Imprimir
Visto: 2870

 

 Editorial

Mensaje del Ven. Maestro K.H

al Centro Luminar “Estela Oculta” No. 22 de Cali

maestrokh

Muy queridos hermanos:

La circunstancia de haberse revivido el Centro Luminar “Estela Oculta Nro. 22” de Cali, es motivo de gratas impresiones para mí, y esto amerita mi atención particular a los Queridos Discípulos que se han dado a esta importante tarea.

El Acta de Confirmación me informa de las particularidades de este resurgimiento, y me place notar que mis anteriores sacrificios no quedaron infructuosos. No puede haber para mi mayor dicha ni mejor recompensa que el presenciar el progreso de los Discípulos, pues esto indica confianza de ellos en su Maestro, y un ahínco triunfante por los derroteros de la INICIACIÓN ESPIRITUAL.

Aprovecho esta oportunidad para recordarles que lo primordial aquí es la transformación humana, pues no es posible lograr la objetivación de los ideales Espirituales sin esta preparación íntima, y el Curso Rosa Cruz que Uds. siguen comprende todas estas condiciones. Síganlo con ahínco y confianza, y verán que sus esfuerzos serán plenamente recompensados en todos los Planos de la Vida. Lo primordial, como queda asentado, es entregarse a la revisión de valores, al reajuste de la personalidad, a la regeneración íntima e integral del ser, y alcanzar un control sobre las condiciones de los Planos materiales, así como de los Superiores o Espirituales. Todo esto, lo han de lograr los estudiantes sinceros y los Discípulos que permanecen leales a sus propias promesas y fieles a los principios Universales abrazados en un momento de supremas decisiones. Por todo esto, claro está, yo no seguiré con Uds. en carne y huesos, pero Espiritualmente permanezco en Uds. con la misma vigencia de los designios Cósmicos. Mejor dicho, la Enseñanza es el motivo fundamental que alienta, que orienta y que inspira a través de todo el curso de la Vida.

Los Discípulos suelen olvidar estos hechos, o no ver claramente la implicación de la INICIACIÓN ESPIRITUAL, porque sus mentes siguen esclavas a sus turpitudes y las tradiciones, los prejuicios y los dogmatismos. Malhadadamente, muchos Estudiantes y Discípulos no pueden percatarse de la verdadera importancia de la INICIACIÓN ESPIRITUAL, porque siguen apegados a los sistemas anticuados. Sus almas esclavas permanecen atadas al pasado, en vez de LIBERARSE y atenerse a sus supremas decisiones. De ahí que no toman en serio y con la compunción que debieran a las Lecciones de su Curso, y así fracasan en sus aspiraciones. Es que no se puede pretender dar pasos hacia adelante si no queremos romper las ataduras del pasado o librarnos de los encadenamientos ancestrales, tradicionales y también ilusorios. El progreso de los esfuerzos que hagamos, precisamente, a expensas de las cristalizaciones y ataduras del pasado.

Muchos no se resignan a romper con el pasado, también, porque tienen fe en lo que subsiste, en los sistemas cuya rigidez les ha permitido perdurar. Pero deben percatarse de que todo sistema que se funda en la negación del progreso no merece eternizarse y en fin que lo que se impone a expensas de la Conciencia y manteniendo la Mente en estados de ofuscación y obnubilación no puede ser de trascendencias Espirituales o Divinas. Lo que no dignifica, así pues, no está bien fundado, porque sin la completa transformación constante del ser, solo se logran nuevos barnices y posturas y simbolismos afectados. Mas lo que necesitamos es resolver nuestros conflictos interiores, liquidar nuestras inquietudes íntimas y en fin finiquitar nuestros problemas en todos los órdenes de cosas. Las doctrinas por sí solas no resuelven nada, solo estancan el alma y amarran la conciencia a nociones primitivas y sentimentales.

Si Uds. no progresan a base de dignificación no importa cuál sea su creencia. De nada les ha de servir. Lo que nos emancipa de lo material y eleva a condiciones de vida en dimensiones más sublimes, es la propia transformación, o el esfuerzo propio dignificante.

Y lo primordial aquí es la Orientación Espiritual, que apenas se deja traslucir en las Lecciones iniciales, y los progresos transmutadores del ser, cuyos metales groseros deben ser convertidos en pureza áurea de los Valores Espirituales. Tengan Uds. bien presente que ésta es nuestra tarea primordial e integralmente. No somos soñadores ni ilusos esperanzados: debemos ser realistas, pero con la vista puesta en los problemas, a fin de poder resolverlos. Y sobre todo, es preciso encarar la realidad tal cual es. Sigan Uds. la norma educativa y el giro moral que le indicamos, que sólo así lograrán la apetecida realización de sus más caros ideales.

Particular muy importante también entre nosotros es el TRIUNFO. Debemos ser TRIUNFADORES. No es admisible el fracaso entre nosotros. Las almas vanas y vagas, y las valetudinarias y enfermizas no tienen cabida entre nosotros. Por eso atendemos las fallas del alma ante todo. Pero los que desisten de sus mejores propósitos son culpables de auto-traición. Si fracasan en la Hermandad de los Hermanos Iluminados de la Rosa Cruz, es solo porque han faltado a sus promesas sublimadoras y no han hecho los esfuerzos precisos para la indispensable dignificación o sublimación. Si Uds. quieren ser genuinos Hermanos Rosa Cruz, deben empeñarse hasta triunfar en sus empeños, y lograr la distinción, la excelsitud y la dicha en todos sus empeños. Además, no deben rechazar las experiencias de la vida, con tal que no se dejen envilecer o anonadar por ellas. El materialismo también tiene sus bondades, siempre que no se constituya en fin o meta. No se dejen esclavizar ni embotar por nada, pero TRIUNFEN en todas sus aspiraciones. El fracaso motiva el desprecio y es fuente de desdichas incontables. Además, el fracaso es siempre mal consejero. Cuiden sobremanera de su salud. Hagan que su cuerpo sea realmente un digno Templo del Espíritu. Supriman de una vez toda carne, todo tabaco, todo alcohol, todo café o té, todo remedio de boticas, y beban solamente agua natural y común y coman cosas sin cocinar ni condimentadas. Procuren apegarse a esta norma de vida si quieren vivir sano y largamente, y en fin si quieren de veras lograr triunfos en las Sagradas Enseñanzas Rosa Cruz. Y si se ven alguna vez obligados a ceder en estas prácticas fundamentales no dejen que la debilidad se convierta en vicios, pues estos solo provocan estados degenerativos en el cuerpo así como en el alma. No se dejen envilecer por nada: DEMUESTREN QUE SON SUPERIORES A LAS CONTINGENCIAS MATERIALES, Y CAPACES DE CAPITANEAR SU ALMA Y DE REGENTAR SU VIDA. No hay más destino que los resultados que dejamos producirse en nuestro derredor o a expensas nuestras, o sea lo que permitimos que sea aunque nos sea dañino ¿Pero para qué vivir tan instintiva y mecánicamente si tenemos suficiente inteligencia para ser genios, ángeles y Cosmocratores? ¿Por qué ser vulgares víctimas de las circunstancias si podemos ser genuinos vehículos de los Poderes Espirituales Eternos o Divinos?

Pero no se apresuren Uds. Sean metódicos en sus esfuerzos así como en sus aspiraciones. Sepan que el deber cumplido es la base de la felicidad, no importa en cual esfera de acción nos coloquemos. Por lo demás, procuren hacer labor de conjunto, a fin de llegar a comprender mejor las Enseñanzas que reciben. Estas Enseñanzas son las mejores que han tenido las generaciones humanas en todos los tiempos, pues vienen presentadas expresamente para la Nueva Era, quienes sepan acogerse a ellas conseguirán en breve convertirse en genuinos Hermanos Iluminados. Y las Potestades Cósmicas necesitan muchos Hermanos Iluminados para difundir los Valores del Espíritu por todo el Orbe. No olviden que su condición de Estudiantes los conduce a las privilegiadas posibilidades del Discipulado bajo la dirección de uno de los Maestros Esotéricos, y que, en fin, esto entraña deberes de carácter Espiritual. Por eso somos y seremos siempre rectos en lo referente a la COMUNIÓN MÍSTICA.

El CENTRO LUMINAR debe de tener sesiones públicas, para promover el amor a las cuestiones del Alma y difundir Enseñanzas Espirituales de indiscutible trascendencia. Todo Centro Luminar es, como lo indica su nombre, un epicentro de intereses y fuerzas de cultura, además de punto de partida de corrientes de energía Espiritual. Su actuación debe de ser constante y ejemplar a este respecto, y, si es posible, rigurosamente militante. Sean Uds. representantes de los Derechos – Libertades de la Vida -, pregonen las necesidades de Despertar y Expansión de la Conciencia, y en fin asientan con firmeza sublimadora los Valores del Espíritu. Solo esta obra de sentido eterno asegurará el triunfo de nuestra Sagrada Obra, y la Era Nueva (Acuaria) será un hecho.

Con respecto a mí, nada tengo que subrayar aquí, ya que los de Uds. que me tomaron como Maestro fueron advertidos a su debido tiempo que no soy recomendable para las almas valetudinarias. Los que me siguen evolucionan a fuer de duras e insistentes condiciones Iniciáticas. Tal vez aparezca intransigente, y, a veces, hasta cruel; pero la verdad es que entre más lo necesitan los Discípulos míos, más soy insistente con ellos. Pero nunca soy injusto ni desconsiderado. No impongo a nadie condiciones que no estén en posición de mantener o llevar a cabo. Además, no exijo sino lo que me impone mi deber, ya que al ser recibido como Maestro prometo a mis Discípulos la realización pronta de los propósitos de su asequibilidad. Pero por encima de todo yo englobo todos los Rayos de vida y mis normas son: SABIDURÍA, COMPASIÓN Y ACCIÓN REGENERADORA o creadora en apropiada fusión. Por otra parte, no espero ni Veneración, ni Deificación. Que se me considere Avatar o simple Instructor, poco afecta a mis condiciones Espirituales íntimas. Lo importante es que cumpla mi misión de Orientación Cultural y de EMANCIPACIÓN ESPIRITUAL de la Humanidad.

Demás es, en fin, que les indique que la fe ciega y el sentimentalismo no tienen cabida en nuestra INICIACIÓN ESPIRITUAL.

Se impone, en nosotros, la plena comprensión, la buena fe en los propósitos y la absoluta sinceridad en los esfuerzos. Cumplan Uds. en estas normas, y nunca se arrepentirán de haber entrado en la GRAN FRETERNIDAD UNIVERSAL BLANCA, o sea en el Aura Divina del Universo.

Les deseo a todos plenos triunfos, salud, dicha y mejores aspiraciones, y les brindo mi mayor Bendición Espiritual.

 

K.H.

Supremo Instructor Rosa Cruz

Agharta, 8 de Septiembre de 1944