unas elecciones libres en mayo de 1990. József Antall, un demócrata liberal, fue elegido primer ministro. La retirada de las tropas soviéticas empezó inmediatamente después, completándose en un año.

Fue el principio del inicio del diálogo entre la élite política húngara, que desembocaría en la apertura de la frontera con Austria, el suceso histórico que precipitaría y desmantelaría el Telón de Acero.  

Iván Vitányi, el autor principal de esta corta historia, fue miembro de la dirección político-intelectual del país. Como parlamentario tomó parte en la negociación para la transferencia de poder al primer Gobierno elegido democráticamente de Hungría.

Ervin Laszlo visitó Hungría con frecuencia a lo largo de las décadas de 1970-1980. La renovación de la larga amistad con Vitányi fue capital para que el Club de Budapest viese la luz. Tras la publicación del primer informe del Club de Roma, The Limits to Growth (1972), en Hungría se despertó un gran interés por sus actividades. A su vez, ello aumentó el interés por la obra de Laszlo, sobre todo el informe que dirigió para el Club de Roma, Goals for Mankind (1977). Por su parte, Vitányi ocupó el puesto de director del Instituto de Cultura en 1970, donde Mária Sági era investigadora, pasando más tarde a convertirse en la principal colaboradora. Trabajaron juntos en numerosos proyectos de investigación en los campos de la sociología cultural y la psicología social.

Sági y Laszlo empezaron a colaborar en 1983. El Instituto de Cultura organizó una conferencia internacional en diciembre de 1983, en la que Laszlo ofreció una charla sobre teoría de sistemas generales y evolutiva. Le impresionó la obra del Instituto y quedó fascinado por los trabajos de Sági y Vitányi acerca de la capacidad generadora en música. Le gustó en especial la aplicación de técnicas de entrevistas en profundidad de las investigaciones en sociopsicología, algo poco usual entre los sociólogos de la época.

Laszlo se afilió a la Universidad de Naciones Unidas (UNU), con base en Tokio, y en 1984, cuando Suzuki Sakura Mushakoji, vicerrector de la UNU, buscaba centros auxiliares de investigación en Europa central, Laszlo recomendó el Instituto de Cultura. Se alcanzó un acuerdo, se destinaron fondos y el Instituto de Cultura empezó sus investigaciones sobre la "identidad europea". Los trabajos se llevaron a cabo en ocho países bajo la dirección de Mária Sági, que en esa época era la investigadora principal del Instituto. Sági también dirigió los trabajos en Hungría, reunió los resultados internacionales y compuso el informe final. Dicho informe fue divulgado en húngaro en la publicación Val6sdg y, más tarde, en inglés en una edición especial de la revista World Futures.

En 1984, y respaldados por el Instituto de Cultura, Vitányi y Laszlo fundaron el Consorcio Europeo de Investigación sobre el Impacto de la Cultura (EUROCIRCON, por sus siglas en inglés). En los años posteriores, los proyectos internacionales de investigación del Instituto se llevaron a cabo bajo los auspicios de EUROCIRCON.

Los años 1988-1992 fueron una época muy dramática en la Europa oriental y central. La transición que se produjo fue tan importante que sería más correcto denominarla transformación. En esa época tan crítica, Laszlo tuvo la idea de fundar un "club internacional de artistas y escritores" para asociarse al Club de Roma. Debería concentrarse en particular en los "factores blandos" de los límites del crecimiento: valores, expectativas, concepciones del mundo y estados mentales y de consciencia. Todos ellos, dijo, podían llegar a ser más decisivos en nuestro tiempo que el dinero y la tecnología. Sugirió que Budapest podía proporcionar un clima intelectual y cultural ideal para tal propósito. La idea fue recogida por Sándor Csoóri, entonces presidente de la Federación Mundial de Húngaros, y así nació el Club de Budapest. Laszlo fue nombrado presidente, apoyado por un consejo constituido por Sándor Csoóri (poeta), Sándor Sára (director de cine), Gedeon Dienes (historiador de la danza) y Mária Sági e Iván Vitányi (sociólogos culturales). Las oficinas del Club se ubicaron en la Casa de la Cultura Húngara, donde siguen estando a día de hoy.

El despegue fue lento al principio, ya que su primer secretario general trabajaba en actividades turísticas y no podía dedicar el tiempo suficiente a las actividades del Club. El trabajo de verdad empezaría en 1995. Al año siguiente ya estaban preparadas las primeras conferencias, unas dos docenas de

personalidades famosas se habían unido al Club como miembros honorarios, y la institución publicó el Manifiesto sobre consciencia planetaria. Este documento declara los objetivos fundamentales y la misión del Club de Budapest, y merece ser totalmente reproducido, algo a lo que se dedica el siguiente capítulo.